Capítulo 75 (Segunda Temporada)

sábado, 26 de noviembre de 2011
¡CHICASSSSSSSSSSSSSSS! De verdad que lo siento mucho por demorarme en subir, pero estoy como loca con la Universidad. Tengo pruebas todas las semanas y además estoy con otras actividades, así que tiempo para escribir poco he tenido. Bueno, y han pasado muchas cosas, además tampoco he estado con ánimo, pero acá les traigo un nuevo cap :{D
Muchísimas gracias a todas por sus comentarios, son las mejores lectoras del universo. Y me alegra mucho saber que todavía tengo nuevas lectoras :{) un beso grande a todas :{*

Fran.~
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Narra Fran:

El sonido estruendoso de los aplausos seguía taladrando mis oídos cuando me separé de Joe. Mi cabeza daba vueltas por la adrenalina del momento, tanto por beso como por el musical. Tenía tantas cosas que decirle, que preguntarle, pero simplemente no sabía cómo empezar. Al intentar hablar, Joe me calló enseguida.
Joe: Ahora no (dijo ubicando el dedo índice en mis labios). Después te daré todas las explicaciones que quieras (prometió). En este instante sólo tienes que disfrutar de tu momento de fama.
Sonrió mirando a todas las personas que ovacionaban de pie y yo lo imité. Depositó un suave beso en mi mejilla y corrió hasta detrás del escenario cuando las luces se encendieron nuevamente.
Uno a uno, cada persona que participó en el musical comenzó a salir por la misma parte en la que había desaparecido Joe. Cuando estuvimos todos en una línea frente al público hicimos una reverencia, y el corazón se me hinchó de felicidad. Podía ver claramente a mi familia y a todos mis seres queridos sonriendo y aplaudiendo orgullosos, por lo que mis ojos se llenaron de lágrimas de felicidad. No me cabía la más mínima duda que esto era lo que quería hacer por el resto de mi vida.
Instintivamente mis ojos buscaron el lugar donde estaba ubicado el jurado de Juilliard. Dos hombres de mediana edad y una mujer más joven, todos de apariencia distinguida, aclamaban efusivamente por nuestra presentación, lo que hizo que sonriera aún más. Esta noche había sido mágica.

Cuando ya estuvimos todos entre bastidores, Henri nos reunió para felicitarnos.
Henri: Chicos, estuvieron más que geniales. Su presentación fue asombrosa. Cada unos de ustedes tiene un gran talento y estoy seguro que van a llegar muy lejos. Y si la gente de Juilliard no los elige por cualquiera sea el motivo, estaría feliz de trabajar con ustedes (repitió lo que me había dicho en la mañana). Ahora, ¡a celebrar! (gritó).
En cuanto me alejé del grupo, divisé a toda mi familia, a los Jonas y a mis amigas dirigirse a mi encuentro. Estaban todos a los que quería ver, menos Joe.
Después de abrazar a cada uno de ellos y me que llenaran de halagos y felicitaciones, me aparté un poco para poder hablar en privado con los chicos.

Fran: ¿Ustedes sabían que Joe iba a venir? (le pregunté a Kevin, Nick, ______ y Andre).
Tú: No teníamos la más mínima idea, de verdad. Cuando lo vimos estábamos tan impresionados como tú.
Kevin: Antes de venir a San Francisco intentamos convencerlo para que nos acompañara, pero no nos hizo caso, así que no sabemos qué lo habrá hecho cambiar de parecer.
Nick: Y ahora desapareció, así que tampoco le hemos podido preguntar.
«¿Se habría ido? ¿Habría pensado que todo esto había sido un error?». Saqué enseguida esos pensamientos de mi cabeza. Él había dicho que hablaríamos más tarde, tenía que creerle.
Fran: Bueno, ya aparecerá (dije intentando restarle importancia). Henri organizó una fiesta de despedida para el elenco, pero obviamente ustedes están invitados. ¿Quieren ir?
Andre: Suena bien. Creo que tus papás irán a cenar con Denise y Paul, así que nosotros tenemos la noche libre.
Kevin: ¿Ahora le dices Paul a mi papá? (preguntó anonadado).
Andre: Él nos dejó llamarlo así (encogió los hombros). Dice que ya somos de la familia, así que ciertas formalidades ya no son necesarias.
Kevin: En eso tienes razón (besó a su novia en la sien). ¿Cómo lo hacemos para ir a la fiesta?
Fran: Yo todavía tengo que ir a cambiarme, así que ustedes podrían ir al hotel mientras yo termino aquí y los paso a buscar, ¿les parece?
Nick: Perfecto. Nos vemos en un rato.
Se despidieron con la mano y como ya todos los demás se habían ido, me encaminé hacia mi camerino. Me senté frente al tocador para comenzar a quitarme el maquillaje cuando alguien tocó la puerta. Esperando que fuera Joe, dije que la puerta estaba abierta.
Ethan: Felicidades, preciosa (el co-protagonista del musical apareció por la puerta con un enorme ramo de rosas blancas). Hiciste un gran trabajo allá arriba.
Fran: ¡Ethan! (corrí a abrazarlo con fuerza). ¿Qué haces aquí? (acepté con una sonrisa su regalo).
Ethan: El que no pudiera participar del musical no quería decir que no fuera a verlo. Estuviste fantástica (me acarició la mejilla). Estoy muy orgulloso de ti.
Fran: Me dio mucha pena cuando Henri dijo que te habías enfermado. Tu voz suena mal (comenté al escucharlo tan ronco y con la voz rasposa). Esperaba poder compartir el escenario contigo en este día tan importante, lo sabes (dije apenada).
Ethan: No me necesitaste para nada. Salvaste las partes que el estúpido de Patrick arruinó y el número final, wow, eso fue asombroso. Mil veces mejor de lo que podría haber resultado conmigo.
Fran: Pero de todos modos. Perdiste tu oportunidad de entrar a Juilliard y siento que soy la culpable de eso.
Ethan: ¡No seas tonta! Tú no tuviste nada que ver con esto, y son cosas que simplemente pasan. Estoy seguro que algo mejor vendrá para mí, ya verás (sonrió). Y hablando de cosas buena, ¿qué pasó en el escenario? ¿Joe lo planeó para que se reconciliaran?
Aunque conocía a Ethan hace sólo un par de meses, ese tiempo había sido tan intenso que terminamos siendo grandes amigos. Él estaba al tanto de todo lo que había sucedido con Joe y había sido un gran apoyo durante todo ese tiempo.
Fran: Sinceramente, no tengo la más mínima idea (me senté en uno de los sillones y Ethan se ubicó a mi lado). Todo fue tan rápido y extraño que apenas pude pensar. Al verlo pensé que estaba delirando, pero cuando me di cuenta que era real sólo atiné a seguir cantando. Era lo que tenía que hacer.
Ethan: Eres toda una profesional, Fran.
Fran: Henri siempre nos dijo que pasara lo que pasara el show tenía que continuar, y no iba a arruinarlo justo al final. Aunque mi cabeza estaba hecha un desastre cuando terminé de cantar.
Ethan: Me imagino (rió). Has pasado por mucho hoy.
Fran: Y todavía falta mucho para que mi cabeza se tranquilice, pero lo que menos quiero hacer ahora es pensar. Esta noche voy a ir a la fiesta y voy a pasarlo bien. Supongo que vas a ir, ¿verdad?
Ethan: No creo. Ese ambiente no va a hacer que me recupere más rápido (se tocó la garganta), así que mejor me voy a casa a descansar.
Fran: Mejórate pronto (lo abracé con fuerza).
Cuando Ethan se fue volví a tomar el ramo de rosas que había dejado sobre la mesa para olerlas. Eran realmente hermosas.
Pretendía seguir ordenando mis cosas cuando volvieron a tocar la puerta. Convencida de que era Ethan, fui a abrir.

Fran: ¿Acaso se te quedó…?
No pude seguir hablando porque quedé helada al ver a Joe del otro lado de la puerta.
Joe: Hola (sonrió tímido). ¿Podemos hablar?

Capítulo 74 (Segunda Temporada)

lunes, 31 de octubre de 2011
¡CHICASSSSSSSSSSSS! Muchas gracias por todos los comentarios, me emocionan demasiado ♥ son las mejores lectoras que alguien podría tener, de verdad :)
Discúlpenme por demorarme en subir pero la semana pasada tuve dos pruebas enormes y ni tiempo para escribir :/ pero acá finalmente les traigo el capítulo nuevo, que además me salió largo :D separé las estrofas de la canción y algunos versos para que estuviera más ordenado.
La canción es Just Wanna Be With You de High School Musical 3, y esa parte del capítulo está basada en la correspondiente parte de la película. Un beso, las adoro :*

Fran.~
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Narra Joe:

Miré mi reloj por veinteava vez en dos minutos, creyendo que así el tiempo pasaría más lento y podría llegar a tiempo al musical. Tal y como lo había dicho Joaquín, en poco más de cuatro horas había llegado a San Francisco. Por suerte, no me había encontrado con ningún policía ni había tenido complicaciones en el camino.
Activé el GPS de mi auto para poder dar con el teatro en el que se estaba realizando el musical. Faltaban diez minutos para que fueran las diez de la noche y estaba sólo a un par de cuadras de mi destino. Recién en ese momento noté el nudo que sentía en mi estómago y que mis manos habían comenzado a sudar. Estaba muy nervioso. Esa noche iba a jugármela por Fran, pero no sabía cómo resultarían las cosas. Ni siquiera sabía qué le iba a decir, si iba a poder mirarla a la cara después de todo lo que había pasado. Tampoco había pensado en su reacción al verme, sin embargo, ya era muy tarde para echar pie atrás.
Me estacioné lo más rápido que pude y corrí a la puerta de entrada, rezando para poder alcanzar a ver aunque fuera el número final. El hall de entrada estaba desierto, así que por instinto me dirigí hacía una puerta que estaba a la derecha. En seguida me arrepentí de haber abierto, porque había un hombre de unos 50 años al borde de un ataque de histeria, regañando severamente a un chico que no pasaba de mi edad.

Joe: Eh… lo siento, yo sólo estaba (titubeé incómodo cuando sus miradas se dirigieron a mí). Ya me voy.
Henri: ¡No, espera! (me detuvo antes de que pudiera salir). No lo puedo creer… ¿eres Joe Jonas? (se acercó y me estudió el rostro detenidamente).
Joe: Sí, soy yo… (murmuré aún más perturbado).
Henri: Esto no es una coincidencia. ¡Me has caído del cielo, chico! Ven, acompáñame, tienes que salvar el show.
Me tomó del brazo y antes de que me diera cuenta me estaba arrastrando al otro extremo de la habitación.
Joe: Espere (me solté). ¿Quién es usted y de qué me está hablando? Yo sólo vengo a ver el musical.
Henri: Lo siento, que mal educado de mi parte (se disculpó). Soy Henri, el director de la obra (me ofreció la mano y yo la estreché). Necesito de tu ayuda, o de lo contrario me va a dar un ataque o algo peor. Hoy en la mañana nos enteramos que el protagonista de la obra, Ethan, estaba enfermo y por ende, no podía participar. Patrick vino a reemplazarlo (indicó con la cabeza al chico que había estado reprendiendo, que ahora estaba en posición fetal en el suelo), pero acaba de tener una crisis de pánico escénico y no puede salir. Sólo falta el número final para que termine el show y tú eres el único que nos puede ayudar.
Joe: Pero yo no me sé los diálogos ni la canción. Lo siento, pero no puedo (negué).
Henri: Claro que te sabes la letra, tonto, si es la canción que escribiste con Fran.
No pude evitar sorprenderme ante lo que Henri me decía. Siempre pensé que Fran había cambiado la canción que habíamos escrito juntos por otra después de que habíamos terminado.
Joe: Lo siento, pero de verdad…
Henri: ¡Nada de peros! Viniste a reconciliarte con Fran, bien, esta es tu oportunidad.
Joe: ¿De qué…? ¿Cómo sabe que…?
Fran: La chica es un libro abierto, Joe. Lo que más deseaba era que vinieras esta noche. Y es obvio que tú viste porque quieres arreglar las cosas con ella, así que, por favor, ayúdame (suplicó).
Joe: Está bien (suspiré). ¿Qué tengo que hacer?

Narra Fran:

Había estado nerviosa toda la noche, pero al llegar al número final, el nudo en mi estómago se hizo cinco veces mayor. Estaba conforme con mi desempeño hasta ahora, sin embargo, sabía que esta era la parte más importante del musical. Inhalé y exhalé, intentando relajarme, y estiré mis músculos, preparándome para volver al escenario.
La última escena se desarrollaba en el balcón de la habitación de Amy. Ella se sentía muy insegura en cuanto a lo que el destino tenía preparado para su relación con Derek, no obstante, lo único que quería era estar con él.
Miré desde uno de los costados del escenario y comprobé que ya estaba instalado el balcón y la parte correspondiente a la pared exterior de la habitación de Amy. Cuando me hicieron la seña correspondiente y las notas del piano comenzaron a sonar, subí por una escalera que estaba en la parte de atrás de la escenografía, atravesé la puerta para salir al balcón y comencé a cantar.


Fran: I've got a lot of things
I have to do
All these distractions
Our future's coming soon
We're being pulled
A hundred different directions
But whatever happens
I know I've got you

You're on my mind you're in my heart
It doesn't matter where we are
We'll be alright
Even if we're miles apart


Joe: All I wanna do,
Is be with you, be with you
There's nothing we can't do
Just wanna be with you
Only you

Cuando escuché la voz de Joe en el primer verso del coro, pensé que era mi imaginación, pero al ver que salía de la puerta de entrada de la sala del teatro y caminaba por el pasillo alfombrado con una sonrisa, me quedé helada. Un montón de lágrimas se amontonaron en mis ojos y mi garganta se cerró, impidiéndome cantar. Mi cabeza no dejaba de maquinar a medida que Joe avanzaba y cantaba sin dejar de sonreír. ¿Qué estaba haciendo él ahí? ¿Qué había pasado con Patrick? ¿Qué iba a hacer yo?
Suspiré profundamente, intentando dejar mis emociones y preguntas de lado para seguir con la función, pero fue muy difícil. Me aclaré disimuladamente la garganta y rogué porque nadie hubiera reparado en mi reacción al ver a Joe.


Fran y Joe: No matter where life takes us, nothing can break us apart...

Joe: You know it's true

Fran y Joe: I just wanna be with you

Joe: You know how life can be
It changes over night
(siguió caminando hasta llegar a la parte baja del escenario, donde estaba la banda).

Fran y Joe: It's sunny then raining, but it's alright (aunque me costaba mucho, tenía que seguir en mi papel y hacer lo que estaba planeado. Lo miré confundida y él encogió sus hombros, a lo que sonreí y seguí cantando).

Fran: A friend like you

Fran y Joe: Always makes it easy

Joe: I know that you get me every time.

Fran y Joe: Through every up through every down
You know I'll always be around
Through everything you can count on me

All I wanna do,
Is be with you, be with you
There's nothing we can't do
Just wanna be with you
Only you
(trepó por un árbol que había a un lado del balcón y saltó para subir a éste. Me acerqué hasta donde estaba y miró fijamente, con esos hermosos ojos color pardo, haciendo que un escalofrío me recoriera. Después, me fui al otro extremo del balcón).
No matter where life takes us, nothing can break us apart (cuando cada uno estuvo a un lado del balcón, comenzamos a dar pequeños pasos para acercarnos, pero siempre mirando al público).

Joe: You know it's true

Fran y Joe: I just wanna be with you
I just wanna be with you...
(nos ubicamos al medio del balcón, nos miramos a los ojos y nos tomamos de las manos. Hasta ese momento no había dimensionado lo mucho que extrañaba su tacto).

The sun will always shine, that's how you made me feel
We're gonna be alright 'cause what we have is real
(después de hacer un par de pasos de baile no muy difíciles, volvimos a ubicarnos cada uno a un extremo del balcón).

Fran: And will always be together (ambos corrimos hasta el centro del balcón y Joe me tomó por la cintura para darme vueltas por el aire. Escondí mi rostro en un cuello por un segundo, y su inconfundible aroma hizo que el millón de mariposas que tenía en el estómago revolotearan).

Fran y Joe: All I wanna do,
Is be with you, be with you
(seguimos cantando sin soltarnos de la mano y nos dirijimos al público, el que aplaude eufórico).
There's nothing we can't do
Just wanna be with you
Only you
No matter where life takes us, nothing can break us apart


Joe: You know it's true

Fran y Joe: I just wanna be with you.

Terminamos de cantar mirándonos directamente a los ojos, como si estuviéramos solos, diciendo con la letra de la canción todo lo que teníamos guardado en el corazón. Las luces se apagan y aunque la estruendosa ovación de los espectadores es ensordecedora, yo sólo puedo escuchar mi corazón que late como loco y la entrecortada respiración de Joe.
Fran: Joe… (murmuro con un millón de preguntas y cosas que quiero decir y no sé cómo).
Joe: Shh…
Me hace callar al tiempo ubica su mano en mi nuca para besarme, a lo que respondo con ganas. Enredo mis dedos en su cabello, que está más corto desde la última vez que lo vi, y me dejo llevar por sus caricias.

Capítulo 73 (Segunda Temporada)

sábado, 15 de octubre de 2011
¡Chicas! Muchísimas gracias por los comentarios, no saben lo feliz que me hacen :D y he visto varias nuevas lectoras, o quizás son lectoras viejas pero que no comentaban jajaa me alegro que lo hagan ahora :)
El concierto de Nick estuvo EXCELENTE!!!!!! muy muy bueno, de verdad <3
Espero que les guste el cap y dejen muchos comentarios :) las adoro

Fran.~
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Narra Fran:

El musical en el que era protagonista, era básicamente una historia de amor. Se trataba de Amy y Derek. Eran compañeros de clase, aunque nunca fueron muy unidos. Es más, raramente se hablaban, ya que cada uno estaba dentro de su propio mundo. Ella era una persona estudiosa y responsable, muy enfocada en su futuro, mientras que él vivía el día a día, sin preocupaciones. Sin embargo, había algo que los unía más de lo que habrían esperado, su pasión por la música.
La obra desarrollaba su último año en el colegio, donde descubrirían quiénes realmente eran, qué querían hacer con sus vidas, y aún más importante, con quién querían pasar el resto de sus días. Todo esto, acompañado de canciones, que los ayudaban a expresarse y que al fin al cabo eran las que narraban.
Ver a mis amigos y familia en la primera fila me daba la fuerza que necesitaba para poder interpretar mi personaje. Sabía que si Joe hubiera estado ahí tendría una razón más para dar lo mejor de mí, pero no iba a dejar que su ausencia echara a perder mi noche de gloria.
Los primeros números eran grupales, por lo que di gracias a Dios. Eso hacía que mi poca conexión con Patrick y su falta de talento no se notaran. Aunque el aprovechaba cualquier momento para intentar sobresalir, lo que le costó muchas reprimendas por parte del Henri cuando nos íbamos tras bambalinas.
La noche seguía avanzando y yo me sentía cada vez más llena de vida. Estaba dejando mi alma en el escenario. Ése día era todo o nada, y me inclinaba completamente por el todo. Cada vez que estuchaba los estrepitosos aplausos, un golpe de adrenalina se apoderaba de mi cuerpo y me moría de ganar de sonreír, pero debía mantenerme en mi papel.
Me tocaba cambiarme de ropa para uno de los últimos números, el más grande e importante de la noche, el dueto que había escrito con Joe. Amy y Derek se amaban y querían seguir juntos, pero ella quería estudiar Derecho en Harvard, mientras que él estaba empecinado en ser músico y vivir de su talento. La presión de terminar el año y empezar una nueva vida les traía muchos problemas y preocupaciones, sin embargo, en esta canción expresarían que lo que más querían era estar juntos.
La relación de Derek y Amy, aunque fuera ficticia, me recordaba bastante a la que yo había tenido con Joe. Aunque los personajes no habían tenido todas las peleas que yo había vivido con mi ex novio, en ambos casos habían cosas que se interponían a la relación, que la debilitaba.
Nunca pensé que la canción que habíamos escrito juntos sería lo que realmente quería decir a Joe en ese momento. Si tan sólo estuviera conmigo esta noche…


Narra Joe:

Ése día me sentía tan mal conmigo mismo que ni siquiera fui capaz de ir a despedirme de mi familia al aeropuerto. Sabía que estaba cometiendo un enorme error al no ir a San Francisco a ver el musical de Fran, pero simplemente no podía. Ya le había hecho mucho daño, no iba a arruinar la que sabía sería una de las noches más importantes de su vida.
Estaba dando vueltas por la casa como perdido, sin saber qué hacer y sin poder quitarme de la cabeza el rostro sonriente de mi ex novia y del amor de mi vida. Si bien había sobrevivido los últimos casi dos meses sin ella, no pasaba un día sin odiarme por ser un celoso estúpido y enfermo. Había arruinado todo entre nosotros y dudaba que alguna vez ella fuera a perdonarme. Y si es que lo hacía, yo no podría pasar por alto la culpa que tenía y que me carcomía por dentro.
Para despejarme, me subí al auto y manejé rumbo a la disquera para ver si había algún estudio libre donde poder componer. Esa era la única terapia que me servía.
En el hall de entrada me encontré con frente a frente Joaquín. Quizás era una señal para empezar a hacer las cosas bien.

Joe: Joaquín (lo saludé, estrechando su mano).
Joaquín: Joe (respondió serio).
Joe: Mira, yo… esto no es fácil para mí, de verdad (rasqué mi nuca, nervioso), pero quería pedirte disculpas por todo lo que hice. Pensé lo peor de ti casi sin conocerte y te culpé de cosas que no eran tu responsabilidad. Está bien si no quieres saber de mí, te entiendo, pero esto era algo que no podía seguir guardando. Y espero que no me guardes rencor.
Lo miré expectante hasta que me contestó con una sonrisa amable.
Joaquín: No tienes que disculparte, Joe (me dio unos golpecitos en la espalda). Todo fue un mal entendido, nada más. Sin embargo, creo que estás en el lugar equivocado y pidiéndole disculpas a la persona equivocada.
Joe: ¿A qué te refieres? (pregunté confundido).
Joaquín: ¿Por qué no estás en San Francisco? (sonó más a una acusación que a una interrogación).
Joe: Pues yo… sé que suena tonto, pero no quería arruinar su noche. Es un gran paso en su carrera, una gran oportunidad, y estando yo ahí sólo arruinaría más las cosas.
Joaquín: Pensé que tú habías llegado al límite de estar equivocado por todo lo que pasó con Fran. Estaba equivocado (me miró fijamente, muy serio). Joe, ella te necesita ahí. No sólo te invitó por cortesía. Lo hizo porque te quiere ahí. Fran te ama.
Joe: No lo dices en serio (negué).
Joaquín: Ustedes dos son un par de testarudos, pero se aman y están destinados a estar juntos. Son estúpidos si creen que un hada mágica va a hacer que vuelvan. Son ustedes los que tienen que hacer que eso pase. Ella ya dio el primer paso, ahora te toca a ti.
Joe: Pero… (dudé).
Joaquín: ¡Nada de peros! Tienes que ir Joe (insistió).
Joe: No alcanzo a llegar si voy en avión (miré mi reloj). Los próximos vuelos son en la noche.
Joaquín: Entonces anda en auto (dijo rodando los ojos).
Joe: ¡Tardaré un siglo! (exclamé).
Joaquín: Si ignoras varias leyes del tránsito, en 4 horas estás ahí, te lo aseguro. Y si te apuras podrás llegar al segundo acto (informó mirando también su reloj).
Joe: Está bien, iré (sonreí). Muchísimas gracias, Joaquín.
Joaquín: Es lo mínimo que podía hacer (me imitó).
Corrí a la salida y me subí al auto. Esta era mi única oportunidad y no la podía desaprovechar. Esa noche iba a luchar por el amor de mi vida. Iba a recuperar a Fran costara lo que costara.

Capítulo 72 (Segunda Temporada)

viernes, 7 de octubre de 2011
Espero que les guste!!!! un besote!!!

Fran.~
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Narra Fran:

Finalmente, el gran día había llegado. Aunque la noche anterior apenas había podido dormir, no estaba cansada. La ansiedad me carcomía por dentro y superaba cualquier otro sentimiento que se intentaba apoderar de mí.
Después de una relajante y reconfortante ducha, bajé a desayunar, pese a que no tenía apetito. Mi mamá insistió en que necesitaba energía para dar lo mejor de mí en el musical y terminé haciéndole caso.
Me había puesto de acuerdo con Ethan, el co-protagonista del musical, para llegar a las 8 de la mañana al teatro y ensayar durante toda la mañana nuestros números musicales. Llegué y el escenario estaba a oscuras y vacío, por lo que supuse que aún no había llegado. Yo ya estaba con mi ropa de ensayo, que consistía en unas calzas, camiseta dos tallas más grande y zapatillas de deporte, así que le pedí al encargado del teatro que prendiera las luces para aprovechar de ensayar mientras esperaba a Ethan. Hice un par de estiramientos para entrar en calor y di la señal para que la música comenzara a sonar.
Había decidido ensayar el gran número de la noche, el dueto que había escrito con Joe un par de meses atrás, antes de haber terminado nuestra relación. Cerré los ojos y pude sin ningún esfuerzo imaginarme a mi ex novio a mi lado. Él sonreía, lo que me impulsó a comenzar a cantar.
Sin abrir los ojos, comencé a moverme por el plató, que ya conocía como la palma de mi mano. En las partes en las que le tocaba cantar a Ethan, podía escuchar la voz de Joe, que inundaba todo el teatro. Me dirigí hacia el centro de las tablas, donde el Joe de mi imaginación estaba ubicado, y estiré la mano para entrelazarla con la de él. Caminamos hacia adelante, mirándonos fijamente, perdiéndonos en los ojos del otro y sosteniendo la última nota de la canción, hasta que unos aplausos desconocidos rompieron mi ilusión.
Volteé asustada y un poco avergonzada, pero me tranquilicé al ver a Henri, el director del musical, sonriendo desde un lado del escenario.

Henri: Si no quedas en Juilliard es porque ellos no saben lo que es talento, de verdad.
Fran: Gracias (me sonrojé). Eres muy amable.
Henri: Soy objetivo y sincero. Tienes un gran potencial, Fran, y si esos buitres no saben apreciarte, me encantaría tenerte en alguna de mis producciones.
Henri era un conocido director y productor de musicales a nivel nacional, y le habían encomendado la tarea de dirigir el musical que definiría a los futuros alumnos de Juilliard en las áreas de música, teatro y danza.
Fran: Es un halago, Henri, de verdad.
Henri: Y sabes que el talento de un verdadero artista se mide en los momentos menos favorables, y que todo depende de el mismo y de nadie más, ¿verdad? (apoyó sus manos en mis hombros y me miró serio).
Fran: Claro que lo sé, pero… ¿por qué me dices esto ahora? (pregunté, nerviosa por su expresión).
Henri: El papá Ethan me acaba de llamar. Al parecer tu compañero tiene una infección en las cuerdas vocales y no va a poder presentarse hoy (dijo sereno).
La noticia sobre el estado de salud de Ethan me cayó como balde de agua fría. El día anterior me había comentado que tenía una molestia en la garganta, sin embargo, dijo que no era nada importante.
No podía creer que tremenda desgracia estaba pasando el mismo día del musical.
Tuve unas enormes ganas de llorar, de derrumbarme y tirar por la borda meses de intenso trabajo, y al parecer, Henri comprendió como me sentía sin tener que decirlo.

Henri: Tranquila, Fran (apretó más sus palmas contra mis hombros). Eres una chica fuerte y profesional, y sé que vas a salir adelante y esta noche le vas a demostrar a todos que mereces estar en Juilliard y más (me tranquilizó). Ya llamé a Patrick, él va a reemplazar a Ethan.
Patrick, el muchacho más desagradable y con menos talento que había conocido en mucho tiempo. Como tuvo bajas calificaciones en los exámenes teóricos de admisión, le dieron un papel pequeño. Sin embargo, siempre estaba pavoneándose sobre sus capacidades, algo que según yo tenía muy escondido, porque no cantaba bien y menos actuaba. De todos modos, a modo de garantía por si sucedía algo, Henri había seleccionado de entre los que tenían papeles pequeños los reemplazos para los personajes principales.
Con Patrick no tenía ni la mitad de química, confianza y afinidad que tenía con Ethan, pero el show tenía que continuar, y si de verdad quería estudiar en Juilliard, esta era mi única oportunidad para demostrarlo.

Fran: Avísame cuando Patrick llegue, voy a seguir ensayando (le dije al director con una sonrisa de confianza).
El día pasó más rápido de lo que esperaba, para mi desgracia. Estuve más de 7 horas seguidas ensayando con Patrick, pero él era imposible. Cambiaba el tono y las de las canciones, decía mal sus líneas, entraba en los momentos equivocados, y para empeorarlo, su actitud pretenciosa hacía que me dieran ganas de matarlo.
Suspiré entre resignada y harta, y me fui a mi camarín. No tenía ganas de seguir perdiendo mi tiempo con un chico que tenía un ego más grande que todo el teatro. Faltaban sólo un par de horas para el gran show, y teníamos que empezar a prepararnos.
Me duché rápidamente para despejarme y mejorar mi humor. No había comido desde la mañana porque no había tenido tiempo de pensar en otra cosa que no fuera el musical, por lo que mi estómago rugió. Le pedí a uno de los asistentes de Henri que me trajera algo para comer antes de ir al camarín de maquillaje y vestuario.
Cada vez faltaba menos para que empezara la función y el nudo en mi estómago volvió a aparecer. Estaba en mi camarín calentando mis cuerdas vocales cuando alguien tocó la puerta. Un segundo después vi el rostro de mis dos mejores amigas asomarse por la madera.

Fran: ¡______! ¡Andre! ¡Me alegro tanto de verlas! (corrí a abrazarlas). Este ha sido un día terrible, las necesitaba.
Andre: Tranquila, ya estamos aquí (sonrió).
Tú: ¿Qué pasó? Lo que menos necesitas hoy son malas vibras.
Fran: Ethan está enfermo, no va a poder participar del musical.
Andre: ¡¿Qué?! ¿Y cómo, qué le pasó?
Fran: Una infección en las cuerdas vocales.
Tú: ¿Eso quiere decir que perdió su oportunidad de entrar a Juilliard?
Fran: Sí (hice una mueca), pero estaba más preocupado por mí que por su salud (rodé los ojos). Ahora voy a tener que presentarme con el estúpido de Patrick.
Andre: Aunque tuvieras que actuar con un mono, lo harías excelente (reí ante su comentario). Ahora es mejor que sonrías, porque te trajimos una sorpresa.
Por la puerta entraron Nick, Kevin, Denise, Paul y Frankie. Los recibí a todos con un gran abrazo, pero no pude evitar quedarme mirando la puerta, esperanzo que Joe apareciera también.
Denise: Te ves hermosa, Fran (me dedicó una cálida sonrisa).
Fran: No saben lo importante que es para mí que formen parte de esto. Gracias por venir
Paul: Va a ser todo un honor verte en el escenario. El teatro está lleno y la gente muy expectante. Vas a estar maravillosa.
Fran: Muchas gracias, de verdad.
Por un momento tuve la esperanza de que Joe viniera, que me viera actuar y quizás que las cosas se arreglaran entre nosotros. Al parecer, fui muy inocente. Deseaba con todo el corazón que esa noche estuviera conmigo, pero no lo podía forzar.
Con la mejor de mis sonrisas, salí del camarín con los recién llegados, lista para luchar por uno de mis más grandes sueños.

Capítulo 71 (Segunda Temporada)

jueves, 22 de septiembre de 2011
¡Chicas! Muchas gracias por todos los comentarios, me hacen muy feliz :D este es un pequeño puente, pero de todos modos importante, atentas con el personaje de Drew ;) un beso para todas, las adoro!

Fran.~
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Narras Tú:

Tú: Andre, ¿Cata fue a tu clase de Biología? (le pregunté a mi amiga mientras sacaba de su casillero los libros que necesitaría para la próxima clase).
Andre: No, no la vi.
Tú: Es raro… tenemos juntas Química en el primer período y también faltó. ¿Le habrá pasado algo? (estaba un poco preocupada).
Andre: No lo creo (cerró su casillero y comenzamos a caminar por los concurridos pasillos). Quizás sólo está enferma.
Tú: Pero tiene que estar muy enferma, porque a ella no le gusta faltar a clases. ¿Qué tal si la vamos a ver después de clases? (propuse). Además, estoy segura que va a querer que le prestemos los apuntes.
Andre: Claro, me parece una excelente día (sonrió).
Luego de sufrir en Historia el último período de clases, fuimos a casa para almorzar y cambiarnos de ropa antes de ir a visitar a Cata.
Una de las cosas que me encantaba del clima de Los Ángeles era que la mayoría de los días de invierno no hacía frío. Abrí la ventana del asiento de copiloto en el auto de Andre y cerrando los ojos disfruté del fresco viento en mi cara.
Después de haberme estado auto-atormentando sobre Andrés, decidí que sólo estaba siendo paranoica, y realmente no necesitaba eso en mi vida. No iba a seguir pensando en él, no valía la pena, y al parecer, todos a mí alrededor habían decidido lo mismo. Ni Andre ni Nick habían vuelto a hablar de él. Por supuesto, nunca le dije a Nick sobre mis alucinaciones el día de la pijama y tampoco pretendía hacerlo.
La imponente casa de Brad se alzó y destacó entre las otras, aunque todas eran magníficas. La última y única vez que había ido fue para la fiesta de disfraces de Cata y Joaquín, hacía varios meses atrás.
No me sorprendí al no ver el auto de Brad estacionado fuera de la casa. Ese hombre vivía para trabajar.
Tocamos el timbre y esperamos un par de segundos antes de que un sonriente Joaquín se asomara por la puerta.

Joaquín: Andre y ______, que sorpresa verlas (nos saludó e hizo pasar). ¿Cómo están? Mucho tiempo sin saber de ustedes.
Andre: Muy bien. ¿Y tú? (nos guió hasta la espaciosa sala, donde nos acomodamos).
Joaquín: Bien, preocupado por la Universidad, pero esos son detalles.
Tú: ¿Ya sabes lo que quieres estudiar?
Joaquín: Quiero algo relacionado con Administración o Gestión de Empresas. Para quiere que siga con el negocio (explicó).
Andre: Bueno, tener a Brad de mentor no puede ser tan malo (rió).
Joaquín: Créeme, tiene más contras que pros, pero me gusta y he aprendido bastante con el tiempo. Estoy intentando conseguir una pasantía para el verano con unos de sus colegas, antes de entrar a la Universidad.
Tú: ¡Eso es genial! (sonreí). Estoy segura que lo vas a hacer fantástico.
Joaquín: Primero tengo que conseguirla, pero Fran ya me convenció que pensando negativo no voy a lograr nada, así que estoy enfocado en que sí tendré la pasantía (me imitó).
Andre: ¿Vas a ir a verla a las pruebas de Juilliard?
Joaquín: Aún no lo sé (hizo una mueca). Tengo muchas ganas, de verdad, pero Joe también va a ir y de verdad que no quiero causar más problemas. Además, espero que esa sea la ocasión para que se reconcilien (dijo sincero). Por más que Fran diga que está bien, se le nota mucho que lo extraña.
Después de mucho pensarlo, Joe decidió ir a ver el musical. Era obvio que se moría de ganas, pero su orgullo era mayor. Estaba demás decir que Fran estaba contentísima cuando su ex novio confirmó la asistencia, aunque intentó ocultarlo.
Tú: Lo mismo creemos, pero ambos son unos testarudos orgullosos, por lo que va a ser difícil, pero no imposible. De todos modos, ¡tienes que ir! (lo animé). Sabes que es importante para Fran, y ella quiere que todos sus seres queridos estén allí para apoyarla.
Joaquín: Sí, pero, no sé… lo pensaré (prometió). Supongo que ustedes no vinieron a verme a mí, ¿verdad?
Andre: La verdad es que estábamos un poco preocupadas porque Cata hoy faltó a clases. Queríamos verificar que todo estuviera bien.
Joaquín: Ha estado casi todo el tiempo encerrada en su habitación desde ayer (se notó un tanto turbado). Creo que es mejor que ella les explique todo. Suban, su habitación es la tercera a la izquierda.
Seguimos las instrucciones de Joaquín, tocamos la puerta y abrimos después de que Cata nos hiciera pasar.
La habitación estaba desordenada, con muchos papeles en el suelo. Ella estaba acostada en la cama con el pijama puesto, tapada con las mantas hasta el cuello y con los ojos terriblemente hinchados.

Cata: Chicas, ¿qué hacen acá? (se limpió la nariz e intentó arreglarse un poco el cabello).
Andre: Te vinimos a ver, ¿no es obvio? (sonrió para alivianar un poco el ambiente).
Tú: Queríamos saber qué te había hecho faltar a clases. ¿Estás bien?
Nos sentamos en el borde de la cama.
Cata: Sí, es sólo una tontería (le restó importancia).
Andre: Cata, eres nuestra amiga, puedes confiar en nosotras (acarició un brazo, reconfortándola).
Cata: Es, es una larga historia (suspiró). El año pasado, en el verano, conocí a un chico de San Francisco. Se llama Drew (sonrió con nostalgia). En ese tiempo estaba acostumbrada a conocer a muchos chicos, pero todos eran unos estúpidos. Sólo se preocupaban de dinero, la fama, y todas esas cosas con las que nos encontramos en este ambiente. Sin embargo, Drew era distinto. No era superficial como la mayoría de las personas que conocía, y eso me emocionó, pero a la vez tuve miedo. No lo sé, era todo muy raro. Él estaba de vacaciones aquí, por lo que durante esas semanas pasamos mucho tiempo juntos. Lo pasábamos muy bien, él siempre sabía cómo hacerme reír (unas lágrimas silenciosas comenzaron a rodar por sus mejillas). Cuando volvió a San Francisco nos seguimos comunicando, y él siguió siendo muy atento. Ambos viajábamos a menudo para vernos. Obviamente no le dije nada a mi papá. Ustedes saben cómo es (rodó los ojos). Mi hermano era el único que sabía de Drew, sin embargo, nunca lo conoció. Él era reservado, por no decir otra cosa. Yo tampoco nunca conocí a su familia. Me parecía un poco raro, pero era tan perfecto en los otros aspectos que no me importó. Nuestra relación siguió muy bien hasta hace un par de semanas. Se comenzó a comportar extraño, distante, y cuando vino a Los Ángeles, el día después de la pijamada, terminó conmigo. No entendí qué pasó, qué hice mal (comenzó a llorar con ganas). De verdad que no entiendo (hipó).
Andre: Tranquila, tranquila (la abrazó, acariciando su espalda para calmarla).
Tú: Cata, tú no hiciste nada mal. Drew es un tonto que no supo aprovecharte. No te pongas mal por personas que no valen la pena (sonreí animándola). Eres una mujer preciosa, inteligente, no puedes estar llorando por hombres que no saben apreciar lo que tienen. Así que ahora te vas a ir a duchar y cambiar de ropa, porque nos vamos de compras (canturreé).
Cata: Son las mejores (nos abrazó).

Capítulo 70 (Segunda Temporada)

viernes, 9 de septiembre de 2011
¡Chicas! Soy la peor persona del mundo, y ustedes son demasiado buenas conmigo, cosa que sé no merezco, así que por eso, GRACIAS. No me voy a cansar nunca de decirles lo agradecida que estoy porque lean, comenten, y sean tan pacientes conmigo. ¡No se imaginan cuanto las quiero! Y estoy todavía más feliz porque hay nuevas lectoras. Bienvenida Lorena, gracias por leer :{D se demoró este cap, pero espero que les guste. Un besote, las adoro :{*

Fran.~
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Narras Tú:

No pude dormir en toda la noche, y no fue precisamente por el temporal que se había desatado en Los Ángeles. La imagen de Andrés mirándome desde la ventana seguía repitiéndose en mi cabeza, una y otra vez, atormentándome. Y lo peor era que no podía asegurar haberlo visto. Había sido una cosa de segundos, y como un espejismo, se había esfumado enseguida.
Bufé, dejando a un lado de la cama la guitarra. Había estado gran parte de la mañana intentando componer un canción, sólo para despejar mi mente, pero ni una estrofa había logrado crear. Restregué mis ojos y me tiré en la cama, abrazando con fuerza un cojín. Sentía como si mi cabeza fuera a explotar.
Me quedé inmóvil mirando al techo por varios minutos, y ni siquiera me tomé la molestia de responder cuando tocaron la puerta de mi habitación.

Andre: ______, ¿me vas a decir una vez por todas qué diablos te sucede? (se sentó a mi lado y me miró fijamente, sin embargo, yo me hice la desentendida). Esta mañana no te presioné porque pensé que se te iba a pasar, pero apenas hablaste o comiste durante el almuerzo y ya tienes preocupados a mis padres. ¿Pasó algo con Nick? (aventuró).
Tú: No (aseguré, volviendo a sentarme en la cama). Es algo un poco más complicado y delicado…
Andre: ¿Puedes decirlo de una vez por todas? Me estás poniendo nerviosa.
Tú: Estoy segura que sólo fue porque soy una paranoica, pero… ayer en la noche, cuando se cortó la luz y bajamos, creo vi a Andrés desde una de las ventanas de la sala…
Intenté decirlo lentamente, con mucho cuidado, no obstante, la expresión de mi amiga era tal como me la había imaginado. Se había quedado de una pieza, y parecía entre confundida y asustada.
Andre: ¿Estás segura? (preguntó seria).
Tú: No (confesé). Todo esto es demasiado raro y sinceramente no entiendo a mi cabeza en este momento (pasé mis manos por mi rostro, intentando despejarme). Estoy casi segura que todo esto es producto de mi imaginación, pero, ¿por qué? Desde el verano que no tenía pesadillas con Andrés o que no me acordaba de él, y desde que lo vi en San Francisco me ha estado atormentando.
Andre: La verdad es que estoy muy segura que fue tu imaginación o alguna alucinación, porque no hay forma que ayer Andrés haya estado en Los Ángeles (dijo muy segura).
Tú: ¿Por qué estás tan convencida de eso? (le puse toda mi atención).
Andre: Porque recién hablé con Fran por teléfono y me dijo que anoche vio a Andrés en una fiesta, y no fue una simple ilusión.
Tú: ¡¿Y pretendías decirme eso ahora?! ¡Desde anoche que no puedo estar tranquila porque pensaba que un sicópata me estaba buscando otra vez!
Andre: Lo siento, pero no sabía que estabas así por Andrés (se defendió).
Tú: Lo sé, y lo siento (me disculpé). No puedo creer que me esté volviendo loca (volví a recostarme en la cama). Ahora veo a gente donde no está.
Andre: ¡No estás loca! (me animó). Has estado sometida bajo mucha presión, yo creo es que eso. Además, el temporal de anoche parecía sacado de una película de terror, así que estás justificada (sonrió).
Tú: Puede ser… pero ya no quiero hablar más del tema. Ahora estoy más tranquila y quiero pensar en otras cosas, de preferencia, más positivas (sonreí también). ¿Cómo estaba Fran? ¿Qué te dijo?
Andre: Estaba cansada por los ensayos del musical, pero se notaba contenta. Como te había dicho antes, ayer fue a una fiesta con Ethan (recordé cuando en San Francisco alcancé a conocer al co-protagonista del musical). Dijo que lo pasó muy bien, bailó, se rió.
Tú: Me alegra saber que está feliz. La última vez que la vi se veía bien, pero todavía no se recuperaba de su rompimiento con Joe.
Andre: Ya ha pasado más de un mes. Creo que lo único que necesitaba era tiempo (concluyó). Pero lo más importante de todo (sonrió con ganas) es que nos envió las invitaciones para el musical. Ocho entradas para primera fila.
Tú: ¿Ocho? (mentalmente conté a los que suponía había invitado. Kevin, Nick, Denise, Paul, Frankie, Andre, yo y…). No me digas que…
Andre: Sí (asintió leyendo mi mente). Invitó a Joe también.
Tú: ¿Por qué? O sea, no es que no quiera que vaya, pero… quizás no sea lo más sano.
Andre: Lo mismo pensé, e intenté persuadirla, sin embargo insistió. El número más grande de la obra lo escribió con él, por lo que creyó que era lo que correspondía. De todos modos, estoy segura que Joe no va a ir.
Tú: ¿Eso crees? (dudé).
Andre: ¡Por supuesto! Es demasiado orgulloso. Además, desde que terminaron que no se hablan. Sería demasiado incómodo que después de todo este tiempo, fuera a apoyarla en uno de los días más significativos de su vida como si nada hubiera pasado.
Tú: Sin embargo, esa misma podría ser la razón por la que sí quisiera ir. Sabe que para Fran es importante, y quizás desea estar ahí.
Andre: Como sea, es mejor que él lo decida. Y en la noche sabremos qué es lo que va a pasar. Recuerda que hoy es domingo y tenemos que ir a cenar a la casa de los chicos.
Denise había insistido en crear una especie de tradición e ir todos los domingos a cenar a su casa. Pasaban semanas en las que no nos veíamos mucho por las distintas cosas que teníamos que hacer, por lo que habíamos reservado ése día para entre todos ponernos al día. Eso era lo mínimo que podía hacer por la mujer que me había recibido en su casa siendo una completa desconocida. Le debía mucho a ella y a toda su familia. Además, pagarle disfrutando de su comida no era para nada un sacrificio.
El tráfico en L.A. era de locos, como siempre, pero no vivíamos lejos de la casa Jonas, por lo que no tardamos mucho en llegar.

Denise: ¡Chicas! (nos saludó efusivamente y con una cálida sonrisa, como siempre). Me alegra que hayan venido. Todos los hombres fueron a comprar unas cosas que faltaban al supermercado, pero están por llegar (informó mientras nos dirigíamos a la cocina). ¿Me ayudan a terminar la cena?
Estaba en el comedor terminando de poner los platos y cubiertos cuando unos fuertes y conocidos brazos masculinos aferraron mi cintura.
Nick: ¿Cómo estás, hermosa? (susurró en mi oído y no pude evitar estremecerme).
Tú: Ahora mucho mejor.
Sonreí y di media vuelta para enfrentarlo.
Nick: Es increíble (dijo mirándome con detenimiento). Cada vez que te veo estás más bella, si es que eso es posible.
Tú: No digas tonterías (me sonrojé y desvié la mirada).
Nick: Es verdad (me abrazó con más fuerza). No sabes lo afortunado que me siento por tenerte a mi lado (acarició mi mejilla con suavidad y me estómago se sacudió).
Con parsimonia acortó la distancia que nos separaba hasta pegar sus labios a los míos. Me besó con delicadeza, logrando que mis piernas flaquearan, por lo que tuve que aferrarme a sus hombros para no caer. Sus manos, que estaban ubicadas en mi cadera, me acariciaban al ritmo del beso.
Después de un par de minutos, cuando nuestros pulmones empezaron a rogar por aire, nos separamos unos centímetros.

Nick: Estás extraña (dijo serio, sin dejar de acariciar mi espalda). Lo puedo ver en tus ojos.
Tú: No es cierto (mentí). Estoy perfectamente.
Nick: No intentes engañarme, ______, te conozco más de lo que crees. ¿Sucedió algo?
Tú: No, de verdad que estoy bien. Si fuera algo importante te lo diría, lo prometo (sonreí para convencerlo).
Nick: Entonces sí pasa algo. ¿Todo estuvo bien anoche en la pijamada? (preguntó).
Tú: Sí (afirmé). Nick, estoy hablando en serio. En la mañana no me sentía muy bien, por cosas de mujeres, pero lo conversé con Andre y ahora está todo solucionado. Nada de dramas.
Nick: Está bien.
Me abrazó con fuerza y yo escondí mi cara en su pecho.
Ya lo tenía decidido. No iba a quemarme el cerebro pensando cosas malas o poniéndome paranoica sobre Andrés. Todo estaba bien en mi vida y pretendía que siguiera así por mucho tiempo.

Capítulo 69 (Segunda Temporada)

domingo, 21 de agosto de 2011
¡CHICAS! Esta vez si que me pasé, de verdad, y lo siento mucho. Pero hasta la semana pasada estuve con exámenes finales y entenderán que lo único que hacía era estudiar, ya que era mucha materia. Pero gracias a Dios aprobé todos mis ramos :{D
Son las mejores, de verdad, no puedo expresar con palabras lo feliz que estoy con que sean mis lectoras y lo agradecida que estoy con ustedes por toda su paciencia y sus bellos comentarios. Son las mejores, de verdad, las amo <3
Espero que les guste este cap y comenten :{D

Fran.~
http://twitter.com/fraani_/

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Narras Tú:

Cerca de las 9 de noche el timbre sonó, anunciando que Cata había llegado. Puse el último pastelillo decorado en la bandeja y golpeé la mano de Andre por décima vez, después de su intento fallido por sacar uno.
Andre: Más tarde vas a poder comer (la regañé).
Me dirigí a la puerta y saludé a nuestra amiga con un cariñoso abrazo. Hacía mucho tiempo que no podíamos pasar tiempo juntas fuera del colegio, y ya era hora de ponernos al día.
Como yo había sido la de la idea de la pijamada, Andre me había dejado encargada de todo, proclamándome la anfitriona de la velada. La única tarea que le había designado a ella era encargar las pizzas, cosa que responsablemente cumplió.

Andre: El repartidor dijo que las traería en una hora (informó después de saludar a Cata).
Tú: Perfecto (sonreí, ansiosa por disfrutar de una relajada noche con mis amigas).
Como la habitación de Andre era la más grande, decidimos instalarnos ahí. Los padres de Andre estaban en una comida de negocios y llegarían en la madrugada, por lo que teníamos la casa para nosotras tres.
Nos pusimos nuestros pijamas y nos sentamos en la cama a conversar de la vida y distintas cosas banales.

Cata: ______, nunca me contaste como te fue en el viaje a San Francisco (recordó).
Al instante me puse seria y miré significativamente a Andre, pero intenté disimular mi estado y le sonreí a Cata.
Tú: Bien. Aproveché de ver a Fran y a Nacho y de descansar. Nada fuera de lo común (mentí).
No me gustaba engañar a la gente, menos a mis amigos, sin embargo, el tema de Andrés era demasiado complicado y delicado como para contárselo a Cata, menos a esta altura. Por más que él hubiera vuelto a mi vida, o eso se suponía, el capítulo del secuestro y la pérdida de memoria era algo que ya había cerrado, por mi propio bien mental. Además, esa no era la noche para recordar y revivir amargos episodios.
A pesar de que durante la tarde el clima había estado casi primaveral, durante la noche se desató una fuerte tormenta. El viento hacía que las ramas de los árboles chocaran contra las ventanas y la lluvia golpeaba el vidrio de las mismas y el techo.

Andre: Creo que deberíamos saltarnos las películas de terror (dijo con cara de susto). La combinación de este clima con un psicópata no me va a ayudar a dormir.
Tú: Eres una cobarde. Bien sabes que las películas son pura ficción (sonreí burlesca).
Andre: Algunas están basadas en hechos reales (se defendió). Y no está demás decir que este mundo está lleno de locos.
Esperé que esa no fuera una indirecta, así que no presté mayor atención.
Cata: El chico de las pizzas se está demorando más de la cuenta, ¿no? (miró su reloj). Son casi las 10.30 de la noche.
Andre: Tienes razón… (se acercó a la ventana que daba a la calle y echó un vistazo). No se ve nadie. Quizás deberíamos llamar otra vez (propuso).
En ese momento, un trueno retumbó por toda la casa, y un segundo después nos quedamos a oscuras. La luz se había ido.
Tú: ¡Maldición! El viento tiene que haber tirado algún cable.
Andre: Quizás sólo se cortó la luz en la casa.
Cata: No lo creo (dijo mirando desde la ventana). Las casas vecinas también están a oscuras, y dudo que sea porque están todos durmiendo.
Andre: De todos modos voy a bajar a revisar los fusibles. ______, ¿puedes ir a buscar linternas? Creo que hay una en la cocina.
Tú: Por supuesto. ¿No te molesta quedarte sola un momento, Cata? (le pregunté a la invitada).
Cata: Claro que no. Las espero aquí.
Bajé junto con Andre al primer piso y después nos separamos. Por suerte esa noche a luna estaba en todo su esplendor, lo que me permitió ver lo suficiente como para no chocar con los muebles. Revisé todos los cajones de la encimera donde podría encontrar una linterna, pero fue en vano. Me dirigí a un armario que estaba cerca de la puerta que daba desde la cocina al patio trasero, para revisar allí. Tampoco encontré una, pero una sombra pasar por al lado de la ventana me distrajo, y a la vez, asustó.
Nadie estaba en el patio, repetí en mi fuero interno. Era imposible. Respiré profundo, intentando calmarme, pero un nuevo y aún más fuerte trueno hizo que el corazón se me acelerara.
Estabilicé mi respiración y miré disimuladamente por la ventana, rogando por no ver a nadie ahí. Gracias a Dios, mis súplicas fueron escuchadas. El patio estaba desierto.
Salí corriendo de la cocina y en eso choqué con Andre, haciendo que me cayera al piso.

Andre: ¿Estás bien? Pareciera como si hubieras visto un fantasma (me ayudó a pararme).
Tú: Sí, eso creo. No me gustan las tormentas.
Andre: A mí tampoco, menos cuando estamos solas (tiritó dramáticamente). No pasaba nada con los fusibles, así que tiene que ser algo de todo el barrio. ¿Cómo te fue con la linterna?
Tú: No pude encontrar ninguna (después del susto que había pasado, se me había olvidado por completo).
Andre: Yo hallé una (levantó un poco el brazo, agitándola). ¿Subimos?
Estábamos en el primer peldaño de la escalera cuando alguien comenzó a golpear la puerta con fuerza. Ambas dimos un respingo.
Tú: No lo imaginé, ¿verdad? (mi amiga negó con la cabeza).
Andre: ¿Será el chico de las pizzas? (dudó).
Tú: No lo creo…
Me acerqué sigilosamente a la puerta de entrada y vi eché un vistazo por la mirilla.
Tú: No hay nadie (susurré).
Andre: Quizás fue el viento (dijo no muy convencida, y yo la fulminé con la mirada).
Miré por la ventana que estaba al lado de la puerta, pero fue en vano. La persona, porque no podría haber sido una cosa, que había golpeado la puerta, no estaba.
Andre: ¿Crees que es…? Ya sabes.
Tú: ¡Por supuesto que no! ¿Qué estaría haciendo en Los Ángeles?
Andre: ¿Acosándote? (hice como si no la había escuchado).
Claro que había pensado en Andrés, pero no lo iba a decir. Era bastante paranoico de mi parte pensar que podía ser él, y negaría hasta la muerte que él estaba nuevamente dispuesto a hacerme daño sin tener pruebas contundentes para probar lo contrario.
Andre: ¿Escuchaste eso? (saltó a mi lado después de escuchar otro trueno).
Tú: Sí, pero es sólo un trueno (intenté calmar a mi amiga sin mucho éxito).
Andre: No, algo en el patio trasero. Estoy segura que escuché algo… o a alguien (me miró aterrada).
Sabía que entre las dos, yo era la más calmada, por lo que hice tomo mi esfuerzo para mantener ese papel y tranquilizar a mi amiga.
Tú: No es nada, te lo aseguro.
Fui hasta la sala, donde había un ventanal enorme que daba una panorámica del patio trasero. Abrí las cortinas y sonreí, dando media vuelta.
Tú: ¿Ves? Absolutamente nadie.
Pero mi sonrisa desapareció en cuanto vi el inconfundible rostro de Andrés en una ventana que tenía al frente. Al igual que en San Francisco, en sólo un segundo su imagen había desaparecido.
Andre: ¿Qué pasó? ¿Qué viste? (siguió mi mirada hasta la ventada y corrió a ella). No hay nadie (dijo confundida). ______, ¿qué diablos fue lo que viste? (exigió entre asustada y preocupada).
Yo estaba helada, no podía reaccionar. ¿Fue mi imaginación o realmente Andrés había estado en mi casa? Nadie más lo había visto, y había sido algo demasiado rápido y borroso como para asegurar que era él y que no había sido mi imaginación la que me había traicionado. Sin embargo, no pude evitar que un escalofrío me recorriera por completo.
Andre: ¿Estás bien? (se acercó a mi).
Tú: Sí (negué con la cabeza, intentando despejar mis pensamientos). Creí que había visto algo, pero estoy alucinando. ¿Subamos? Cata debe estar preocupada (le regalé mi mejor sonrisa, esperando que creyera que todo estaba en orden.
Andre: Está bien (aceptó no muy convencida).