Capítulo 72 (Segunda Temporada)

viernes, 7 de octubre de 2011
Espero que les guste!!!! un besote!!!

Fran.~
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Narra Fran:

Finalmente, el gran día había llegado. Aunque la noche anterior apenas había podido dormir, no estaba cansada. La ansiedad me carcomía por dentro y superaba cualquier otro sentimiento que se intentaba apoderar de mí.
Después de una relajante y reconfortante ducha, bajé a desayunar, pese a que no tenía apetito. Mi mamá insistió en que necesitaba energía para dar lo mejor de mí en el musical y terminé haciéndole caso.
Me había puesto de acuerdo con Ethan, el co-protagonista del musical, para llegar a las 8 de la mañana al teatro y ensayar durante toda la mañana nuestros números musicales. Llegué y el escenario estaba a oscuras y vacío, por lo que supuse que aún no había llegado. Yo ya estaba con mi ropa de ensayo, que consistía en unas calzas, camiseta dos tallas más grande y zapatillas de deporte, así que le pedí al encargado del teatro que prendiera las luces para aprovechar de ensayar mientras esperaba a Ethan. Hice un par de estiramientos para entrar en calor y di la señal para que la música comenzara a sonar.
Había decidido ensayar el gran número de la noche, el dueto que había escrito con Joe un par de meses atrás, antes de haber terminado nuestra relación. Cerré los ojos y pude sin ningún esfuerzo imaginarme a mi ex novio a mi lado. Él sonreía, lo que me impulsó a comenzar a cantar.
Sin abrir los ojos, comencé a moverme por el plató, que ya conocía como la palma de mi mano. En las partes en las que le tocaba cantar a Ethan, podía escuchar la voz de Joe, que inundaba todo el teatro. Me dirigí hacia el centro de las tablas, donde el Joe de mi imaginación estaba ubicado, y estiré la mano para entrelazarla con la de él. Caminamos hacia adelante, mirándonos fijamente, perdiéndonos en los ojos del otro y sosteniendo la última nota de la canción, hasta que unos aplausos desconocidos rompieron mi ilusión.
Volteé asustada y un poco avergonzada, pero me tranquilicé al ver a Henri, el director del musical, sonriendo desde un lado del escenario.

Henri: Si no quedas en Juilliard es porque ellos no saben lo que es talento, de verdad.
Fran: Gracias (me sonrojé). Eres muy amable.
Henri: Soy objetivo y sincero. Tienes un gran potencial, Fran, y si esos buitres no saben apreciarte, me encantaría tenerte en alguna de mis producciones.
Henri era un conocido director y productor de musicales a nivel nacional, y le habían encomendado la tarea de dirigir el musical que definiría a los futuros alumnos de Juilliard en las áreas de música, teatro y danza.
Fran: Es un halago, Henri, de verdad.
Henri: Y sabes que el talento de un verdadero artista se mide en los momentos menos favorables, y que todo depende de el mismo y de nadie más, ¿verdad? (apoyó sus manos en mis hombros y me miró serio).
Fran: Claro que lo sé, pero… ¿por qué me dices esto ahora? (pregunté, nerviosa por su expresión).
Henri: El papá Ethan me acaba de llamar. Al parecer tu compañero tiene una infección en las cuerdas vocales y no va a poder presentarse hoy (dijo sereno).
La noticia sobre el estado de salud de Ethan me cayó como balde de agua fría. El día anterior me había comentado que tenía una molestia en la garganta, sin embargo, dijo que no era nada importante.
No podía creer que tremenda desgracia estaba pasando el mismo día del musical.
Tuve unas enormes ganas de llorar, de derrumbarme y tirar por la borda meses de intenso trabajo, y al parecer, Henri comprendió como me sentía sin tener que decirlo.

Henri: Tranquila, Fran (apretó más sus palmas contra mis hombros). Eres una chica fuerte y profesional, y sé que vas a salir adelante y esta noche le vas a demostrar a todos que mereces estar en Juilliard y más (me tranquilizó). Ya llamé a Patrick, él va a reemplazar a Ethan.
Patrick, el muchacho más desagradable y con menos talento que había conocido en mucho tiempo. Como tuvo bajas calificaciones en los exámenes teóricos de admisión, le dieron un papel pequeño. Sin embargo, siempre estaba pavoneándose sobre sus capacidades, algo que según yo tenía muy escondido, porque no cantaba bien y menos actuaba. De todos modos, a modo de garantía por si sucedía algo, Henri había seleccionado de entre los que tenían papeles pequeños los reemplazos para los personajes principales.
Con Patrick no tenía ni la mitad de química, confianza y afinidad que tenía con Ethan, pero el show tenía que continuar, y si de verdad quería estudiar en Juilliard, esta era mi única oportunidad para demostrarlo.

Fran: Avísame cuando Patrick llegue, voy a seguir ensayando (le dije al director con una sonrisa de confianza).
El día pasó más rápido de lo que esperaba, para mi desgracia. Estuve más de 7 horas seguidas ensayando con Patrick, pero él era imposible. Cambiaba el tono y las de las canciones, decía mal sus líneas, entraba en los momentos equivocados, y para empeorarlo, su actitud pretenciosa hacía que me dieran ganas de matarlo.
Suspiré entre resignada y harta, y me fui a mi camarín. No tenía ganas de seguir perdiendo mi tiempo con un chico que tenía un ego más grande que todo el teatro. Faltaban sólo un par de horas para el gran show, y teníamos que empezar a prepararnos.
Me duché rápidamente para despejarme y mejorar mi humor. No había comido desde la mañana porque no había tenido tiempo de pensar en otra cosa que no fuera el musical, por lo que mi estómago rugió. Le pedí a uno de los asistentes de Henri que me trajera algo para comer antes de ir al camarín de maquillaje y vestuario.
Cada vez faltaba menos para que empezara la función y el nudo en mi estómago volvió a aparecer. Estaba en mi camarín calentando mis cuerdas vocales cuando alguien tocó la puerta. Un segundo después vi el rostro de mis dos mejores amigas asomarse por la madera.

Fran: ¡______! ¡Andre! ¡Me alegro tanto de verlas! (corrí a abrazarlas). Este ha sido un día terrible, las necesitaba.
Andre: Tranquila, ya estamos aquí (sonrió).
Tú: ¿Qué pasó? Lo que menos necesitas hoy son malas vibras.
Fran: Ethan está enfermo, no va a poder participar del musical.
Andre: ¡¿Qué?! ¿Y cómo, qué le pasó?
Fran: Una infección en las cuerdas vocales.
Tú: ¿Eso quiere decir que perdió su oportunidad de entrar a Juilliard?
Fran: Sí (hice una mueca), pero estaba más preocupado por mí que por su salud (rodé los ojos). Ahora voy a tener que presentarme con el estúpido de Patrick.
Andre: Aunque tuvieras que actuar con un mono, lo harías excelente (reí ante su comentario). Ahora es mejor que sonrías, porque te trajimos una sorpresa.
Por la puerta entraron Nick, Kevin, Denise, Paul y Frankie. Los recibí a todos con un gran abrazo, pero no pude evitar quedarme mirando la puerta, esperanzo que Joe apareciera también.
Denise: Te ves hermosa, Fran (me dedicó una cálida sonrisa).
Fran: No saben lo importante que es para mí que formen parte de esto. Gracias por venir
Paul: Va a ser todo un honor verte en el escenario. El teatro está lleno y la gente muy expectante. Vas a estar maravillosa.
Fran: Muchas gracias, de verdad.
Por un momento tuve la esperanza de que Joe viniera, que me viera actuar y quizás que las cosas se arreglaran entre nosotros. Al parecer, fui muy inocente. Deseaba con todo el corazón que esa noche estuviera conmigo, pero no lo podía forzar.
Con la mejor de mis sonrisas, salí del camarín con los recién llegados, lista para luchar por uno de mis más grandes sueños.

Capítulo 71 (Segunda Temporada)

jueves, 22 de septiembre de 2011
¡Chicas! Muchas gracias por todos los comentarios, me hacen muy feliz :D este es un pequeño puente, pero de todos modos importante, atentas con el personaje de Drew ;) un beso para todas, las adoro!

Fran.~
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Narras Tú:

Tú: Andre, ¿Cata fue a tu clase de Biología? (le pregunté a mi amiga mientras sacaba de su casillero los libros que necesitaría para la próxima clase).
Andre: No, no la vi.
Tú: Es raro… tenemos juntas Química en el primer período y también faltó. ¿Le habrá pasado algo? (estaba un poco preocupada).
Andre: No lo creo (cerró su casillero y comenzamos a caminar por los concurridos pasillos). Quizás sólo está enferma.
Tú: Pero tiene que estar muy enferma, porque a ella no le gusta faltar a clases. ¿Qué tal si la vamos a ver después de clases? (propuse). Además, estoy segura que va a querer que le prestemos los apuntes.
Andre: Claro, me parece una excelente día (sonrió).
Luego de sufrir en Historia el último período de clases, fuimos a casa para almorzar y cambiarnos de ropa antes de ir a visitar a Cata.
Una de las cosas que me encantaba del clima de Los Ángeles era que la mayoría de los días de invierno no hacía frío. Abrí la ventana del asiento de copiloto en el auto de Andre y cerrando los ojos disfruté del fresco viento en mi cara.
Después de haberme estado auto-atormentando sobre Andrés, decidí que sólo estaba siendo paranoica, y realmente no necesitaba eso en mi vida. No iba a seguir pensando en él, no valía la pena, y al parecer, todos a mí alrededor habían decidido lo mismo. Ni Andre ni Nick habían vuelto a hablar de él. Por supuesto, nunca le dije a Nick sobre mis alucinaciones el día de la pijama y tampoco pretendía hacerlo.
La imponente casa de Brad se alzó y destacó entre las otras, aunque todas eran magníficas. La última y única vez que había ido fue para la fiesta de disfraces de Cata y Joaquín, hacía varios meses atrás.
No me sorprendí al no ver el auto de Brad estacionado fuera de la casa. Ese hombre vivía para trabajar.
Tocamos el timbre y esperamos un par de segundos antes de que un sonriente Joaquín se asomara por la puerta.

Joaquín: Andre y ______, que sorpresa verlas (nos saludó e hizo pasar). ¿Cómo están? Mucho tiempo sin saber de ustedes.
Andre: Muy bien. ¿Y tú? (nos guió hasta la espaciosa sala, donde nos acomodamos).
Joaquín: Bien, preocupado por la Universidad, pero esos son detalles.
Tú: ¿Ya sabes lo que quieres estudiar?
Joaquín: Quiero algo relacionado con Administración o Gestión de Empresas. Para quiere que siga con el negocio (explicó).
Andre: Bueno, tener a Brad de mentor no puede ser tan malo (rió).
Joaquín: Créeme, tiene más contras que pros, pero me gusta y he aprendido bastante con el tiempo. Estoy intentando conseguir una pasantía para el verano con unos de sus colegas, antes de entrar a la Universidad.
Tú: ¡Eso es genial! (sonreí). Estoy segura que lo vas a hacer fantástico.
Joaquín: Primero tengo que conseguirla, pero Fran ya me convenció que pensando negativo no voy a lograr nada, así que estoy enfocado en que sí tendré la pasantía (me imitó).
Andre: ¿Vas a ir a verla a las pruebas de Juilliard?
Joaquín: Aún no lo sé (hizo una mueca). Tengo muchas ganas, de verdad, pero Joe también va a ir y de verdad que no quiero causar más problemas. Además, espero que esa sea la ocasión para que se reconcilien (dijo sincero). Por más que Fran diga que está bien, se le nota mucho que lo extraña.
Después de mucho pensarlo, Joe decidió ir a ver el musical. Era obvio que se moría de ganas, pero su orgullo era mayor. Estaba demás decir que Fran estaba contentísima cuando su ex novio confirmó la asistencia, aunque intentó ocultarlo.
Tú: Lo mismo creemos, pero ambos son unos testarudos orgullosos, por lo que va a ser difícil, pero no imposible. De todos modos, ¡tienes que ir! (lo animé). Sabes que es importante para Fran, y ella quiere que todos sus seres queridos estén allí para apoyarla.
Joaquín: Sí, pero, no sé… lo pensaré (prometió). Supongo que ustedes no vinieron a verme a mí, ¿verdad?
Andre: La verdad es que estábamos un poco preocupadas porque Cata hoy faltó a clases. Queríamos verificar que todo estuviera bien.
Joaquín: Ha estado casi todo el tiempo encerrada en su habitación desde ayer (se notó un tanto turbado). Creo que es mejor que ella les explique todo. Suban, su habitación es la tercera a la izquierda.
Seguimos las instrucciones de Joaquín, tocamos la puerta y abrimos después de que Cata nos hiciera pasar.
La habitación estaba desordenada, con muchos papeles en el suelo. Ella estaba acostada en la cama con el pijama puesto, tapada con las mantas hasta el cuello y con los ojos terriblemente hinchados.

Cata: Chicas, ¿qué hacen acá? (se limpió la nariz e intentó arreglarse un poco el cabello).
Andre: Te vinimos a ver, ¿no es obvio? (sonrió para alivianar un poco el ambiente).
Tú: Queríamos saber qué te había hecho faltar a clases. ¿Estás bien?
Nos sentamos en el borde de la cama.
Cata: Sí, es sólo una tontería (le restó importancia).
Andre: Cata, eres nuestra amiga, puedes confiar en nosotras (acarició un brazo, reconfortándola).
Cata: Es, es una larga historia (suspiró). El año pasado, en el verano, conocí a un chico de San Francisco. Se llama Drew (sonrió con nostalgia). En ese tiempo estaba acostumbrada a conocer a muchos chicos, pero todos eran unos estúpidos. Sólo se preocupaban de dinero, la fama, y todas esas cosas con las que nos encontramos en este ambiente. Sin embargo, Drew era distinto. No era superficial como la mayoría de las personas que conocía, y eso me emocionó, pero a la vez tuve miedo. No lo sé, era todo muy raro. Él estaba de vacaciones aquí, por lo que durante esas semanas pasamos mucho tiempo juntos. Lo pasábamos muy bien, él siempre sabía cómo hacerme reír (unas lágrimas silenciosas comenzaron a rodar por sus mejillas). Cuando volvió a San Francisco nos seguimos comunicando, y él siguió siendo muy atento. Ambos viajábamos a menudo para vernos. Obviamente no le dije nada a mi papá. Ustedes saben cómo es (rodó los ojos). Mi hermano era el único que sabía de Drew, sin embargo, nunca lo conoció. Él era reservado, por no decir otra cosa. Yo tampoco nunca conocí a su familia. Me parecía un poco raro, pero era tan perfecto en los otros aspectos que no me importó. Nuestra relación siguió muy bien hasta hace un par de semanas. Se comenzó a comportar extraño, distante, y cuando vino a Los Ángeles, el día después de la pijamada, terminó conmigo. No entendí qué pasó, qué hice mal (comenzó a llorar con ganas). De verdad que no entiendo (hipó).
Andre: Tranquila, tranquila (la abrazó, acariciando su espalda para calmarla).
Tú: Cata, tú no hiciste nada mal. Drew es un tonto que no supo aprovecharte. No te pongas mal por personas que no valen la pena (sonreí animándola). Eres una mujer preciosa, inteligente, no puedes estar llorando por hombres que no saben apreciar lo que tienen. Así que ahora te vas a ir a duchar y cambiar de ropa, porque nos vamos de compras (canturreé).
Cata: Son las mejores (nos abrazó).

Capítulo 70 (Segunda Temporada)

viernes, 9 de septiembre de 2011
¡Chicas! Soy la peor persona del mundo, y ustedes son demasiado buenas conmigo, cosa que sé no merezco, así que por eso, GRACIAS. No me voy a cansar nunca de decirles lo agradecida que estoy porque lean, comenten, y sean tan pacientes conmigo. ¡No se imaginan cuanto las quiero! Y estoy todavía más feliz porque hay nuevas lectoras. Bienvenida Lorena, gracias por leer :{D se demoró este cap, pero espero que les guste. Un besote, las adoro :{*

Fran.~
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Narras Tú:

No pude dormir en toda la noche, y no fue precisamente por el temporal que se había desatado en Los Ángeles. La imagen de Andrés mirándome desde la ventana seguía repitiéndose en mi cabeza, una y otra vez, atormentándome. Y lo peor era que no podía asegurar haberlo visto. Había sido una cosa de segundos, y como un espejismo, se había esfumado enseguida.
Bufé, dejando a un lado de la cama la guitarra. Había estado gran parte de la mañana intentando componer un canción, sólo para despejar mi mente, pero ni una estrofa había logrado crear. Restregué mis ojos y me tiré en la cama, abrazando con fuerza un cojín. Sentía como si mi cabeza fuera a explotar.
Me quedé inmóvil mirando al techo por varios minutos, y ni siquiera me tomé la molestia de responder cuando tocaron la puerta de mi habitación.

Andre: ______, ¿me vas a decir una vez por todas qué diablos te sucede? (se sentó a mi lado y me miró fijamente, sin embargo, yo me hice la desentendida). Esta mañana no te presioné porque pensé que se te iba a pasar, pero apenas hablaste o comiste durante el almuerzo y ya tienes preocupados a mis padres. ¿Pasó algo con Nick? (aventuró).
Tú: No (aseguré, volviendo a sentarme en la cama). Es algo un poco más complicado y delicado…
Andre: ¿Puedes decirlo de una vez por todas? Me estás poniendo nerviosa.
Tú: Estoy segura que sólo fue porque soy una paranoica, pero… ayer en la noche, cuando se cortó la luz y bajamos, creo vi a Andrés desde una de las ventanas de la sala…
Intenté decirlo lentamente, con mucho cuidado, no obstante, la expresión de mi amiga era tal como me la había imaginado. Se había quedado de una pieza, y parecía entre confundida y asustada.
Andre: ¿Estás segura? (preguntó seria).
Tú: No (confesé). Todo esto es demasiado raro y sinceramente no entiendo a mi cabeza en este momento (pasé mis manos por mi rostro, intentando despejarme). Estoy casi segura que todo esto es producto de mi imaginación, pero, ¿por qué? Desde el verano que no tenía pesadillas con Andrés o que no me acordaba de él, y desde que lo vi en San Francisco me ha estado atormentando.
Andre: La verdad es que estoy muy segura que fue tu imaginación o alguna alucinación, porque no hay forma que ayer Andrés haya estado en Los Ángeles (dijo muy segura).
Tú: ¿Por qué estás tan convencida de eso? (le puse toda mi atención).
Andre: Porque recién hablé con Fran por teléfono y me dijo que anoche vio a Andrés en una fiesta, y no fue una simple ilusión.
Tú: ¡¿Y pretendías decirme eso ahora?! ¡Desde anoche que no puedo estar tranquila porque pensaba que un sicópata me estaba buscando otra vez!
Andre: Lo siento, pero no sabía que estabas así por Andrés (se defendió).
Tú: Lo sé, y lo siento (me disculpé). No puedo creer que me esté volviendo loca (volví a recostarme en la cama). Ahora veo a gente donde no está.
Andre: ¡No estás loca! (me animó). Has estado sometida bajo mucha presión, yo creo es que eso. Además, el temporal de anoche parecía sacado de una película de terror, así que estás justificada (sonrió).
Tú: Puede ser… pero ya no quiero hablar más del tema. Ahora estoy más tranquila y quiero pensar en otras cosas, de preferencia, más positivas (sonreí también). ¿Cómo estaba Fran? ¿Qué te dijo?
Andre: Estaba cansada por los ensayos del musical, pero se notaba contenta. Como te había dicho antes, ayer fue a una fiesta con Ethan (recordé cuando en San Francisco alcancé a conocer al co-protagonista del musical). Dijo que lo pasó muy bien, bailó, se rió.
Tú: Me alegra saber que está feliz. La última vez que la vi se veía bien, pero todavía no se recuperaba de su rompimiento con Joe.
Andre: Ya ha pasado más de un mes. Creo que lo único que necesitaba era tiempo (concluyó). Pero lo más importante de todo (sonrió con ganas) es que nos envió las invitaciones para el musical. Ocho entradas para primera fila.
Tú: ¿Ocho? (mentalmente conté a los que suponía había invitado. Kevin, Nick, Denise, Paul, Frankie, Andre, yo y…). No me digas que…
Andre: Sí (asintió leyendo mi mente). Invitó a Joe también.
Tú: ¿Por qué? O sea, no es que no quiera que vaya, pero… quizás no sea lo más sano.
Andre: Lo mismo pensé, e intenté persuadirla, sin embargo insistió. El número más grande de la obra lo escribió con él, por lo que creyó que era lo que correspondía. De todos modos, estoy segura que Joe no va a ir.
Tú: ¿Eso crees? (dudé).
Andre: ¡Por supuesto! Es demasiado orgulloso. Además, desde que terminaron que no se hablan. Sería demasiado incómodo que después de todo este tiempo, fuera a apoyarla en uno de los días más significativos de su vida como si nada hubiera pasado.
Tú: Sin embargo, esa misma podría ser la razón por la que sí quisiera ir. Sabe que para Fran es importante, y quizás desea estar ahí.
Andre: Como sea, es mejor que él lo decida. Y en la noche sabremos qué es lo que va a pasar. Recuerda que hoy es domingo y tenemos que ir a cenar a la casa de los chicos.
Denise había insistido en crear una especie de tradición e ir todos los domingos a cenar a su casa. Pasaban semanas en las que no nos veíamos mucho por las distintas cosas que teníamos que hacer, por lo que habíamos reservado ése día para entre todos ponernos al día. Eso era lo mínimo que podía hacer por la mujer que me había recibido en su casa siendo una completa desconocida. Le debía mucho a ella y a toda su familia. Además, pagarle disfrutando de su comida no era para nada un sacrificio.
El tráfico en L.A. era de locos, como siempre, pero no vivíamos lejos de la casa Jonas, por lo que no tardamos mucho en llegar.

Denise: ¡Chicas! (nos saludó efusivamente y con una cálida sonrisa, como siempre). Me alegra que hayan venido. Todos los hombres fueron a comprar unas cosas que faltaban al supermercado, pero están por llegar (informó mientras nos dirigíamos a la cocina). ¿Me ayudan a terminar la cena?
Estaba en el comedor terminando de poner los platos y cubiertos cuando unos fuertes y conocidos brazos masculinos aferraron mi cintura.
Nick: ¿Cómo estás, hermosa? (susurró en mi oído y no pude evitar estremecerme).
Tú: Ahora mucho mejor.
Sonreí y di media vuelta para enfrentarlo.
Nick: Es increíble (dijo mirándome con detenimiento). Cada vez que te veo estás más bella, si es que eso es posible.
Tú: No digas tonterías (me sonrojé y desvié la mirada).
Nick: Es verdad (me abrazó con más fuerza). No sabes lo afortunado que me siento por tenerte a mi lado (acarició mi mejilla con suavidad y me estómago se sacudió).
Con parsimonia acortó la distancia que nos separaba hasta pegar sus labios a los míos. Me besó con delicadeza, logrando que mis piernas flaquearan, por lo que tuve que aferrarme a sus hombros para no caer. Sus manos, que estaban ubicadas en mi cadera, me acariciaban al ritmo del beso.
Después de un par de minutos, cuando nuestros pulmones empezaron a rogar por aire, nos separamos unos centímetros.

Nick: Estás extraña (dijo serio, sin dejar de acariciar mi espalda). Lo puedo ver en tus ojos.
Tú: No es cierto (mentí). Estoy perfectamente.
Nick: No intentes engañarme, ______, te conozco más de lo que crees. ¿Sucedió algo?
Tú: No, de verdad que estoy bien. Si fuera algo importante te lo diría, lo prometo (sonreí para convencerlo).
Nick: Entonces sí pasa algo. ¿Todo estuvo bien anoche en la pijamada? (preguntó).
Tú: Sí (afirmé). Nick, estoy hablando en serio. En la mañana no me sentía muy bien, por cosas de mujeres, pero lo conversé con Andre y ahora está todo solucionado. Nada de dramas.
Nick: Está bien.
Me abrazó con fuerza y yo escondí mi cara en su pecho.
Ya lo tenía decidido. No iba a quemarme el cerebro pensando cosas malas o poniéndome paranoica sobre Andrés. Todo estaba bien en mi vida y pretendía que siguiera así por mucho tiempo.

Capítulo 69 (Segunda Temporada)

domingo, 21 de agosto de 2011
¡CHICAS! Esta vez si que me pasé, de verdad, y lo siento mucho. Pero hasta la semana pasada estuve con exámenes finales y entenderán que lo único que hacía era estudiar, ya que era mucha materia. Pero gracias a Dios aprobé todos mis ramos :{D
Son las mejores, de verdad, no puedo expresar con palabras lo feliz que estoy con que sean mis lectoras y lo agradecida que estoy con ustedes por toda su paciencia y sus bellos comentarios. Son las mejores, de verdad, las amo <3
Espero que les guste este cap y comenten :{D

Fran.~
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Narras Tú:

Cerca de las 9 de noche el timbre sonó, anunciando que Cata había llegado. Puse el último pastelillo decorado en la bandeja y golpeé la mano de Andre por décima vez, después de su intento fallido por sacar uno.
Andre: Más tarde vas a poder comer (la regañé).
Me dirigí a la puerta y saludé a nuestra amiga con un cariñoso abrazo. Hacía mucho tiempo que no podíamos pasar tiempo juntas fuera del colegio, y ya era hora de ponernos al día.
Como yo había sido la de la idea de la pijamada, Andre me había dejado encargada de todo, proclamándome la anfitriona de la velada. La única tarea que le había designado a ella era encargar las pizzas, cosa que responsablemente cumplió.

Andre: El repartidor dijo que las traería en una hora (informó después de saludar a Cata).
Tú: Perfecto (sonreí, ansiosa por disfrutar de una relajada noche con mis amigas).
Como la habitación de Andre era la más grande, decidimos instalarnos ahí. Los padres de Andre estaban en una comida de negocios y llegarían en la madrugada, por lo que teníamos la casa para nosotras tres.
Nos pusimos nuestros pijamas y nos sentamos en la cama a conversar de la vida y distintas cosas banales.

Cata: ______, nunca me contaste como te fue en el viaje a San Francisco (recordó).
Al instante me puse seria y miré significativamente a Andre, pero intenté disimular mi estado y le sonreí a Cata.
Tú: Bien. Aproveché de ver a Fran y a Nacho y de descansar. Nada fuera de lo común (mentí).
No me gustaba engañar a la gente, menos a mis amigos, sin embargo, el tema de Andrés era demasiado complicado y delicado como para contárselo a Cata, menos a esta altura. Por más que él hubiera vuelto a mi vida, o eso se suponía, el capítulo del secuestro y la pérdida de memoria era algo que ya había cerrado, por mi propio bien mental. Además, esa no era la noche para recordar y revivir amargos episodios.
A pesar de que durante la tarde el clima había estado casi primaveral, durante la noche se desató una fuerte tormenta. El viento hacía que las ramas de los árboles chocaran contra las ventanas y la lluvia golpeaba el vidrio de las mismas y el techo.

Andre: Creo que deberíamos saltarnos las películas de terror (dijo con cara de susto). La combinación de este clima con un psicópata no me va a ayudar a dormir.
Tú: Eres una cobarde. Bien sabes que las películas son pura ficción (sonreí burlesca).
Andre: Algunas están basadas en hechos reales (se defendió). Y no está demás decir que este mundo está lleno de locos.
Esperé que esa no fuera una indirecta, así que no presté mayor atención.
Cata: El chico de las pizzas se está demorando más de la cuenta, ¿no? (miró su reloj). Son casi las 10.30 de la noche.
Andre: Tienes razón… (se acercó a la ventana que daba a la calle y echó un vistazo). No se ve nadie. Quizás deberíamos llamar otra vez (propuso).
En ese momento, un trueno retumbó por toda la casa, y un segundo después nos quedamos a oscuras. La luz se había ido.
Tú: ¡Maldición! El viento tiene que haber tirado algún cable.
Andre: Quizás sólo se cortó la luz en la casa.
Cata: No lo creo (dijo mirando desde la ventana). Las casas vecinas también están a oscuras, y dudo que sea porque están todos durmiendo.
Andre: De todos modos voy a bajar a revisar los fusibles. ______, ¿puedes ir a buscar linternas? Creo que hay una en la cocina.
Tú: Por supuesto. ¿No te molesta quedarte sola un momento, Cata? (le pregunté a la invitada).
Cata: Claro que no. Las espero aquí.
Bajé junto con Andre al primer piso y después nos separamos. Por suerte esa noche a luna estaba en todo su esplendor, lo que me permitió ver lo suficiente como para no chocar con los muebles. Revisé todos los cajones de la encimera donde podría encontrar una linterna, pero fue en vano. Me dirigí a un armario que estaba cerca de la puerta que daba desde la cocina al patio trasero, para revisar allí. Tampoco encontré una, pero una sombra pasar por al lado de la ventana me distrajo, y a la vez, asustó.
Nadie estaba en el patio, repetí en mi fuero interno. Era imposible. Respiré profundo, intentando calmarme, pero un nuevo y aún más fuerte trueno hizo que el corazón se me acelerara.
Estabilicé mi respiración y miré disimuladamente por la ventana, rogando por no ver a nadie ahí. Gracias a Dios, mis súplicas fueron escuchadas. El patio estaba desierto.
Salí corriendo de la cocina y en eso choqué con Andre, haciendo que me cayera al piso.

Andre: ¿Estás bien? Pareciera como si hubieras visto un fantasma (me ayudó a pararme).
Tú: Sí, eso creo. No me gustan las tormentas.
Andre: A mí tampoco, menos cuando estamos solas (tiritó dramáticamente). No pasaba nada con los fusibles, así que tiene que ser algo de todo el barrio. ¿Cómo te fue con la linterna?
Tú: No pude encontrar ninguna (después del susto que había pasado, se me había olvidado por completo).
Andre: Yo hallé una (levantó un poco el brazo, agitándola). ¿Subimos?
Estábamos en el primer peldaño de la escalera cuando alguien comenzó a golpear la puerta con fuerza. Ambas dimos un respingo.
Tú: No lo imaginé, ¿verdad? (mi amiga negó con la cabeza).
Andre: ¿Será el chico de las pizzas? (dudó).
Tú: No lo creo…
Me acerqué sigilosamente a la puerta de entrada y vi eché un vistazo por la mirilla.
Tú: No hay nadie (susurré).
Andre: Quizás fue el viento (dijo no muy convencida, y yo la fulminé con la mirada).
Miré por la ventana que estaba al lado de la puerta, pero fue en vano. La persona, porque no podría haber sido una cosa, que había golpeado la puerta, no estaba.
Andre: ¿Crees que es…? Ya sabes.
Tú: ¡Por supuesto que no! ¿Qué estaría haciendo en Los Ángeles?
Andre: ¿Acosándote? (hice como si no la había escuchado).
Claro que había pensado en Andrés, pero no lo iba a decir. Era bastante paranoico de mi parte pensar que podía ser él, y negaría hasta la muerte que él estaba nuevamente dispuesto a hacerme daño sin tener pruebas contundentes para probar lo contrario.
Andre: ¿Escuchaste eso? (saltó a mi lado después de escuchar otro trueno).
Tú: Sí, pero es sólo un trueno (intenté calmar a mi amiga sin mucho éxito).
Andre: No, algo en el patio trasero. Estoy segura que escuché algo… o a alguien (me miró aterrada).
Sabía que entre las dos, yo era la más calmada, por lo que hice tomo mi esfuerzo para mantener ese papel y tranquilizar a mi amiga.
Tú: No es nada, te lo aseguro.
Fui hasta la sala, donde había un ventanal enorme que daba una panorámica del patio trasero. Abrí las cortinas y sonreí, dando media vuelta.
Tú: ¿Ves? Absolutamente nadie.
Pero mi sonrisa desapareció en cuanto vi el inconfundible rostro de Andrés en una ventana que tenía al frente. Al igual que en San Francisco, en sólo un segundo su imagen había desaparecido.
Andre: ¿Qué pasó? ¿Qué viste? (siguió mi mirada hasta la ventada y corrió a ella). No hay nadie (dijo confundida). ______, ¿qué diablos fue lo que viste? (exigió entre asustada y preocupada).
Yo estaba helada, no podía reaccionar. ¿Fue mi imaginación o realmente Andrés había estado en mi casa? Nadie más lo había visto, y había sido algo demasiado rápido y borroso como para asegurar que era él y que no había sido mi imaginación la que me había traicionado. Sin embargo, no pude evitar que un escalofrío me recorriera por completo.
Andre: ¿Estás bien? (se acercó a mi).
Tú: Sí (negué con la cabeza, intentando despejar mis pensamientos). Creí que había visto algo, pero estoy alucinando. ¿Subamos? Cata debe estar preocupada (le regalé mi mejor sonrisa, esperando que creyera que todo estaba en orden.
Andre: Está bien (aceptó no muy convencida).

Capítulo 68 (Segunda Temporada)

martes, 19 de julio de 2011
¡Chicas! Muchas gracias por los bellos comentarios y la paciencia que tienen, son las mejores :D subo rápido pq me tengo que ir a estudia :/ un besote a todas, las adoro!

Fran.~
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Narras Tú:

A pesar de que estábamos en pleno invierno, el sol en Los Ángeles brillaba con fuerza y un leve viento frío soplaba por las calles. Metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta y seguí caminando rumbo a una tienda que estaba en el barrio para comprar todos los elementos necesarios para hacer pastelillos.
Hacía unos días se me había ocurrido hacer una noche entre chicas con Andre y Cata, ya que por fin habíamos terminado con los exámenes en el colegio y teníamos derecho a divertirnos un rato. Además, no pasábamos mucho tiempo con Cata fuera de las salas de clases, por lo que creí buena la oportunidad para crear lazos.
En el camino de vuelta a casa, me di el tiempo pasar por la plaza y disfrutar del viento en mi cara. Las pasadas dos semanas mi vida se dividió entre la casa y el colegio, y no porque así lo quise. Después de encontrarme con Andrés en San Francisco, Nick insistió en que un guardaespaldas estuviera conmigo todo el día, todos los días. Además, dejó en claro que al terminar las clases tenía que volver a casa inmediatamente. No podía ir al centro comercial, menos al cine, y ni pensar en salir sola a la calle. Todo era demasiado peligroso.
Al principio entendí la preocupación de mi novio, pero con el pasar de los días terminé colapsando. Parecía una prisionera en mi propio hogar. Finalmente, terminé diciéndole a Charlie, mi guardaespaldas, que podía tomarse el fin de semana libre.
Llegué a casa, dejé todas las cosas en la cocina y me preparé para comenzar a cocinar.
Andre había salido con Kevin y sus padres estaban en la casa de unos amigos, por lo que puse música para no sentirme tan sola.
Ya estaba horneando la mitad de los pastelillos cuando el timbre de la casa sonó. Corrí hasta la puerta y sonreí cuando vi a Nick del otro lado.

Tú: Hola (lo abracé por el cuello, cuidando no mancharlo con los restos de masa que tenía en mis manos, y lo besé).
Nick: Hola (acomodó sus brazos en mi cintura). Huele bien.
Tú: Estoy cocinando. Ven.
Lo conduje a la cocina y terminé de rellenar los moldes que me faltaban.
Nick: Esto se ve delicioso (miró por la puerta de vidrio del horno). ¿Alguna ocasión especial? (me abrazó por la espalda y acomodó su mentón en mi hombro).
Tú: Cata va a venir esta noche. Haremos una pijamada.
Nick: Suena divertido, ¿puedo venir?
Tú: No (reí). No estás invitado.
Nick: ¿Hay alguna forma de que cambies de opinión? (en un rápido movimiento, me giró para enfrentarlo).
Tú: Mmm… podría ser.
Sonrió pícaro sobre mis labios, para después capturarlos con los suyos. Instintivamente cerré los ojos y me dejé llevar por las caricias de Nick.
Ubiqué nuevamente mis manos en su cuello, juntándolas en nuca, para que no se separara de mí, al tiempo que él hacía presión en mis caderas y me levantaba del suelo para sentarme sobre la encimera de la cocina. Nick se acomodó entre mis piernas y siguió besándome lenta y profundamente, mientras acariciaba mis piernas con suavidad.
Estando con mi novio se me hacía muy fácil olvidar todos mis problemas e inquietudes. Mi cabeza simplemente se ponía en blanco y sólo era capaz de disfrutar y responder a su contacto.
Despeiné su cabello, que seguía estando corto, y lo acerqué hasta que no quedó espacio entre él y yo.
Bajé mis manos para deleitarme con sus anchos hombros y su espalda bien formada, sonriendo casi imperceptiblemente cada vez que lo oía suspirar producto lo que mis caricias provocaban en él.
Nick abandonó mis labios y comenzó a repartir pequeños besos en mi cara, lo que me dio un segundo para que mis neuronas volvieran a hacer sinapsis.

Tú: Nick, tengo que ver el horno (susurré cuando llegó a mi cuello, lo que me hizo estremecer).
Nick: Está bien (sin dejar de abrazarme por la cintura, siguió besándome).
Tú: Cariño, se van a quemar los pastelillos (dije un poco más alto, y reuní toda mi fuerza de voluntad para separarme de él).
Pude ver su cara de fastidio, por lo que salté de la encimera y me dirigí enseguida al horno, para no arrepentirme de lo que estaba por hacer.
Tú: A todo esto, creí que estarías jugando golf con Joe esta tarde (mencioné mientras sacaba la primera lata con moldes del horno y ponía la segunda adentro).
Nick: El partido terminó antes de lo planeado (tomó uno de los pastelillos recién horneados y comenzó a decorarlo con la crema que estaba en un recipiente). Al parecer tenía una cita o algo (le restó importancia).
Tú: ¡¿Una cita?! ¿Con quién? ¿La conozco? ¿Es famosa? (las preguntas prácticamente salían solas de mi boca).
Nick: Cálmate (puso sus manos en mis hombros). No lo sé. Ni siquiera estoy seguro que haya sido una cita. Sólo me dijo que tenía que salir, pero fue muy misterioso al respecto, así que saqué mis propias conclusiones (explicó).
Tú: Si estuviera saliendo con otra chica sería un traidor. ¿Cómo le puede hacer esto a Fran? (pregunté exasperada).
Nick: _____, no estamos seguros. Es su vida, él verá que hace con ella. Si quiere cometer el error de intentar olvidar a Fran con otra chica, que lo haga. Con el tiempo se va a dar cuenta que no sirve de nada (me miró fijamente). Ahora, ¿terminamos con los pastelillos? (cambió rápidamente de tema).
Tú: Está bien… (dije con cautela) pero no te vas a quedar esta noche.
Nick: Mientras me pueda llevar un par de estos, soy feliz (besó mis labios con ternura). Andre está con Kevin, ¿verdad?
Tú: Sí, pero se supone que va a volver pronto. Sus papás no están en casa y no le gusta que me quede aquí sola, por lo que…
Nick: Espera un momento (me interrumpió serio). ¿Dónde está Charlie? (preguntó con el ceño fruncido).
Tú: Yo… le di el día libre (maldije para mis adentros. Pensé que la ausencia del guardaespaldas pasaría desapercibida).
Nick: ¡No puedes hacer eso! (levantó la voz).
Tú: Claro que puedo, y no me grites (regañé). Él tiene derecho a pasar tiempo con su familia y yo quería estar un rato sola. No tiene nada de malo (me defendí cruzándome de brazos).
Nick: ¿Acaso no entiendes que te puede pasar algo?
Tú: ¡Estoy en casa, por Dios! (grité desesperada). Estoy harta que me trates como una niña pequeña y tonta. Sé perfectamente cómo cuidarme, y sabes que nunca estuve de acuerdo con tener un guardaespaldas. Tenemos un sistema de seguridad en la casa y nadie puede entrar sin que yo lo quiera. ¿Qué me puede pasar aquí adentro?
Nick: Lo siento (me abrazó). No quería perder la cabeza, pero no puedo evitar preocuparme de ti. Andrés te hizo tanto daño una vez, y tengo que hacer todo lo que esté en mis manos para evitar que lo vuelva a hacer (tomó mi cara entre sus manos y acarició mis mejillas).
Tú: Voy a estar bien, lo prometo (sonreí antes de volver a besarlo).

Capítulo 67 (Segunda Temporada)

lunes, 27 de junio de 2011
Chicas, discúlpenme la vida por no subir cap. No he tenido nada de inspiración y he estado ocupada con otras cosas. De verdad que lo siento u.u pero les traje cap largo (recién terminado) para compensarlas otra vez :{D
Muchísimas gracias por todos los comentarios y estén atentas, porque Andrés volvió para quedarse!!!! las adoro :{*

pd: este cap va especialmente dedicado a mi amiga Andre que estaba pidiendo algo de Kevin/Andre <3 jajajja

Fran.~
http://twitter.com/fraani_/

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Narra Andre:

El domingo desperté pasado el mediodía. Bajé hasta la cocina en busca de café para despertar mis neuronas y en la puerta del refrigerador encontré pegada una nota de mis padres, donde se despedían de mí y dejaban indicaciones para los próximos tres días en los que estarían ausentes. Intenté concentrarme y después de unos minutos recordé que me habían dicho hace unos días que por cosas de trabajo tenían que salir de la ciudad.
«Diablos», pensé al tiempo que me servía en una taza un poco de café. Lo había olvidado completamente.
Tomé rápidamente el café y fui a la ducha. ______ no estaba y odiaba estar sola en la casa, por lo que llamaría a Kevin para que me hiciera compañía. Podía ir a almorzar a la casa de los Jonas o invitar a Kevin fuera, decidí mientras secaba mi cabello.
Estaba por tomar mi celular para llamar a mi novio cuando el timbre sonó por toda la casa.

Andre: Amor, no te esperaba por aquí (sonreí al ver a Kev al otro lado de la puerta y lo saludé con un beso en los labios antes de invitarlo a pasar).
Kevin: Pensé que podrías tener hambre (levantó la canasta que tenía en su mano). Y como ibas a estar sola pensé que sería bueno acompañarte.
Andre: Estaba a punto de llamarte para que vinieras, pero te adelantaste. ¿Por qué eres tan tierno? (pregunté rodeando su cuello con mis brazos al tiempo que él hacía lo mismo en mi cintura).
Kevin: Por más que lo intento, no puedo evitar ser así de adorable (bromeó sobre mis labios y yo no pude evitar terminar con la poca distancia que nos separaba, presionando suavemente mis labios contra los suyos).
Andre: Eres el mejor (acaricié su cabello).
Kevin: Tú me inspiras (besó mi mejilla con suavidad). La comida todavía está caliente, así que creo que deberíamos empezar.
Andre: Podríamos almorzar frente a la chimenea (propuse). Pon un poco más de leña en el fuego mientras yo voy a buscar unas cosas a la cocina.
Pusimos todo lo que Kevin había traído encima de la alfombra que estaba frente a la chimenea. Presas de pollo, papas fritas y fresas con crema. El postre fue sólo para mí, ya que a Kevin no le gustaba la fruta.
Andre: Denise cada vez se luce más con su comida (dije cuando terminamos de comer).
Kevin: ¿Por qué das por sentado que esto lo cocinó mi mamá? Perfectamente lo podría haber hecho yo (se defendió).
Andre: Amor, tú no cocinas (sonreí con ternura). Te ves cansado. ¿Dormiste mal?
Kevin: No, pero anoche llegamos tarde a casa. Joe por fin está volviendo a trabajar y últimamente está muy inspirado, por lo que hay que aprovechar al máximo las horas en el estudio. Han salido cosas muy buenas (dijo orgulloso).
Andre: Estoy feliz por Joe, que bueno que está sobrellevando bien la ruptura y puede sacar provecho de lo que está sintiendo (sonreí).
Kevin: Eso es lo bueno de los músicos. Cada cosa que pasa, cada sentimiento, cada emoción se puede convertir en una canción.
Andre: Espero que sólo sean canciones de amor las que tú escribes.
Kevin: En este momento sería imposible que hiciera algo distinto (aseguró).
Andre: Te amo (susurré).
Kevin: Yo también te amo.
Era tan fácil ser sincera con Kev, demostrar mis sentimientos, abrir mi corazón hacia él. Nunca había tenido suerte en el amor y cuando comencé la relación con él tenía mucho miedo. Kevin era más grande, había tenido más experiencias amorosas que yo, y por eso me sentía insegura, pero siempre fue compresivo y extremadamente romántico. Me hacía sentir segura.
Lentamente, y sin dejar de mirarme fijamente con sus bellos ojos color verde, Kev se acercó hasta posar delicadamente sus labios sobre los míos. Con su mano izquierda en mi nuca y la otra aferrando mi cintura, me empujó hasta que mi espalda tocó la suave alfombra. Instintivamente cerré los ojos y rodeé su espalda con mis brazos.
Una increíble sensación de paz y a la vez emoción me asaltó por completo. Sus manos recorrían los costados de mi cadera y cintura dulcemente, sin rapidez, disfrutando de cada momento, de cada caricia.
Dejándome llevar, enredé entre mis dedos los rizos que caían por su nuca y cambié de ángulo para poder besarlo con mayor comodidad, mientras Kevin se ayudaba con sus rodillas para no caer con todo su peso sobre mí.
Los músculos de su marcada espalda se tensaban cada vez que pasaba mis manos por ahí, deleitándome con sus reacciones y con lo que él provocaba en mí.
Acababa de cambiar de posiciones, ubicándolo a él abajo mío, cuando mi teléfono comenzó a vibrar en mi bolsillo, lo que me sobresaltó.

Andre: Es un mensaje de texto de ______ (dije al ver la pantalla. Me senté nuevamente sobre la alfombra y Kevin hizo lo mismo). Dice que el vuelo se atrasó, van a llegar a la hora de la cena. Y estamos invitados a comer a tu casa (informé sonriendo).
Kevin: Genial (me imitó). Todavía tenemos un par de horas (miró su reloj), ¿tienes exámenes la próxima semana?
Andre: No (respondí inmediatamente).
Kevin: ¿Estás segura? (entrecerró los ojos).
Andre: Quizás algunos, pero ya estudié (aseguré).
Kevin: Andre (me regañó), no me mientas.
Andre: Está bien, debería estudiar, pero no quiero hacerlo si estás aquí. Quiero pasar tiempo contigo (me acurruqué en su pecho).
Kevin: No iré a ninguna parte (me acarició el cabello). Tienes que ser responsable, cariño. Y si quieres entrar a una buena universidad tienes que estudiar y sacarte buenas notas.
Andre: No he dicho que quiero ir a la universidad (murmuré).
Kevin: ¿No quieres?
Andre: No lo sé. Mis padres quieren que vaya, sin embargo sé que mi pasión es la música. Como sea, no es un tema que me agrade (frunció el ceño). ¿Podemos hablar de otra cosa?
Kevin: ¿Qué tal si mejor estudias? (sugirió).
Andre: ¿Y qué vas a hacer tú entretanto?
Kevin: Dormir (sonrió).
Andre: ¡Embustero! Sólo quieres que estudie para que puedas dormir (lo apunté con el dedo en el pecho).
Kevin: Y como eres tan buena novia voy a poder, ¿verdad? (me crucé de brazos). Tengo mis técnicas para convencerte.
Andre: ¿Cuáles? (lo reté).
Antes de que pudiera responder, se abalanzó encima de mí y comenzó a hacerme cosquillas. Intenté soltarme de su agarre, pero me salió el tiro por la culata y terminó por acomodarse sobre mí en una posición perfecta para seguir con la tortura. No podía parar de reír y me estaba faltando el aire, por lo que finalmente me rendí.
Subí a buscar un libro y cuando volví con acomodamos en uno de los sillones de la sala. Kev posó su cabeza sobre mis piernas y se acostó en el sillón, dispuesto a recuperar un poco del sueño perdido. Automáticamente dirigí mi mano libre a su cabeza para acariciar su cabello, mientras leía sobre la Segunda Guerra Mundial.
Los únicos sonidos que interrumpían mi lectura eran el crepitar de la leña en la chimenea y la lenta respiración de mi novio, acompañada con unos ocasionales ronquidos. En ese momento era la mujer más feliz del mundo porque tenía al hombre que amaba a mi lado.
Cerca de las 7 de la tarde, y con todo el dolor del mundo porque se veía adorable durmiendo, desperté a Kevin para que fuéramos a su casa a cenar.
Minutos después de que nosotros llegamos, hicieron aparición en la casa Jonas ______ y Nick. Todos los recibimos con calurosos abrazos y palabras de bienvenida. Aunque hubiera sido sólo un fin de semana, había extrañado a mi amiga, y al parecer habían echado de menos a Nick en su casa.
Durante la comida los recién llegados contaron con detalles su estadía en San Francisco, tratando de evitar hablar demasiado sobre Fran, por cosas obvias.
No pude evitar notar un poco extraña a ______, quizás distraída. Lo más probable era que estuviera cansada por el viaje, pero había algo que no me calzaba.

Andre: ______, ¿estás bien? (pregunté entrando a la cocina, aprovechando que mi amiga estaba sola allí).
Tú: Andre, me asustaste (dijo con una mano en el pecho).
Andre: Estás extraña. ¿Qué sucede?
Tú: Nada, estoy perfectamente (sonrió intentando convencerme).
Andre: Vamos, ______, te conozco hace años y eres una de mis mejores amigas. ¿En serio crees que me voy a tragar eso? (espeté).
Tú: Lo siento, es sólo que… no quiero involucrarte. Es algo delicado (hizo una mueca).
Andre: Suéltalo de una vez.
Para no interrumpir a ______ durante el relato tuve que morderme la lengua. No podía creer lo que me estaba diciendo. ¡Andrés había vuelto! Y por más que ella tratara de restarle importancia, yo sabía perfectamente que no podía significar nada bueno.
Andre: ¿Y qué pretendes hacer?
Tú: Nada. O sea, Nick quiere que tenga guardaespaldas durante unas semanas, sólo por precaución, pero no hay mucho que pueda hacer. Por lo menos no por ahora. Sólo vi a Andrés. No sé si me estaba siguiendo o si me lo encontré por una terrible casualidad. No sé, no sé nada (se tomó la cabeza, frustrada).
Andre: Tranquila (la abracé). Hemos pasado por cosas peores, y no voy a dejar que ese tipo te haga daño, ¿está bien? Estamos juntas en esto (sonreí).

Capítulo 66 (Segunda Temporada)

jueves, 9 de junio de 2011
¡CHICASSSSSSSSS! Siento haberme demorado mucho en subir cap, pero recién lo terminé porque no he tenido mucho tiempo para escribir. Es largo, así que espero con eso recompensarlas un poco :{) muchas gracias por todos los comentarios, me hacen feliz <3 un besote para todas, las adoro

Fran.~
http://twitter.com/fraani_/

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Narras Tú:

Nick no paraba de dar vueltas por la habitación. Iba de un extremo a otro, se detenía y desandaba lo caminado. Al principio no me importó, pero después de 10 minutos haciendo lo mismo comencé a desesperarme.
Tú: ¿Puedes quedarte quieto? (pregunté, sentada a los pies de la cama).
Nick: Lo siento (se detuvo). Es sólo que… ¿estás segura que era él, ______?
Tú: No… no lo sé (dudé). Había mucha gente en la calle, y todo pasó muy rápido. Me di vuelta, lo vi y al segundo había desaparecido.
El no poder asegurar que había visto a Andrés me hacía sentir insegura. Nick se sentó a mi lado y tomó mis manos.
Nick: Tranquila. Lo más importante es que conserves la calma (lo miré incrédula y a punto de reír). Está bien, acepto que no reaccioné de la mejor forma cuando me contaste (confesó).
Tú: ¡Estuviste andando por el cuarto como un loco! (reí).
Nick: Pero eso no es lo importante. Tenemos que decidir qué vamos a hacer (dijo serio).
Tú: ¿A qué te refieres?
Nick: ______, si Andrés volvió es por algo. Ese tipo está enfermo, todos lo sabemos.
Tú: Que lo haya visto no quiere decir que me esté siguiendo ni nada por el estilo. Él vive en San Francisco, Nick. Quizás estaba dando un paseo y me vio (dije no muy convencida).
Nick: Andrés te hizo mucho daño, linda. No olvides que fue él el que te dopó para llevarte a Los Ángeles e hizo que perdieras la memoria con las drogas que te dio.
Tú: Nunca podría olvidar eso (comenté seria), pero no fue su idea. Mi maléfica tía planeó todo, y si no hubiera sido porque Andrés estaba enamorado de mí no lo habría hecho.
Nick: ¡No importa! Es un sicópata, un acosador, está demente. Y no voy a dejar que se acerque a ti otra vez, tenga malas intenciones o no (aseguró).
Tú: ¿Y qué vas a hacer para impedir eso? (pregunté entre divertida e intrigada).
Nick: Vas a tener un guardaespaldas personal las 24 horas del día.
Tú: ¡¿QUÉ?! ¡No puedes hacer eso! (me paré indignada). ¡No quiero una niñera!
Nick: No es una niñera, y el que quieras o no da igual. Es por tu protección, ______. No quiero que algo malo te pase.
Tú: Sabes que odio los guardaespaldas. No quiero que alguien me esté vigilando y que me siga como un perro todo el día.
Tiró de mi brazo para que volviera a sentarme en la cama y enmarcó mi cara con sus manos.
Nick: No me perdonaría nunca si te sucediera algo. No sabes lo que sentí cuando me dijiste que viste a Andrés en la calle. No quiero perderte otra vez (me abrazó con fuerza).
Pasé mis brazos por su espalda y le devolví el gesto. Pude escuchar el pánico en su voz, lo que hizo que me recorriera un escalofrío y de verdad me preocupara. Nick no se dejaba espantar por cualquier cosa.
Tú: Está bien (accedí y me separé para mirarlo a los ojos), pero sólo un par de semanas, hasta que todo vuelva a la normalidad.
Nick: Gracias (acarició mi mejilla y me besó profundamente). Ahora creo que es mejor que descansemos. Fue un día largo para los dos.
Saqué mi pijama de la maleta y fui al baño para cambiarme.
A pesar de todo lo que había pasado con Nick, aún me ponía un poco nerviosa al dormir con él, en especial después de lo que había sucedido en antes de Navidad. Intenté no pensar en eso mientras me ponía un camisón de seda blanco que me llegaba hasta la mitad del muslo. Me lavé los dientes, cepillé mi cabello y abrí la puerta, para encontrarme con Nick en el umbral de ésta.

Nick: Acuéstate, enseguida te alcanzo (asentí le sonreí con timidez).
Haciendo lo que me había dicho, me acosté en la gran cama que tenía la habitación mientras mi novio estaba en el baño. Nick no había reparado en gastos para nuestro alojamiento en San Francisco. La suite era bastante grande. Tenía una sala de estar, cocina, la habitación principal y baño con jacuzzi, además de una hermosa vista al centro de la ciudad.
Nick salió del baño y se acercó hasta mí con una sonrisa. Se acostó a mi lado y me besó con ternura.

Nick: Te quiero mucho, ¿lo sabías? (dijo sin soltar mi barbilla).
Tú: Sí. Yo también te quiero mucho.
Despertar con el peso del brazo de Nick alrededor de mi cintura era una cosa que no tenía precio. Abrí los ojos despacio y me desperecé con cuidado para no despertarlo.
Sin poder evitarlo, una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro cuando volteé para verlo. Estaba con el abdomen contra el colchón y el otro brazo bajo la almohada. Tenía la boca ligeramente abierta y hacía un divertido ruidito cuando respiraba. Estiré la mano para acariciar sus ya casi inexistentes bucles, maravillada por lo afortunada que era al tenerlo como novio.

Nick: ¿Vas a quedarte mirándome todo el día? (murmuró con los ojos cerrados).
Tú: Lo siento (reí), pero te ves demasiado adorable cuando duermes.
Nick: ¡Oh, cállate! (rió y escondió mi cabeza en su pecho). ¿Qué hora es?
Tú: Casi las 9.
Nick: Tengo que ir al estudio (bostezó).
Tú: Esta bien (suspiré y lo escuché volver a roncar). Nick... tienes que ir al estudio (repetí lo que él había dicho hace unos segundos). Vas a llegar tarde (levanté la cabeza y lo zamarreé).
Nick: 5 minutos más (pidió).
Tú: Sólo 5 (sonreí y me recosté nuevamente en su pecho).
Nick prefirió que mientras él no estuviera me quedara en la suite, sólo por precaución. No quería que me encontrara de nuevo con Andrés, menos estando sola. Quedamos en almorzar en el restaurante del hotel, por lo que cuando Nick se fue a trabajar me tomé mi tiempo para ducharme, arreglar mis cosas y dedicarme al ocio.
El resto del día pasó sin complicaciones. Vimos una película abrazados en la cama, conversamos de su día y nos relajamos, olvidándonos de todo lo que nos esperaba de vuelta en casa, y en especial de Andrés.

Tú: Fran me envió un mensaje de texto (dije al ver la pantalla de mi celular). Dice que ella y Nacho nos invitan a cenar esta noche al restaurante “Gary Danko”.
Nick: ¿Y cómo consiguieron reservaciones? Ése es uno de los lugares más solicitados en San Francisco.
Tú: No lo sé, pero yo quiero conocerlo (sonreí).
“Gary Danko” era uno de los restaurantes más sofisticados y famosos de la ciudad. Como bien decía Nick, en general se esperaba más de medio año para conseguir una mesa allí, por lo que si teníamos la oportunidad no podíamos desaprovecharla.
No había llevado nada muy elegante a San Francisco, pero por suerte el día anterior Fran había insistido en que me comprara un vestido que habíamos visto cuando estuvimos de compras. Después de ducharme, maquillar mi rostro lo más natural posible y recoger mi cabello en un peinado simple, me puse el vestido strapless color dorado pálido, que acompañé con un brazalete, pendientes y zapatos a juego.

Nick: ¡Wow, te ves hermosa! (se acercó para observarme mejor cuando salí del baño).
Tú: Gracias (sonreí). Tú estás muy apuesto (se veía fantástico con un traje negro, camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados y sin corbata).
Nick: ¿Vamos? (tendió su mano para que la tomara).
Al llegar al restaurante no pude quedar menos que maravillada. Nunca había ido, pero mis altas expectativas se cumplieron con creces. Había un enorme candelabro de vidrio en la entrada, y todo estaba adecuadamente iluminado. Jazz suave sonaba por todas partes, invitándote a relajarte y disfrutar. Hablamos con el maître y nos guío hasta la mesa reservada a nombre de Ignacio McLogan.
Fran: ¡Que guapos se ven! (exclamó cuando estuvimos con ellos).
Tanto Fran como Nacho se pararon para saludarnos. Como habíamos visto a mi amiga el día anterior no fue tanta la efusividad, pero con Nacho fue distinto. Desde la fiesta de cumpleaños de Andre que no lo veía, y lo había extrañado. Nos abrazamos con fuerza y durante varios minutos. Después él le dio un amistoso abrazo a Nick y nos sentamos a la mesa.
Tú: ¿Qué hiciste para conseguir reservaciones aquí? (le pregunté intrigada a Nacho).
Fran: Nada indecente, lamentablemente (hizo una mueca y yo reí).
Nacho: Mis padres son amigos del dueño y hace tiempo que Fran me estaba pidiendo que viniéramos, así que se me ocurrió que sería buena idea venir, aprovechando que están en la ciudad.
Nick: Muchas gracias por la invitación.
Nacho: Para eso estamos los amigos (le hizo una seña al maître y éste trajo una botella de champagne). Ahora quiero que brindemos por nosotros, para que este año esté lleno de éxito y felicidad.
Vi como Nacho acariciaba la mano de Fran y le sonreía, dándole ánimo. Sabía que él había sido de mucha ayuda desde que Fran había terminado con Joe. Había estado con ella todo el tiempo, distrayéndola y apoyándola con el musical. Eso de algún modo me dejaba más tranquila, porque al no poder estar siempre que quería con mi amiga, sabía que había alguien más para consolarla cuando lo necesitara. Además nos conocíamos hacía muchísimos años, y siempre habíamos sido muy amigos los cuatro, con Andre.
Después de comer pusieron la música un poco más fuerte y bajaron las luces, invitando a los comensales a acercarse al centro del salón, donde sabía una pista de baile no muy grande. La música era lenta, pero eso no impidió que muchas parejas se pararan de sus mesas y fueran a bailar. Fran fue tan insistente con Nacho que finalmente él accedió y se unieron a las otras personas. Yo sólo le sonreí a Nick y tomé su mano. Sabía que no era fanático del baile, menos en lugares públicos, por lo que no lo iba a obligar.

Nick: Gracias (susurró en mi oído y me besó la mejilla con dulzura).
Mientras Nick acariciaba mi espalda, me dediqué a mirar a las parejas que estaban bailando. Fran y Nacho eran los más animados de todos. Daban vueltas y se reían, mientras los demás sólo se dedicaban a moverse al lento ritmo de la música. No pude evitar sonreír al darme cuenta que Fran estaba cada vez mejor.
En un momento Fran y Nacho volvieron a la mesa y él extendió su mano hacia mí.

Nacho: ¿Quieres bailar? (sonrió).
Miré a Nick instintivamente y él asintió.
Fran: Anda, yo me quedo con el aburrido (rió y Nick la fulminó con la mirada, a lo que ella le respondió mostrando la lengua).
Después de estar unos minutos bailando en silencio, Nacho me miró intrigado.
Nacho: ¿Cuándo pretendías decírmelo?
Tú: ¿Qué cosa? (pregunté confundida).
Nacho: Ayer viste a Andrés en la calle (dijo serio).
Tú: ¿Có-cómo sabes? (titubeé. No es que no haya querido contarlo, simplemente quería verlo como un inesperado e indeseado accidente).
Nacho: Nick le dijo a Fran, y ella obviamente me contó (miré hacia la mesa donde estaban los traicioneros, pero estaba muy ocupados conversando). ¿Te das cuenta lo peligroso que puede ser esto?
Tú: ¿Ves? Ésa es una de las razones. Eres igual que Nick, haces una tormenta en un vaso de agua. Andrés ni siquiera me habló. Lo vi y al segundo había desaparecido. Ni siquiera estoy segura si era él o si realmente lo vi.
Nacho: No estás loca, ______. Sabes muy bien que lo viste, no hay razón para haberlo imaginado. Y restándole importancia no vas a lograr que ese capítulo de tu vida se borre (agregó levantando un poco el tono).
Tú: Lo sé (dije todavía bailando con mis manos alrededor de su cuello y las suyas en mi cintura), pero he estado tan bien desde el verano pasado. Ya va más de medio año desde eso y no quiero volver. Sabes lo que me costó recuperar la memoria, poder confiar en los demás, arreglar el desastre que era mi vida. He trabajado muy duro para tener lo que tengo ahora, y no voy a dejar que Andrés me lo quite.
Nacho: Andrés no te va a volver a hacer daño, te lo prometo (aseguró).
Tú: Pero si…
Nacho: No (me interrumpió). ______, tú eres la única que puede impedir que él entre en tu vida, y si estás dudando no va a funcionar. Si no quieres que vuelva, no lo va a hacer. Voy a averiguar en qué está, y si encuentro algo sospechoso te lo voy a hacer saber, ¿está bien?
Tú: Sí. Muchas gracias (lo abracé).