¡Chicas! Soy la peor persona del mundo, y ustedes son demasiado buenas conmigo, cosa que sé no merezco, así que por eso, GRACIAS. No me voy a cansar nunca de decirles lo agradecida que estoy porque lean, comenten, y sean tan pacientes conmigo. ¡No se imaginan cuanto las quiero! Y estoy todavía más feliz porque hay nuevas lectoras. Bienvenida Lorena, gracias por leer :{D se demoró este cap, pero espero que les guste. Un besote, las adoro :{*
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
_____________________________________________________________________________
Narras Tú:
No pude dormir en toda la noche, y no fue precisamente por el temporal que se había desatado en Los Ángeles. La imagen de Andrés mirándome desde la ventana seguía repitiéndose en mi cabeza, una y otra vez, atormentándome. Y lo peor era que no podía asegurar haberlo visto. Había sido una cosa de segundos, y como un espejismo, se había esfumado enseguida.
Bufé, dejando a un lado de la cama la guitarra. Había estado gran parte de la mañana intentando componer un canción, sólo para despejar mi mente, pero ni una estrofa había logrado crear. Restregué mis ojos y me tiré en la cama, abrazando con fuerza un cojín. Sentía como si mi cabeza fuera a explotar.
Me quedé inmóvil mirando al techo por varios minutos, y ni siquiera me tomé la molestia de responder cuando tocaron la puerta de mi habitación.
Andre: ______, ¿me vas a decir una vez por todas qué diablos te sucede? (se sentó a mi lado y me miró fijamente, sin embargo, yo me hice la desentendida). Esta mañana no te presioné porque pensé que se te iba a pasar, pero apenas hablaste o comiste durante el almuerzo y ya tienes preocupados a mis padres. ¿Pasó algo con Nick? (aventuró).
Tú: No (aseguré, volviendo a sentarme en la cama). Es algo un poco más complicado y delicado…
Andre: ¿Puedes decirlo de una vez por todas? Me estás poniendo nerviosa.
Tú: Estoy segura que sólo fue porque soy una paranoica, pero… ayer en la noche, cuando se cortó la luz y bajamos, creo vi a Andrés desde una de las ventanas de la sala…
Intenté decirlo lentamente, con mucho cuidado, no obstante, la expresión de mi amiga era tal como me la había imaginado. Se había quedado de una pieza, y parecía entre confundida y asustada.
Andre: ¿Estás segura? (preguntó seria).
Tú: No (confesé). Todo esto es demasiado raro y sinceramente no entiendo a mi cabeza en este momento (pasé mis manos por mi rostro, intentando despejarme). Estoy casi segura que todo esto es producto de mi imaginación, pero, ¿por qué? Desde el verano que no tenía pesadillas con Andrés o que no me acordaba de él, y desde que lo vi en San Francisco me ha estado atormentando.
Andre: La verdad es que estoy muy segura que fue tu imaginación o alguna alucinación, porque no hay forma que ayer Andrés haya estado en Los Ángeles (dijo muy segura).
Tú: ¿Por qué estás tan convencida de eso? (le puse toda mi atención).
Andre: Porque recién hablé con Fran por teléfono y me dijo que anoche vio a Andrés en una fiesta, y no fue una simple ilusión.
Tú: ¡¿Y pretendías decirme eso ahora?! ¡Desde anoche que no puedo estar tranquila porque pensaba que un sicópata me estaba buscando otra vez!
Andre: Lo siento, pero no sabía que estabas así por Andrés (se defendió).
Tú: Lo sé, y lo siento (me disculpé). No puedo creer que me esté volviendo loca (volví a recostarme en la cama). Ahora veo a gente donde no está.
Andre: ¡No estás loca! (me animó). Has estado sometida bajo mucha presión, yo creo es que eso. Además, el temporal de anoche parecía sacado de una película de terror, así que estás justificada (sonrió).
Tú: Puede ser… pero ya no quiero hablar más del tema. Ahora estoy más tranquila y quiero pensar en otras cosas, de preferencia, más positivas (sonreí también). ¿Cómo estaba Fran? ¿Qué te dijo?
Andre: Estaba cansada por los ensayos del musical, pero se notaba contenta. Como te había dicho antes, ayer fue a una fiesta con Ethan (recordé cuando en San Francisco alcancé a conocer al co-protagonista del musical). Dijo que lo pasó muy bien, bailó, se rió.
Tú: Me alegra saber que está feliz. La última vez que la vi se veía bien, pero todavía no se recuperaba de su rompimiento con Joe.
Andre: Ya ha pasado más de un mes. Creo que lo único que necesitaba era tiempo (concluyó). Pero lo más importante de todo (sonrió con ganas) es que nos envió las invitaciones para el musical. Ocho entradas para primera fila.
Tú: ¿Ocho? (mentalmente conté a los que suponía había invitado. Kevin, Nick, Denise, Paul, Frankie, Andre, yo y…). No me digas que…
Andre: Sí (asintió leyendo mi mente). Invitó a Joe también.
Tú: ¿Por qué? O sea, no es que no quiera que vaya, pero… quizás no sea lo más sano.
Andre: Lo mismo pensé, e intenté persuadirla, sin embargo insistió. El número más grande de la obra lo escribió con él, por lo que creyó que era lo que correspondía. De todos modos, estoy segura que Joe no va a ir.
Tú: ¿Eso crees? (dudé).
Andre: ¡Por supuesto! Es demasiado orgulloso. Además, desde que terminaron que no se hablan. Sería demasiado incómodo que después de todo este tiempo, fuera a apoyarla en uno de los días más significativos de su vida como si nada hubiera pasado.
Tú: Sin embargo, esa misma podría ser la razón por la que sí quisiera ir. Sabe que para Fran es importante, y quizás desea estar ahí.
Andre: Como sea, es mejor que él lo decida. Y en la noche sabremos qué es lo que va a pasar. Recuerda que hoy es domingo y tenemos que ir a cenar a la casa de los chicos.
Denise había insistido en crear una especie de tradición e ir todos los domingos a cenar a su casa. Pasaban semanas en las que no nos veíamos mucho por las distintas cosas que teníamos que hacer, por lo que habíamos reservado ése día para entre todos ponernos al día. Eso era lo mínimo que podía hacer por la mujer que me había recibido en su casa siendo una completa desconocida. Le debía mucho a ella y a toda su familia. Además, pagarle disfrutando de su comida no era para nada un sacrificio.
El tráfico en L.A. era de locos, como siempre, pero no vivíamos lejos de la casa Jonas, por lo que no tardamos mucho en llegar.
Denise: ¡Chicas! (nos saludó efusivamente y con una cálida sonrisa, como siempre). Me alegra que hayan venido. Todos los hombres fueron a comprar unas cosas que faltaban al supermercado, pero están por llegar (informó mientras nos dirigíamos a la cocina). ¿Me ayudan a terminar la cena?
Estaba en el comedor terminando de poner los platos y cubiertos cuando unos fuertes y conocidos brazos masculinos aferraron mi cintura.
Nick: ¿Cómo estás, hermosa? (susurró en mi oído y no pude evitar estremecerme).
Tú: Ahora mucho mejor.
Sonreí y di media vuelta para enfrentarlo.
Nick: Es increíble (dijo mirándome con detenimiento). Cada vez que te veo estás más bella, si es que eso es posible.
Tú: No digas tonterías (me sonrojé y desvié la mirada).
Nick: Es verdad (me abrazó con más fuerza). No sabes lo afortunado que me siento por tenerte a mi lado (acarició mi mejilla con suavidad y me estómago se sacudió).
Con parsimonia acortó la distancia que nos separaba hasta pegar sus labios a los míos. Me besó con delicadeza, logrando que mis piernas flaquearan, por lo que tuve que aferrarme a sus hombros para no caer. Sus manos, que estaban ubicadas en mi cadera, me acariciaban al ritmo del beso.
Después de un par de minutos, cuando nuestros pulmones empezaron a rogar por aire, nos separamos unos centímetros.
Nick: Estás extraña (dijo serio, sin dejar de acariciar mi espalda). Lo puedo ver en tus ojos.
Tú: No es cierto (mentí). Estoy perfectamente.
Nick: No intentes engañarme, ______, te conozco más de lo que crees. ¿Sucedió algo?
Tú: No, de verdad que estoy bien. Si fuera algo importante te lo diría, lo prometo (sonreí para convencerlo).
Nick: Entonces sí pasa algo. ¿Todo estuvo bien anoche en la pijamada? (preguntó).
Tú: Sí (afirmé). Nick, estoy hablando en serio. En la mañana no me sentía muy bien, por cosas de mujeres, pero lo conversé con Andre y ahora está todo solucionado. Nada de dramas.
Nick: Está bien.
Me abrazó con fuerza y yo escondí mi cara en su pecho.
Ya lo tenía decidido. No iba a quemarme el cerebro pensando cosas malas o poniéndome paranoica sobre Andrés. Todo estaba bien en mi vida y pretendía que siguiera así por mucho tiempo.
¡CHICAS! Esta vez si que me pasé, de verdad, y lo siento mucho. Pero hasta la semana pasada estuve con exámenes finales y entenderán que lo único que hacía era estudiar, ya que era mucha materia. Pero gracias a Dios aprobé todos mis ramos :{D
Son las mejores, de verdad, no puedo expresar con palabras lo feliz que estoy con que sean mis lectoras y lo agradecida que estoy con ustedes por toda su paciencia y sus bellos comentarios. Son las mejores, de verdad, las amo <3
Espero que les guste este cap y comenten :{D
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
_____________________________________________________________________________
Narras Tú:
Cerca de las 9 de noche el timbre sonó, anunciando que Cata había llegado. Puse el último pastelillo decorado en la bandeja y golpeé la mano de Andre por décima vez, después de su intento fallido por sacar uno.
Andre: Más tarde vas a poder comer (la regañé).
Me dirigí a la puerta y saludé a nuestra amiga con un cariñoso abrazo. Hacía mucho tiempo que no podíamos pasar tiempo juntas fuera del colegio, y ya era hora de ponernos al día.
Como yo había sido la de la idea de la pijamada, Andre me había dejado encargada de todo, proclamándome la anfitriona de la velada. La única tarea que le había designado a ella era encargar las pizzas, cosa que responsablemente cumplió.
Andre: El repartidor dijo que las traería en una hora (informó después de saludar a Cata).
Tú: Perfecto (sonreí, ansiosa por disfrutar de una relajada noche con mis amigas).
Como la habitación de Andre era la más grande, decidimos instalarnos ahí. Los padres de Andre estaban en una comida de negocios y llegarían en la madrugada, por lo que teníamos la casa para nosotras tres.
Nos pusimos nuestros pijamas y nos sentamos en la cama a conversar de la vida y distintas cosas banales.
Cata: ______, nunca me contaste como te fue en el viaje a San Francisco (recordó).
Al instante me puse seria y miré significativamente a Andre, pero intenté disimular mi estado y le sonreí a Cata.
Tú: Bien. Aproveché de ver a Fran y a Nacho y de descansar. Nada fuera de lo común (mentí).
No me gustaba engañar a la gente, menos a mis amigos, sin embargo, el tema de Andrés era demasiado complicado y delicado como para contárselo a Cata, menos a esta altura. Por más que él hubiera vuelto a mi vida, o eso se suponía, el capítulo del secuestro y la pérdida de memoria era algo que ya había cerrado, por mi propio bien mental. Además, esa no era la noche para recordar y revivir amargos episodios.
A pesar de que durante la tarde el clima había estado casi primaveral, durante la noche se desató una fuerte tormenta. El viento hacía que las ramas de los árboles chocaran contra las ventanas y la lluvia golpeaba el vidrio de las mismas y el techo.
Andre: Creo que deberíamos saltarnos las películas de terror (dijo con cara de susto). La combinación de este clima con un psicópata no me va a ayudar a dormir.
Tú: Eres una cobarde. Bien sabes que las películas son pura ficción (sonreí burlesca).
Andre: Algunas están basadas en hechos reales (se defendió). Y no está demás decir que este mundo está lleno de locos.
Esperé que esa no fuera una indirecta, así que no presté mayor atención.
Cata: El chico de las pizzas se está demorando más de la cuenta, ¿no? (miró su reloj). Son casi las 10.30 de la noche.
Andre: Tienes razón… (se acercó a la ventana que daba a la calle y echó un vistazo). No se ve nadie. Quizás deberíamos llamar otra vez (propuso).
En ese momento, un trueno retumbó por toda la casa, y un segundo después nos quedamos a oscuras. La luz se había ido.
Tú: ¡Maldición! El viento tiene que haber tirado algún cable.
Andre: Quizás sólo se cortó la luz en la casa.
Cata: No lo creo (dijo mirando desde la ventana). Las casas vecinas también están a oscuras, y dudo que sea porque están todos durmiendo.
Andre: De todos modos voy a bajar a revisar los fusibles. ______, ¿puedes ir a buscar linternas? Creo que hay una en la cocina.
Tú: Por supuesto. ¿No te molesta quedarte sola un momento, Cata? (le pregunté a la invitada).
Cata: Claro que no. Las espero aquí.
Bajé junto con Andre al primer piso y después nos separamos. Por suerte esa noche a luna estaba en todo su esplendor, lo que me permitió ver lo suficiente como para no chocar con los muebles. Revisé todos los cajones de la encimera donde podría encontrar una linterna, pero fue en vano. Me dirigí a un armario que estaba cerca de la puerta que daba desde la cocina al patio trasero, para revisar allí. Tampoco encontré una, pero una sombra pasar por al lado de la ventana me distrajo, y a la vez, asustó.
Nadie estaba en el patio, repetí en mi fuero interno. Era imposible. Respiré profundo, intentando calmarme, pero un nuevo y aún más fuerte trueno hizo que el corazón se me acelerara.
Estabilicé mi respiración y miré disimuladamente por la ventana, rogando por no ver a nadie ahí. Gracias a Dios, mis súplicas fueron escuchadas. El patio estaba desierto.
Salí corriendo de la cocina y en eso choqué con Andre, haciendo que me cayera al piso.
Andre: ¿Estás bien? Pareciera como si hubieras visto un fantasma (me ayudó a pararme).
Tú: Sí, eso creo. No me gustan las tormentas.
Andre: A mí tampoco, menos cuando estamos solas (tiritó dramáticamente). No pasaba nada con los fusibles, así que tiene que ser algo de todo el barrio. ¿Cómo te fue con la linterna?
Tú: No pude encontrar ninguna (después del susto que había pasado, se me había olvidado por completo).
Andre: Yo hallé una (levantó un poco el brazo, agitándola). ¿Subimos?
Estábamos en el primer peldaño de la escalera cuando alguien comenzó a golpear la puerta con fuerza. Ambas dimos un respingo.
Tú: No lo imaginé, ¿verdad? (mi amiga negó con la cabeza).
Andre: ¿Será el chico de las pizzas? (dudó).
Tú: No lo creo…
Me acerqué sigilosamente a la puerta de entrada y vi eché un vistazo por la mirilla.
Tú: No hay nadie (susurré).
Andre: Quizás fue el viento (dijo no muy convencida, y yo la fulminé con la mirada).
Miré por la ventana que estaba al lado de la puerta, pero fue en vano. La persona, porque no podría haber sido una cosa, que había golpeado la puerta, no estaba.
Andre: ¿Crees que es…? Ya sabes.
Tú: ¡Por supuesto que no! ¿Qué estaría haciendo en Los Ángeles?
Andre: ¿Acosándote? (hice como si no la había escuchado).
Claro que había pensado en Andrés, pero no lo iba a decir. Era bastante paranoico de mi parte pensar que podía ser él, y negaría hasta la muerte que él estaba nuevamente dispuesto a hacerme daño sin tener pruebas contundentes para probar lo contrario.
Andre: ¿Escuchaste eso? (saltó a mi lado después de escuchar otro trueno).
Tú: Sí, pero es sólo un trueno (intenté calmar a mi amiga sin mucho éxito).
Andre: No, algo en el patio trasero. Estoy segura que escuché algo… o a alguien (me miró aterrada).
Sabía que entre las dos, yo era la más calmada, por lo que hice tomo mi esfuerzo para mantener ese papel y tranquilizar a mi amiga.
Tú: No es nada, te lo aseguro.
Fui hasta la sala, donde había un ventanal enorme que daba una panorámica del patio trasero. Abrí las cortinas y sonreí, dando media vuelta.
Tú: ¿Ves? Absolutamente nadie.
Pero mi sonrisa desapareció en cuanto vi el inconfundible rostro de Andrés en una ventana que tenía al frente. Al igual que en San Francisco, en sólo un segundo su imagen había desaparecido.
Andre: ¿Qué pasó? ¿Qué viste? (siguió mi mirada hasta la ventada y corrió a ella). No hay nadie (dijo confundida). ______, ¿qué diablos fue lo que viste? (exigió entre asustada y preocupada).
Yo estaba helada, no podía reaccionar. ¿Fue mi imaginación o realmente Andrés había estado en mi casa? Nadie más lo había visto, y había sido algo demasiado rápido y borroso como para asegurar que era él y que no había sido mi imaginación la que me había traicionado. Sin embargo, no pude evitar que un escalofrío me recorriera por completo.
Andre: ¿Estás bien? (se acercó a mi).
Tú: Sí (negué con la cabeza, intentando despejar mis pensamientos). Creí que había visto algo, pero estoy alucinando. ¿Subamos? Cata debe estar preocupada (le regalé mi mejor sonrisa, esperando que creyera que todo estaba en orden.
Andre: Está bien (aceptó no muy convencida).
Son las mejores, de verdad, no puedo expresar con palabras lo feliz que estoy con que sean mis lectoras y lo agradecida que estoy con ustedes por toda su paciencia y sus bellos comentarios. Son las mejores, de verdad, las amo <3
Espero que les guste este cap y comenten :{D
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
_____________________________________________________________________________
Narras Tú:
Cerca de las 9 de noche el timbre sonó, anunciando que Cata había llegado. Puse el último pastelillo decorado en la bandeja y golpeé la mano de Andre por décima vez, después de su intento fallido por sacar uno.
Andre: Más tarde vas a poder comer (la regañé).
Me dirigí a la puerta y saludé a nuestra amiga con un cariñoso abrazo. Hacía mucho tiempo que no podíamos pasar tiempo juntas fuera del colegio, y ya era hora de ponernos al día.
Como yo había sido la de la idea de la pijamada, Andre me había dejado encargada de todo, proclamándome la anfitriona de la velada. La única tarea que le había designado a ella era encargar las pizzas, cosa que responsablemente cumplió.
Andre: El repartidor dijo que las traería en una hora (informó después de saludar a Cata).
Tú: Perfecto (sonreí, ansiosa por disfrutar de una relajada noche con mis amigas).
Como la habitación de Andre era la más grande, decidimos instalarnos ahí. Los padres de Andre estaban en una comida de negocios y llegarían en la madrugada, por lo que teníamos la casa para nosotras tres.
Nos pusimos nuestros pijamas y nos sentamos en la cama a conversar de la vida y distintas cosas banales.
Cata: ______, nunca me contaste como te fue en el viaje a San Francisco (recordó).
Al instante me puse seria y miré significativamente a Andre, pero intenté disimular mi estado y le sonreí a Cata.
Tú: Bien. Aproveché de ver a Fran y a Nacho y de descansar. Nada fuera de lo común (mentí).
No me gustaba engañar a la gente, menos a mis amigos, sin embargo, el tema de Andrés era demasiado complicado y delicado como para contárselo a Cata, menos a esta altura. Por más que él hubiera vuelto a mi vida, o eso se suponía, el capítulo del secuestro y la pérdida de memoria era algo que ya había cerrado, por mi propio bien mental. Además, esa no era la noche para recordar y revivir amargos episodios.
A pesar de que durante la tarde el clima había estado casi primaveral, durante la noche se desató una fuerte tormenta. El viento hacía que las ramas de los árboles chocaran contra las ventanas y la lluvia golpeaba el vidrio de las mismas y el techo.
Andre: Creo que deberíamos saltarnos las películas de terror (dijo con cara de susto). La combinación de este clima con un psicópata no me va a ayudar a dormir.
Tú: Eres una cobarde. Bien sabes que las películas son pura ficción (sonreí burlesca).
Andre: Algunas están basadas en hechos reales (se defendió). Y no está demás decir que este mundo está lleno de locos.
Esperé que esa no fuera una indirecta, así que no presté mayor atención.
Cata: El chico de las pizzas se está demorando más de la cuenta, ¿no? (miró su reloj). Son casi las 10.30 de la noche.
Andre: Tienes razón… (se acercó a la ventana que daba a la calle y echó un vistazo). No se ve nadie. Quizás deberíamos llamar otra vez (propuso).
En ese momento, un trueno retumbó por toda la casa, y un segundo después nos quedamos a oscuras. La luz se había ido.
Tú: ¡Maldición! El viento tiene que haber tirado algún cable.
Andre: Quizás sólo se cortó la luz en la casa.
Cata: No lo creo (dijo mirando desde la ventana). Las casas vecinas también están a oscuras, y dudo que sea porque están todos durmiendo.
Andre: De todos modos voy a bajar a revisar los fusibles. ______, ¿puedes ir a buscar linternas? Creo que hay una en la cocina.
Tú: Por supuesto. ¿No te molesta quedarte sola un momento, Cata? (le pregunté a la invitada).
Cata: Claro que no. Las espero aquí.
Bajé junto con Andre al primer piso y después nos separamos. Por suerte esa noche a luna estaba en todo su esplendor, lo que me permitió ver lo suficiente como para no chocar con los muebles. Revisé todos los cajones de la encimera donde podría encontrar una linterna, pero fue en vano. Me dirigí a un armario que estaba cerca de la puerta que daba desde la cocina al patio trasero, para revisar allí. Tampoco encontré una, pero una sombra pasar por al lado de la ventana me distrajo, y a la vez, asustó.
Nadie estaba en el patio, repetí en mi fuero interno. Era imposible. Respiré profundo, intentando calmarme, pero un nuevo y aún más fuerte trueno hizo que el corazón se me acelerara.
Estabilicé mi respiración y miré disimuladamente por la ventana, rogando por no ver a nadie ahí. Gracias a Dios, mis súplicas fueron escuchadas. El patio estaba desierto.
Salí corriendo de la cocina y en eso choqué con Andre, haciendo que me cayera al piso.
Andre: ¿Estás bien? Pareciera como si hubieras visto un fantasma (me ayudó a pararme).
Tú: Sí, eso creo. No me gustan las tormentas.
Andre: A mí tampoco, menos cuando estamos solas (tiritó dramáticamente). No pasaba nada con los fusibles, así que tiene que ser algo de todo el barrio. ¿Cómo te fue con la linterna?
Tú: No pude encontrar ninguna (después del susto que había pasado, se me había olvidado por completo).
Andre: Yo hallé una (levantó un poco el brazo, agitándola). ¿Subimos?
Estábamos en el primer peldaño de la escalera cuando alguien comenzó a golpear la puerta con fuerza. Ambas dimos un respingo.
Tú: No lo imaginé, ¿verdad? (mi amiga negó con la cabeza).
Andre: ¿Será el chico de las pizzas? (dudó).
Tú: No lo creo…
Me acerqué sigilosamente a la puerta de entrada y vi eché un vistazo por la mirilla.
Tú: No hay nadie (susurré).
Andre: Quizás fue el viento (dijo no muy convencida, y yo la fulminé con la mirada).
Miré por la ventana que estaba al lado de la puerta, pero fue en vano. La persona, porque no podría haber sido una cosa, que había golpeado la puerta, no estaba.
Andre: ¿Crees que es…? Ya sabes.
Tú: ¡Por supuesto que no! ¿Qué estaría haciendo en Los Ángeles?
Andre: ¿Acosándote? (hice como si no la había escuchado).
Claro que había pensado en Andrés, pero no lo iba a decir. Era bastante paranoico de mi parte pensar que podía ser él, y negaría hasta la muerte que él estaba nuevamente dispuesto a hacerme daño sin tener pruebas contundentes para probar lo contrario.
Andre: ¿Escuchaste eso? (saltó a mi lado después de escuchar otro trueno).
Tú: Sí, pero es sólo un trueno (intenté calmar a mi amiga sin mucho éxito).
Andre: No, algo en el patio trasero. Estoy segura que escuché algo… o a alguien (me miró aterrada).
Sabía que entre las dos, yo era la más calmada, por lo que hice tomo mi esfuerzo para mantener ese papel y tranquilizar a mi amiga.
Tú: No es nada, te lo aseguro.
Fui hasta la sala, donde había un ventanal enorme que daba una panorámica del patio trasero. Abrí las cortinas y sonreí, dando media vuelta.
Tú: ¿Ves? Absolutamente nadie.
Pero mi sonrisa desapareció en cuanto vi el inconfundible rostro de Andrés en una ventana que tenía al frente. Al igual que en San Francisco, en sólo un segundo su imagen había desaparecido.
Andre: ¿Qué pasó? ¿Qué viste? (siguió mi mirada hasta la ventada y corrió a ella). No hay nadie (dijo confundida). ______, ¿qué diablos fue lo que viste? (exigió entre asustada y preocupada).
Yo estaba helada, no podía reaccionar. ¿Fue mi imaginación o realmente Andrés había estado en mi casa? Nadie más lo había visto, y había sido algo demasiado rápido y borroso como para asegurar que era él y que no había sido mi imaginación la que me había traicionado. Sin embargo, no pude evitar que un escalofrío me recorriera por completo.
Andre: ¿Estás bien? (se acercó a mi).
Tú: Sí (negué con la cabeza, intentando despejar mis pensamientos). Creí que había visto algo, pero estoy alucinando. ¿Subamos? Cata debe estar preocupada (le regalé mi mejor sonrisa, esperando que creyera que todo estaba en orden.
Andre: Está bien (aceptó no muy convencida).
¡Chicas! Muchas gracias por los bellos comentarios y la paciencia que tienen, son las mejores :D subo rápido pq me tengo que ir a estudia :/ un besote a todas, las adoro!
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
__________________________________________________________________________________
Narras Tú:
A pesar de que estábamos en pleno invierno, el sol en Los Ángeles brillaba con fuerza y un leve viento frío soplaba por las calles. Metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta y seguí caminando rumbo a una tienda que estaba en el barrio para comprar todos los elementos necesarios para hacer pastelillos.
Hacía unos días se me había ocurrido hacer una noche entre chicas con Andre y Cata, ya que por fin habíamos terminado con los exámenes en el colegio y teníamos derecho a divertirnos un rato. Además, no pasábamos mucho tiempo con Cata fuera de las salas de clases, por lo que creí buena la oportunidad para crear lazos.
En el camino de vuelta a casa, me di el tiempo pasar por la plaza y disfrutar del viento en mi cara. Las pasadas dos semanas mi vida se dividió entre la casa y el colegio, y no porque así lo quise. Después de encontrarme con Andrés en San Francisco, Nick insistió en que un guardaespaldas estuviera conmigo todo el día, todos los días. Además, dejó en claro que al terminar las clases tenía que volver a casa inmediatamente. No podía ir al centro comercial, menos al cine, y ni pensar en salir sola a la calle. Todo era demasiado peligroso.
Al principio entendí la preocupación de mi novio, pero con el pasar de los días terminé colapsando. Parecía una prisionera en mi propio hogar. Finalmente, terminé diciéndole a Charlie, mi guardaespaldas, que podía tomarse el fin de semana libre.
Llegué a casa, dejé todas las cosas en la cocina y me preparé para comenzar a cocinar.
Andre había salido con Kevin y sus padres estaban en la casa de unos amigos, por lo que puse música para no sentirme tan sola.
Ya estaba horneando la mitad de los pastelillos cuando el timbre de la casa sonó. Corrí hasta la puerta y sonreí cuando vi a Nick del otro lado.
Tú: Hola (lo abracé por el cuello, cuidando no mancharlo con los restos de masa que tenía en mis manos, y lo besé).
Nick: Hola (acomodó sus brazos en mi cintura). Huele bien.
Tú: Estoy cocinando. Ven.
Lo conduje a la cocina y terminé de rellenar los moldes que me faltaban.
Nick: Esto se ve delicioso (miró por la puerta de vidrio del horno). ¿Alguna ocasión especial? (me abrazó por la espalda y acomodó su mentón en mi hombro).
Tú: Cata va a venir esta noche. Haremos una pijamada.
Nick: Suena divertido, ¿puedo venir?
Tú: No (reí). No estás invitado.
Nick: ¿Hay alguna forma de que cambies de opinión? (en un rápido movimiento, me giró para enfrentarlo).
Tú: Mmm… podría ser.
Sonrió pícaro sobre mis labios, para después capturarlos con los suyos. Instintivamente cerré los ojos y me dejé llevar por las caricias de Nick.
Ubiqué nuevamente mis manos en su cuello, juntándolas en nuca, para que no se separara de mí, al tiempo que él hacía presión en mis caderas y me levantaba del suelo para sentarme sobre la encimera de la cocina. Nick se acomodó entre mis piernas y siguió besándome lenta y profundamente, mientras acariciaba mis piernas con suavidad.
Estando con mi novio se me hacía muy fácil olvidar todos mis problemas e inquietudes. Mi cabeza simplemente se ponía en blanco y sólo era capaz de disfrutar y responder a su contacto.
Despeiné su cabello, que seguía estando corto, y lo acerqué hasta que no quedó espacio entre él y yo.
Bajé mis manos para deleitarme con sus anchos hombros y su espalda bien formada, sonriendo casi imperceptiblemente cada vez que lo oía suspirar producto lo que mis caricias provocaban en él.
Nick abandonó mis labios y comenzó a repartir pequeños besos en mi cara, lo que me dio un segundo para que mis neuronas volvieran a hacer sinapsis.
Tú: Nick, tengo que ver el horno (susurré cuando llegó a mi cuello, lo que me hizo estremecer).
Nick: Está bien (sin dejar de abrazarme por la cintura, siguió besándome).
Tú: Cariño, se van a quemar los pastelillos (dije un poco más alto, y reuní toda mi fuerza de voluntad para separarme de él).
Pude ver su cara de fastidio, por lo que salté de la encimera y me dirigí enseguida al horno, para no arrepentirme de lo que estaba por hacer.
Tú: A todo esto, creí que estarías jugando golf con Joe esta tarde (mencioné mientras sacaba la primera lata con moldes del horno y ponía la segunda adentro).
Nick: El partido terminó antes de lo planeado (tomó uno de los pastelillos recién horneados y comenzó a decorarlo con la crema que estaba en un recipiente). Al parecer tenía una cita o algo (le restó importancia).
Tú: ¡¿Una cita?! ¿Con quién? ¿La conozco? ¿Es famosa? (las preguntas prácticamente salían solas de mi boca).
Nick: Cálmate (puso sus manos en mis hombros). No lo sé. Ni siquiera estoy seguro que haya sido una cita. Sólo me dijo que tenía que salir, pero fue muy misterioso al respecto, así que saqué mis propias conclusiones (explicó).
Tú: Si estuviera saliendo con otra chica sería un traidor. ¿Cómo le puede hacer esto a Fran? (pregunté exasperada).
Nick: _____, no estamos seguros. Es su vida, él verá que hace con ella. Si quiere cometer el error de intentar olvidar a Fran con otra chica, que lo haga. Con el tiempo se va a dar cuenta que no sirve de nada (me miró fijamente). Ahora, ¿terminamos con los pastelillos? (cambió rápidamente de tema).
Tú: Está bien… (dije con cautela) pero no te vas a quedar esta noche.
Nick: Mientras me pueda llevar un par de estos, soy feliz (besó mis labios con ternura). Andre está con Kevin, ¿verdad?
Tú: Sí, pero se supone que va a volver pronto. Sus papás no están en casa y no le gusta que me quede aquí sola, por lo que…
Nick: Espera un momento (me interrumpió serio). ¿Dónde está Charlie? (preguntó con el ceño fruncido).
Tú: Yo… le di el día libre (maldije para mis adentros. Pensé que la ausencia del guardaespaldas pasaría desapercibida).
Nick: ¡No puedes hacer eso! (levantó la voz).
Tú: Claro que puedo, y no me grites (regañé). Él tiene derecho a pasar tiempo con su familia y yo quería estar un rato sola. No tiene nada de malo (me defendí cruzándome de brazos).
Nick: ¿Acaso no entiendes que te puede pasar algo?
Tú: ¡Estoy en casa, por Dios! (grité desesperada). Estoy harta que me trates como una niña pequeña y tonta. Sé perfectamente cómo cuidarme, y sabes que nunca estuve de acuerdo con tener un guardaespaldas. Tenemos un sistema de seguridad en la casa y nadie puede entrar sin que yo lo quiera. ¿Qué me puede pasar aquí adentro?
Nick: Lo siento (me abrazó). No quería perder la cabeza, pero no puedo evitar preocuparme de ti. Andrés te hizo tanto daño una vez, y tengo que hacer todo lo que esté en mis manos para evitar que lo vuelva a hacer (tomó mi cara entre sus manos y acarició mis mejillas).
Tú: Voy a estar bien, lo prometo (sonreí antes de volver a besarlo).
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
__________________________________________________________________________________
Narras Tú:
A pesar de que estábamos en pleno invierno, el sol en Los Ángeles brillaba con fuerza y un leve viento frío soplaba por las calles. Metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta y seguí caminando rumbo a una tienda que estaba en el barrio para comprar todos los elementos necesarios para hacer pastelillos.
Hacía unos días se me había ocurrido hacer una noche entre chicas con Andre y Cata, ya que por fin habíamos terminado con los exámenes en el colegio y teníamos derecho a divertirnos un rato. Además, no pasábamos mucho tiempo con Cata fuera de las salas de clases, por lo que creí buena la oportunidad para crear lazos.
En el camino de vuelta a casa, me di el tiempo pasar por la plaza y disfrutar del viento en mi cara. Las pasadas dos semanas mi vida se dividió entre la casa y el colegio, y no porque así lo quise. Después de encontrarme con Andrés en San Francisco, Nick insistió en que un guardaespaldas estuviera conmigo todo el día, todos los días. Además, dejó en claro que al terminar las clases tenía que volver a casa inmediatamente. No podía ir al centro comercial, menos al cine, y ni pensar en salir sola a la calle. Todo era demasiado peligroso.
Al principio entendí la preocupación de mi novio, pero con el pasar de los días terminé colapsando. Parecía una prisionera en mi propio hogar. Finalmente, terminé diciéndole a Charlie, mi guardaespaldas, que podía tomarse el fin de semana libre.
Llegué a casa, dejé todas las cosas en la cocina y me preparé para comenzar a cocinar.
Andre había salido con Kevin y sus padres estaban en la casa de unos amigos, por lo que puse música para no sentirme tan sola.
Ya estaba horneando la mitad de los pastelillos cuando el timbre de la casa sonó. Corrí hasta la puerta y sonreí cuando vi a Nick del otro lado.
Tú: Hola (lo abracé por el cuello, cuidando no mancharlo con los restos de masa que tenía en mis manos, y lo besé).
Nick: Hola (acomodó sus brazos en mi cintura). Huele bien.
Tú: Estoy cocinando. Ven.
Lo conduje a la cocina y terminé de rellenar los moldes que me faltaban.
Nick: Esto se ve delicioso (miró por la puerta de vidrio del horno). ¿Alguna ocasión especial? (me abrazó por la espalda y acomodó su mentón en mi hombro).
Tú: Cata va a venir esta noche. Haremos una pijamada.
Nick: Suena divertido, ¿puedo venir?
Tú: No (reí). No estás invitado.
Nick: ¿Hay alguna forma de que cambies de opinión? (en un rápido movimiento, me giró para enfrentarlo).
Tú: Mmm… podría ser.
Sonrió pícaro sobre mis labios, para después capturarlos con los suyos. Instintivamente cerré los ojos y me dejé llevar por las caricias de Nick.
Ubiqué nuevamente mis manos en su cuello, juntándolas en nuca, para que no se separara de mí, al tiempo que él hacía presión en mis caderas y me levantaba del suelo para sentarme sobre la encimera de la cocina. Nick se acomodó entre mis piernas y siguió besándome lenta y profundamente, mientras acariciaba mis piernas con suavidad.
Estando con mi novio se me hacía muy fácil olvidar todos mis problemas e inquietudes. Mi cabeza simplemente se ponía en blanco y sólo era capaz de disfrutar y responder a su contacto.
Despeiné su cabello, que seguía estando corto, y lo acerqué hasta que no quedó espacio entre él y yo.
Bajé mis manos para deleitarme con sus anchos hombros y su espalda bien formada, sonriendo casi imperceptiblemente cada vez que lo oía suspirar producto lo que mis caricias provocaban en él.
Nick abandonó mis labios y comenzó a repartir pequeños besos en mi cara, lo que me dio un segundo para que mis neuronas volvieran a hacer sinapsis.
Tú: Nick, tengo que ver el horno (susurré cuando llegó a mi cuello, lo que me hizo estremecer).
Nick: Está bien (sin dejar de abrazarme por la cintura, siguió besándome).
Tú: Cariño, se van a quemar los pastelillos (dije un poco más alto, y reuní toda mi fuerza de voluntad para separarme de él).
Pude ver su cara de fastidio, por lo que salté de la encimera y me dirigí enseguida al horno, para no arrepentirme de lo que estaba por hacer.
Tú: A todo esto, creí que estarías jugando golf con Joe esta tarde (mencioné mientras sacaba la primera lata con moldes del horno y ponía la segunda adentro).
Nick: El partido terminó antes de lo planeado (tomó uno de los pastelillos recién horneados y comenzó a decorarlo con la crema que estaba en un recipiente). Al parecer tenía una cita o algo (le restó importancia).
Tú: ¡¿Una cita?! ¿Con quién? ¿La conozco? ¿Es famosa? (las preguntas prácticamente salían solas de mi boca).
Nick: Cálmate (puso sus manos en mis hombros). No lo sé. Ni siquiera estoy seguro que haya sido una cita. Sólo me dijo que tenía que salir, pero fue muy misterioso al respecto, así que saqué mis propias conclusiones (explicó).
Tú: Si estuviera saliendo con otra chica sería un traidor. ¿Cómo le puede hacer esto a Fran? (pregunté exasperada).
Nick: _____, no estamos seguros. Es su vida, él verá que hace con ella. Si quiere cometer el error de intentar olvidar a Fran con otra chica, que lo haga. Con el tiempo se va a dar cuenta que no sirve de nada (me miró fijamente). Ahora, ¿terminamos con los pastelillos? (cambió rápidamente de tema).
Tú: Está bien… (dije con cautela) pero no te vas a quedar esta noche.
Nick: Mientras me pueda llevar un par de estos, soy feliz (besó mis labios con ternura). Andre está con Kevin, ¿verdad?
Tú: Sí, pero se supone que va a volver pronto. Sus papás no están en casa y no le gusta que me quede aquí sola, por lo que…
Nick: Espera un momento (me interrumpió serio). ¿Dónde está Charlie? (preguntó con el ceño fruncido).
Tú: Yo… le di el día libre (maldije para mis adentros. Pensé que la ausencia del guardaespaldas pasaría desapercibida).
Nick: ¡No puedes hacer eso! (levantó la voz).
Tú: Claro que puedo, y no me grites (regañé). Él tiene derecho a pasar tiempo con su familia y yo quería estar un rato sola. No tiene nada de malo (me defendí cruzándome de brazos).
Nick: ¿Acaso no entiendes que te puede pasar algo?
Tú: ¡Estoy en casa, por Dios! (grité desesperada). Estoy harta que me trates como una niña pequeña y tonta. Sé perfectamente cómo cuidarme, y sabes que nunca estuve de acuerdo con tener un guardaespaldas. Tenemos un sistema de seguridad en la casa y nadie puede entrar sin que yo lo quiera. ¿Qué me puede pasar aquí adentro?
Nick: Lo siento (me abrazó). No quería perder la cabeza, pero no puedo evitar preocuparme de ti. Andrés te hizo tanto daño una vez, y tengo que hacer todo lo que esté en mis manos para evitar que lo vuelva a hacer (tomó mi cara entre sus manos y acarició mis mejillas).
Tú: Voy a estar bien, lo prometo (sonreí antes de volver a besarlo).
Chicas, discúlpenme la vida por no subir cap. No he tenido nada de inspiración y he estado ocupada con otras cosas. De verdad que lo siento u.u pero les traje cap largo (recién terminado) para compensarlas otra vez :{D
Muchísimas gracias por todos los comentarios y estén atentas, porque Andrés volvió para quedarse!!!! las adoro :{*
pd: este cap va especialmente dedicado a mi amiga Andre que estaba pidiendo algo de Kevin/Andre <3 jajajja
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
____________________________________________________________________________
Narra Andre:
El domingo desperté pasado el mediodía. Bajé hasta la cocina en busca de café para despertar mis neuronas y en la puerta del refrigerador encontré pegada una nota de mis padres, donde se despedían de mí y dejaban indicaciones para los próximos tres días en los que estarían ausentes. Intenté concentrarme y después de unos minutos recordé que me habían dicho hace unos días que por cosas de trabajo tenían que salir de la ciudad.
«Diablos», pensé al tiempo que me servía en una taza un poco de café. Lo había olvidado completamente.
Tomé rápidamente el café y fui a la ducha. ______ no estaba y odiaba estar sola en la casa, por lo que llamaría a Kevin para que me hiciera compañía. Podía ir a almorzar a la casa de los Jonas o invitar a Kevin fuera, decidí mientras secaba mi cabello.
Estaba por tomar mi celular para llamar a mi novio cuando el timbre sonó por toda la casa.
Andre: Amor, no te esperaba por aquí (sonreí al ver a Kev al otro lado de la puerta y lo saludé con un beso en los labios antes de invitarlo a pasar).
Kevin: Pensé que podrías tener hambre (levantó la canasta que tenía en su mano). Y como ibas a estar sola pensé que sería bueno acompañarte.
Andre: Estaba a punto de llamarte para que vinieras, pero te adelantaste. ¿Por qué eres tan tierno? (pregunté rodeando su cuello con mis brazos al tiempo que él hacía lo mismo en mi cintura).
Kevin: Por más que lo intento, no puedo evitar ser así de adorable (bromeó sobre mis labios y yo no pude evitar terminar con la poca distancia que nos separaba, presionando suavemente mis labios contra los suyos).
Andre: Eres el mejor (acaricié su cabello).
Kevin: Tú me inspiras (besó mi mejilla con suavidad). La comida todavía está caliente, así que creo que deberíamos empezar.
Andre: Podríamos almorzar frente a la chimenea (propuse). Pon un poco más de leña en el fuego mientras yo voy a buscar unas cosas a la cocina.
Pusimos todo lo que Kevin había traído encima de la alfombra que estaba frente a la chimenea. Presas de pollo, papas fritas y fresas con crema. El postre fue sólo para mí, ya que a Kevin no le gustaba la fruta.
Andre: Denise cada vez se luce más con su comida (dije cuando terminamos de comer).
Kevin: ¿Por qué das por sentado que esto lo cocinó mi mamá? Perfectamente lo podría haber hecho yo (se defendió).
Andre: Amor, tú no cocinas (sonreí con ternura). Te ves cansado. ¿Dormiste mal?
Kevin: No, pero anoche llegamos tarde a casa. Joe por fin está volviendo a trabajar y últimamente está muy inspirado, por lo que hay que aprovechar al máximo las horas en el estudio. Han salido cosas muy buenas (dijo orgulloso).
Andre: Estoy feliz por Joe, que bueno que está sobrellevando bien la ruptura y puede sacar provecho de lo que está sintiendo (sonreí).
Kevin: Eso es lo bueno de los músicos. Cada cosa que pasa, cada sentimiento, cada emoción se puede convertir en una canción.
Andre: Espero que sólo sean canciones de amor las que tú escribes.
Kevin: En este momento sería imposible que hiciera algo distinto (aseguró).
Andre: Te amo (susurré).
Kevin: Yo también te amo.
Era tan fácil ser sincera con Kev, demostrar mis sentimientos, abrir mi corazón hacia él. Nunca había tenido suerte en el amor y cuando comencé la relación con él tenía mucho miedo. Kevin era más grande, había tenido más experiencias amorosas que yo, y por eso me sentía insegura, pero siempre fue compresivo y extremadamente romántico. Me hacía sentir segura.
Lentamente, y sin dejar de mirarme fijamente con sus bellos ojos color verde, Kev se acercó hasta posar delicadamente sus labios sobre los míos. Con su mano izquierda en mi nuca y la otra aferrando mi cintura, me empujó hasta que mi espalda tocó la suave alfombra. Instintivamente cerré los ojos y rodeé su espalda con mis brazos.
Una increíble sensación de paz y a la vez emoción me asaltó por completo. Sus manos recorrían los costados de mi cadera y cintura dulcemente, sin rapidez, disfrutando de cada momento, de cada caricia.
Dejándome llevar, enredé entre mis dedos los rizos que caían por su nuca y cambié de ángulo para poder besarlo con mayor comodidad, mientras Kevin se ayudaba con sus rodillas para no caer con todo su peso sobre mí.
Los músculos de su marcada espalda se tensaban cada vez que pasaba mis manos por ahí, deleitándome con sus reacciones y con lo que él provocaba en mí.
Acababa de cambiar de posiciones, ubicándolo a él abajo mío, cuando mi teléfono comenzó a vibrar en mi bolsillo, lo que me sobresaltó.
Andre: Es un mensaje de texto de ______ (dije al ver la pantalla. Me senté nuevamente sobre la alfombra y Kevin hizo lo mismo). Dice que el vuelo se atrasó, van a llegar a la hora de la cena. Y estamos invitados a comer a tu casa (informé sonriendo).
Kevin: Genial (me imitó). Todavía tenemos un par de horas (miró su reloj), ¿tienes exámenes la próxima semana?
Andre: No (respondí inmediatamente).
Kevin: ¿Estás segura? (entrecerró los ojos).
Andre: Quizás algunos, pero ya estudié (aseguré).
Kevin: Andre (me regañó), no me mientas.
Andre: Está bien, debería estudiar, pero no quiero hacerlo si estás aquí. Quiero pasar tiempo contigo (me acurruqué en su pecho).
Kevin: No iré a ninguna parte (me acarició el cabello). Tienes que ser responsable, cariño. Y si quieres entrar a una buena universidad tienes que estudiar y sacarte buenas notas.
Andre: No he dicho que quiero ir a la universidad (murmuré).
Kevin: ¿No quieres?
Andre: No lo sé. Mis padres quieren que vaya, sin embargo sé que mi pasión es la música. Como sea, no es un tema que me agrade (frunció el ceño). ¿Podemos hablar de otra cosa?
Kevin: ¿Qué tal si mejor estudias? (sugirió).
Andre: ¿Y qué vas a hacer tú entretanto?
Kevin: Dormir (sonrió).
Andre: ¡Embustero! Sólo quieres que estudie para que puedas dormir (lo apunté con el dedo en el pecho).
Kevin: Y como eres tan buena novia voy a poder, ¿verdad? (me crucé de brazos). Tengo mis técnicas para convencerte.
Andre: ¿Cuáles? (lo reté).
Antes de que pudiera responder, se abalanzó encima de mí y comenzó a hacerme cosquillas. Intenté soltarme de su agarre, pero me salió el tiro por la culata y terminó por acomodarse sobre mí en una posición perfecta para seguir con la tortura. No podía parar de reír y me estaba faltando el aire, por lo que finalmente me rendí.
Subí a buscar un libro y cuando volví con acomodamos en uno de los sillones de la sala. Kev posó su cabeza sobre mis piernas y se acostó en el sillón, dispuesto a recuperar un poco del sueño perdido. Automáticamente dirigí mi mano libre a su cabeza para acariciar su cabello, mientras leía sobre la Segunda Guerra Mundial.
Los únicos sonidos que interrumpían mi lectura eran el crepitar de la leña en la chimenea y la lenta respiración de mi novio, acompañada con unos ocasionales ronquidos. En ese momento era la mujer más feliz del mundo porque tenía al hombre que amaba a mi lado.
Cerca de las 7 de la tarde, y con todo el dolor del mundo porque se veía adorable durmiendo, desperté a Kevin para que fuéramos a su casa a cenar.
Minutos después de que nosotros llegamos, hicieron aparición en la casa Jonas ______ y Nick. Todos los recibimos con calurosos abrazos y palabras de bienvenida. Aunque hubiera sido sólo un fin de semana, había extrañado a mi amiga, y al parecer habían echado de menos a Nick en su casa.
Durante la comida los recién llegados contaron con detalles su estadía en San Francisco, tratando de evitar hablar demasiado sobre Fran, por cosas obvias.
No pude evitar notar un poco extraña a ______, quizás distraída. Lo más probable era que estuviera cansada por el viaje, pero había algo que no me calzaba.
Andre: ______, ¿estás bien? (pregunté entrando a la cocina, aprovechando que mi amiga estaba sola allí).
Tú: Andre, me asustaste (dijo con una mano en el pecho).
Andre: Estás extraña. ¿Qué sucede?
Tú: Nada, estoy perfectamente (sonrió intentando convencerme).
Andre: Vamos, ______, te conozco hace años y eres una de mis mejores amigas. ¿En serio crees que me voy a tragar eso? (espeté).
Tú: Lo siento, es sólo que… no quiero involucrarte. Es algo delicado (hizo una mueca).
Andre: Suéltalo de una vez.
Para no interrumpir a ______ durante el relato tuve que morderme la lengua. No podía creer lo que me estaba diciendo. ¡Andrés había vuelto! Y por más que ella tratara de restarle importancia, yo sabía perfectamente que no podía significar nada bueno.
Andre: ¿Y qué pretendes hacer?
Tú: Nada. O sea, Nick quiere que tenga guardaespaldas durante unas semanas, sólo por precaución, pero no hay mucho que pueda hacer. Por lo menos no por ahora. Sólo vi a Andrés. No sé si me estaba siguiendo o si me lo encontré por una terrible casualidad. No sé, no sé nada (se tomó la cabeza, frustrada).
Andre: Tranquila (la abracé). Hemos pasado por cosas peores, y no voy a dejar que ese tipo te haga daño, ¿está bien? Estamos juntas en esto (sonreí).
Muchísimas gracias por todos los comentarios y estén atentas, porque Andrés volvió para quedarse!!!! las adoro :{*
pd: este cap va especialmente dedicado a mi amiga Andre que estaba pidiendo algo de Kevin/Andre <3 jajajja
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
____________________________________________________________________________
Narra Andre:
El domingo desperté pasado el mediodía. Bajé hasta la cocina en busca de café para despertar mis neuronas y en la puerta del refrigerador encontré pegada una nota de mis padres, donde se despedían de mí y dejaban indicaciones para los próximos tres días en los que estarían ausentes. Intenté concentrarme y después de unos minutos recordé que me habían dicho hace unos días que por cosas de trabajo tenían que salir de la ciudad.
«Diablos», pensé al tiempo que me servía en una taza un poco de café. Lo había olvidado completamente.
Tomé rápidamente el café y fui a la ducha. ______ no estaba y odiaba estar sola en la casa, por lo que llamaría a Kevin para que me hiciera compañía. Podía ir a almorzar a la casa de los Jonas o invitar a Kevin fuera, decidí mientras secaba mi cabello.
Estaba por tomar mi celular para llamar a mi novio cuando el timbre sonó por toda la casa.
Andre: Amor, no te esperaba por aquí (sonreí al ver a Kev al otro lado de la puerta y lo saludé con un beso en los labios antes de invitarlo a pasar).
Kevin: Pensé que podrías tener hambre (levantó la canasta que tenía en su mano). Y como ibas a estar sola pensé que sería bueno acompañarte.
Andre: Estaba a punto de llamarte para que vinieras, pero te adelantaste. ¿Por qué eres tan tierno? (pregunté rodeando su cuello con mis brazos al tiempo que él hacía lo mismo en mi cintura).
Kevin: Por más que lo intento, no puedo evitar ser así de adorable (bromeó sobre mis labios y yo no pude evitar terminar con la poca distancia que nos separaba, presionando suavemente mis labios contra los suyos).
Andre: Eres el mejor (acaricié su cabello).
Kevin: Tú me inspiras (besó mi mejilla con suavidad). La comida todavía está caliente, así que creo que deberíamos empezar.
Andre: Podríamos almorzar frente a la chimenea (propuse). Pon un poco más de leña en el fuego mientras yo voy a buscar unas cosas a la cocina.
Pusimos todo lo que Kevin había traído encima de la alfombra que estaba frente a la chimenea. Presas de pollo, papas fritas y fresas con crema. El postre fue sólo para mí, ya que a Kevin no le gustaba la fruta.
Andre: Denise cada vez se luce más con su comida (dije cuando terminamos de comer).
Kevin: ¿Por qué das por sentado que esto lo cocinó mi mamá? Perfectamente lo podría haber hecho yo (se defendió).
Andre: Amor, tú no cocinas (sonreí con ternura). Te ves cansado. ¿Dormiste mal?
Kevin: No, pero anoche llegamos tarde a casa. Joe por fin está volviendo a trabajar y últimamente está muy inspirado, por lo que hay que aprovechar al máximo las horas en el estudio. Han salido cosas muy buenas (dijo orgulloso).
Andre: Estoy feliz por Joe, que bueno que está sobrellevando bien la ruptura y puede sacar provecho de lo que está sintiendo (sonreí).
Kevin: Eso es lo bueno de los músicos. Cada cosa que pasa, cada sentimiento, cada emoción se puede convertir en una canción.
Andre: Espero que sólo sean canciones de amor las que tú escribes.
Kevin: En este momento sería imposible que hiciera algo distinto (aseguró).
Andre: Te amo (susurré).
Kevin: Yo también te amo.
Era tan fácil ser sincera con Kev, demostrar mis sentimientos, abrir mi corazón hacia él. Nunca había tenido suerte en el amor y cuando comencé la relación con él tenía mucho miedo. Kevin era más grande, había tenido más experiencias amorosas que yo, y por eso me sentía insegura, pero siempre fue compresivo y extremadamente romántico. Me hacía sentir segura.
Lentamente, y sin dejar de mirarme fijamente con sus bellos ojos color verde, Kev se acercó hasta posar delicadamente sus labios sobre los míos. Con su mano izquierda en mi nuca y la otra aferrando mi cintura, me empujó hasta que mi espalda tocó la suave alfombra. Instintivamente cerré los ojos y rodeé su espalda con mis brazos.
Una increíble sensación de paz y a la vez emoción me asaltó por completo. Sus manos recorrían los costados de mi cadera y cintura dulcemente, sin rapidez, disfrutando de cada momento, de cada caricia.
Dejándome llevar, enredé entre mis dedos los rizos que caían por su nuca y cambié de ángulo para poder besarlo con mayor comodidad, mientras Kevin se ayudaba con sus rodillas para no caer con todo su peso sobre mí.
Los músculos de su marcada espalda se tensaban cada vez que pasaba mis manos por ahí, deleitándome con sus reacciones y con lo que él provocaba en mí.
Acababa de cambiar de posiciones, ubicándolo a él abajo mío, cuando mi teléfono comenzó a vibrar en mi bolsillo, lo que me sobresaltó.
Andre: Es un mensaje de texto de ______ (dije al ver la pantalla. Me senté nuevamente sobre la alfombra y Kevin hizo lo mismo). Dice que el vuelo se atrasó, van a llegar a la hora de la cena. Y estamos invitados a comer a tu casa (informé sonriendo).
Kevin: Genial (me imitó). Todavía tenemos un par de horas (miró su reloj), ¿tienes exámenes la próxima semana?
Andre: No (respondí inmediatamente).
Kevin: ¿Estás segura? (entrecerró los ojos).
Andre: Quizás algunos, pero ya estudié (aseguré).
Kevin: Andre (me regañó), no me mientas.
Andre: Está bien, debería estudiar, pero no quiero hacerlo si estás aquí. Quiero pasar tiempo contigo (me acurruqué en su pecho).
Kevin: No iré a ninguna parte (me acarició el cabello). Tienes que ser responsable, cariño. Y si quieres entrar a una buena universidad tienes que estudiar y sacarte buenas notas.
Andre: No he dicho que quiero ir a la universidad (murmuré).
Kevin: ¿No quieres?
Andre: No lo sé. Mis padres quieren que vaya, sin embargo sé que mi pasión es la música. Como sea, no es un tema que me agrade (frunció el ceño). ¿Podemos hablar de otra cosa?
Kevin: ¿Qué tal si mejor estudias? (sugirió).
Andre: ¿Y qué vas a hacer tú entretanto?
Kevin: Dormir (sonrió).
Andre: ¡Embustero! Sólo quieres que estudie para que puedas dormir (lo apunté con el dedo en el pecho).
Kevin: Y como eres tan buena novia voy a poder, ¿verdad? (me crucé de brazos). Tengo mis técnicas para convencerte.
Andre: ¿Cuáles? (lo reté).
Antes de que pudiera responder, se abalanzó encima de mí y comenzó a hacerme cosquillas. Intenté soltarme de su agarre, pero me salió el tiro por la culata y terminó por acomodarse sobre mí en una posición perfecta para seguir con la tortura. No podía parar de reír y me estaba faltando el aire, por lo que finalmente me rendí.
Subí a buscar un libro y cuando volví con acomodamos en uno de los sillones de la sala. Kev posó su cabeza sobre mis piernas y se acostó en el sillón, dispuesto a recuperar un poco del sueño perdido. Automáticamente dirigí mi mano libre a su cabeza para acariciar su cabello, mientras leía sobre la Segunda Guerra Mundial.
Los únicos sonidos que interrumpían mi lectura eran el crepitar de la leña en la chimenea y la lenta respiración de mi novio, acompañada con unos ocasionales ronquidos. En ese momento era la mujer más feliz del mundo porque tenía al hombre que amaba a mi lado.
Cerca de las 7 de la tarde, y con todo el dolor del mundo porque se veía adorable durmiendo, desperté a Kevin para que fuéramos a su casa a cenar.
Minutos después de que nosotros llegamos, hicieron aparición en la casa Jonas ______ y Nick. Todos los recibimos con calurosos abrazos y palabras de bienvenida. Aunque hubiera sido sólo un fin de semana, había extrañado a mi amiga, y al parecer habían echado de menos a Nick en su casa.
Durante la comida los recién llegados contaron con detalles su estadía en San Francisco, tratando de evitar hablar demasiado sobre Fran, por cosas obvias.
No pude evitar notar un poco extraña a ______, quizás distraída. Lo más probable era que estuviera cansada por el viaje, pero había algo que no me calzaba.
Andre: ______, ¿estás bien? (pregunté entrando a la cocina, aprovechando que mi amiga estaba sola allí).
Tú: Andre, me asustaste (dijo con una mano en el pecho).
Andre: Estás extraña. ¿Qué sucede?
Tú: Nada, estoy perfectamente (sonrió intentando convencerme).
Andre: Vamos, ______, te conozco hace años y eres una de mis mejores amigas. ¿En serio crees que me voy a tragar eso? (espeté).
Tú: Lo siento, es sólo que… no quiero involucrarte. Es algo delicado (hizo una mueca).
Andre: Suéltalo de una vez.
Para no interrumpir a ______ durante el relato tuve que morderme la lengua. No podía creer lo que me estaba diciendo. ¡Andrés había vuelto! Y por más que ella tratara de restarle importancia, yo sabía perfectamente que no podía significar nada bueno.
Andre: ¿Y qué pretendes hacer?
Tú: Nada. O sea, Nick quiere que tenga guardaespaldas durante unas semanas, sólo por precaución, pero no hay mucho que pueda hacer. Por lo menos no por ahora. Sólo vi a Andrés. No sé si me estaba siguiendo o si me lo encontré por una terrible casualidad. No sé, no sé nada (se tomó la cabeza, frustrada).
Andre: Tranquila (la abracé). Hemos pasado por cosas peores, y no voy a dejar que ese tipo te haga daño, ¿está bien? Estamos juntas en esto (sonreí).
¡CHICASSSSSSSSS! Siento haberme demorado mucho en subir cap, pero recién lo terminé porque no he tenido mucho tiempo para escribir. Es largo, así que espero con eso recompensarlas un poco :{) muchas gracias por todos los comentarios, me hacen feliz <3 un besote para todas, las adoro
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
__________________________________________________________________________-
Narras Tú:
Nick no paraba de dar vueltas por la habitación. Iba de un extremo a otro, se detenía y desandaba lo caminado. Al principio no me importó, pero después de 10 minutos haciendo lo mismo comencé a desesperarme.
Tú: ¿Puedes quedarte quieto? (pregunté, sentada a los pies de la cama).
Nick: Lo siento (se detuvo). Es sólo que… ¿estás segura que era él, ______?
Tú: No… no lo sé (dudé). Había mucha gente en la calle, y todo pasó muy rápido. Me di vuelta, lo vi y al segundo había desaparecido.
El no poder asegurar que había visto a Andrés me hacía sentir insegura. Nick se sentó a mi lado y tomó mis manos.
Nick: Tranquila. Lo más importante es que conserves la calma (lo miré incrédula y a punto de reír). Está bien, acepto que no reaccioné de la mejor forma cuando me contaste (confesó).
Tú: ¡Estuviste andando por el cuarto como un loco! (reí).
Nick: Pero eso no es lo importante. Tenemos que decidir qué vamos a hacer (dijo serio).
Tú: ¿A qué te refieres?
Nick: ______, si Andrés volvió es por algo. Ese tipo está enfermo, todos lo sabemos.
Tú: Que lo haya visto no quiere decir que me esté siguiendo ni nada por el estilo. Él vive en San Francisco, Nick. Quizás estaba dando un paseo y me vio (dije no muy convencida).
Nick: Andrés te hizo mucho daño, linda. No olvides que fue él el que te dopó para llevarte a Los Ángeles e hizo que perdieras la memoria con las drogas que te dio.
Tú: Nunca podría olvidar eso (comenté seria), pero no fue su idea. Mi maléfica tía planeó todo, y si no hubiera sido porque Andrés estaba enamorado de mí no lo habría hecho.
Nick: ¡No importa! Es un sicópata, un acosador, está demente. Y no voy a dejar que se acerque a ti otra vez, tenga malas intenciones o no (aseguró).
Tú: ¿Y qué vas a hacer para impedir eso? (pregunté entre divertida e intrigada).
Nick: Vas a tener un guardaespaldas personal las 24 horas del día.
Tú: ¡¿QUÉ?! ¡No puedes hacer eso! (me paré indignada). ¡No quiero una niñera!
Nick: No es una niñera, y el que quieras o no da igual. Es por tu protección, ______. No quiero que algo malo te pase.
Tú: Sabes que odio los guardaespaldas. No quiero que alguien me esté vigilando y que me siga como un perro todo el día.
Tiró de mi brazo para que volviera a sentarme en la cama y enmarcó mi cara con sus manos.
Nick: No me perdonaría nunca si te sucediera algo. No sabes lo que sentí cuando me dijiste que viste a Andrés en la calle. No quiero perderte otra vez (me abrazó con fuerza).
Pasé mis brazos por su espalda y le devolví el gesto. Pude escuchar el pánico en su voz, lo que hizo que me recorriera un escalofrío y de verdad me preocupara. Nick no se dejaba espantar por cualquier cosa.
Tú: Está bien (accedí y me separé para mirarlo a los ojos), pero sólo un par de semanas, hasta que todo vuelva a la normalidad.
Nick: Gracias (acarició mi mejilla y me besó profundamente). Ahora creo que es mejor que descansemos. Fue un día largo para los dos.
Saqué mi pijama de la maleta y fui al baño para cambiarme.
A pesar de todo lo que había pasado con Nick, aún me ponía un poco nerviosa al dormir con él, en especial después de lo que había sucedido en antes de Navidad. Intenté no pensar en eso mientras me ponía un camisón de seda blanco que me llegaba hasta la mitad del muslo. Me lavé los dientes, cepillé mi cabello y abrí la puerta, para encontrarme con Nick en el umbral de ésta.
Nick: Acuéstate, enseguida te alcanzo (asentí le sonreí con timidez).
Haciendo lo que me había dicho, me acosté en la gran cama que tenía la habitación mientras mi novio estaba en el baño. Nick no había reparado en gastos para nuestro alojamiento en San Francisco. La suite era bastante grande. Tenía una sala de estar, cocina, la habitación principal y baño con jacuzzi, además de una hermosa vista al centro de la ciudad.
Nick salió del baño y se acercó hasta mí con una sonrisa. Se acostó a mi lado y me besó con ternura.
Nick: Te quiero mucho, ¿lo sabías? (dijo sin soltar mi barbilla).
Tú: Sí. Yo también te quiero mucho.
Despertar con el peso del brazo de Nick alrededor de mi cintura era una cosa que no tenía precio. Abrí los ojos despacio y me desperecé con cuidado para no despertarlo.
Sin poder evitarlo, una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro cuando volteé para verlo. Estaba con el abdomen contra el colchón y el otro brazo bajo la almohada. Tenía la boca ligeramente abierta y hacía un divertido ruidito cuando respiraba. Estiré la mano para acariciar sus ya casi inexistentes bucles, maravillada por lo afortunada que era al tenerlo como novio.
Nick: ¿Vas a quedarte mirándome todo el día? (murmuró con los ojos cerrados).
Tú: Lo siento (reí), pero te ves demasiado adorable cuando duermes.
Nick: ¡Oh, cállate! (rió y escondió mi cabeza en su pecho). ¿Qué hora es?
Tú: Casi las 9.
Nick: Tengo que ir al estudio (bostezó).
Tú: Esta bien (suspiré y lo escuché volver a roncar). Nick... tienes que ir al estudio (repetí lo que él había dicho hace unos segundos). Vas a llegar tarde (levanté la cabeza y lo zamarreé).
Nick: 5 minutos más (pidió).
Tú: Sólo 5 (sonreí y me recosté nuevamente en su pecho).
Nick prefirió que mientras él no estuviera me quedara en la suite, sólo por precaución. No quería que me encontrara de nuevo con Andrés, menos estando sola. Quedamos en almorzar en el restaurante del hotel, por lo que cuando Nick se fue a trabajar me tomé mi tiempo para ducharme, arreglar mis cosas y dedicarme al ocio.
El resto del día pasó sin complicaciones. Vimos una película abrazados en la cama, conversamos de su día y nos relajamos, olvidándonos de todo lo que nos esperaba de vuelta en casa, y en especial de Andrés.
Tú: Fran me envió un mensaje de texto (dije al ver la pantalla de mi celular). Dice que ella y Nacho nos invitan a cenar esta noche al restaurante “Gary Danko”.
Nick: ¿Y cómo consiguieron reservaciones? Ése es uno de los lugares más solicitados en San Francisco.
Tú: No lo sé, pero yo quiero conocerlo (sonreí).
“Gary Danko” era uno de los restaurantes más sofisticados y famosos de la ciudad. Como bien decía Nick, en general se esperaba más de medio año para conseguir una mesa allí, por lo que si teníamos la oportunidad no podíamos desaprovecharla.
No había llevado nada muy elegante a San Francisco, pero por suerte el día anterior Fran había insistido en que me comprara un vestido que habíamos visto cuando estuvimos de compras. Después de ducharme, maquillar mi rostro lo más natural posible y recoger mi cabello en un peinado simple, me puse el vestido strapless color dorado pálido, que acompañé con un brazalete, pendientes y zapatos a juego.
Nick: ¡Wow, te ves hermosa! (se acercó para observarme mejor cuando salí del baño).
Tú: Gracias (sonreí). Tú estás muy apuesto (se veía fantástico con un traje negro, camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados y sin corbata).
Nick: ¿Vamos? (tendió su mano para que la tomara).
Al llegar al restaurante no pude quedar menos que maravillada. Nunca había ido, pero mis altas expectativas se cumplieron con creces. Había un enorme candelabro de vidrio en la entrada, y todo estaba adecuadamente iluminado. Jazz suave sonaba por todas partes, invitándote a relajarte y disfrutar. Hablamos con el maître y nos guío hasta la mesa reservada a nombre de Ignacio McLogan.
Fran: ¡Que guapos se ven! (exclamó cuando estuvimos con ellos).
Tanto Fran como Nacho se pararon para saludarnos. Como habíamos visto a mi amiga el día anterior no fue tanta la efusividad, pero con Nacho fue distinto. Desde la fiesta de cumpleaños de Andre que no lo veía, y lo había extrañado. Nos abrazamos con fuerza y durante varios minutos. Después él le dio un amistoso abrazo a Nick y nos sentamos a la mesa.
Tú: ¿Qué hiciste para conseguir reservaciones aquí? (le pregunté intrigada a Nacho).
Fran: Nada indecente, lamentablemente (hizo una mueca y yo reí).
Nacho: Mis padres son amigos del dueño y hace tiempo que Fran me estaba pidiendo que viniéramos, así que se me ocurrió que sería buena idea venir, aprovechando que están en la ciudad.
Nick: Muchas gracias por la invitación.
Nacho: Para eso estamos los amigos (le hizo una seña al maître y éste trajo una botella de champagne). Ahora quiero que brindemos por nosotros, para que este año esté lleno de éxito y felicidad.
Vi como Nacho acariciaba la mano de Fran y le sonreía, dándole ánimo. Sabía que él había sido de mucha ayuda desde que Fran había terminado con Joe. Había estado con ella todo el tiempo, distrayéndola y apoyándola con el musical. Eso de algún modo me dejaba más tranquila, porque al no poder estar siempre que quería con mi amiga, sabía que había alguien más para consolarla cuando lo necesitara. Además nos conocíamos hacía muchísimos años, y siempre habíamos sido muy amigos los cuatro, con Andre.
Después de comer pusieron la música un poco más fuerte y bajaron las luces, invitando a los comensales a acercarse al centro del salón, donde sabía una pista de baile no muy grande. La música era lenta, pero eso no impidió que muchas parejas se pararan de sus mesas y fueran a bailar. Fran fue tan insistente con Nacho que finalmente él accedió y se unieron a las otras personas. Yo sólo le sonreí a Nick y tomé su mano. Sabía que no era fanático del baile, menos en lugares públicos, por lo que no lo iba a obligar.
Nick: Gracias (susurró en mi oído y me besó la mejilla con dulzura).
Mientras Nick acariciaba mi espalda, me dediqué a mirar a las parejas que estaban bailando. Fran y Nacho eran los más animados de todos. Daban vueltas y se reían, mientras los demás sólo se dedicaban a moverse al lento ritmo de la música. No pude evitar sonreír al darme cuenta que Fran estaba cada vez mejor.
En un momento Fran y Nacho volvieron a la mesa y él extendió su mano hacia mí.
Nacho: ¿Quieres bailar? (sonrió).
Miré a Nick instintivamente y él asintió.
Fran: Anda, yo me quedo con el aburrido (rió y Nick la fulminó con la mirada, a lo que ella le respondió mostrando la lengua).
Después de estar unos minutos bailando en silencio, Nacho me miró intrigado.
Nacho: ¿Cuándo pretendías decírmelo?
Tú: ¿Qué cosa? (pregunté confundida).
Nacho: Ayer viste a Andrés en la calle (dijo serio).
Tú: ¿Có-cómo sabes? (titubeé. No es que no haya querido contarlo, simplemente quería verlo como un inesperado e indeseado accidente).
Nacho: Nick le dijo a Fran, y ella obviamente me contó (miré hacia la mesa donde estaban los traicioneros, pero estaba muy ocupados conversando). ¿Te das cuenta lo peligroso que puede ser esto?
Tú: ¿Ves? Ésa es una de las razones. Eres igual que Nick, haces una tormenta en un vaso de agua. Andrés ni siquiera me habló. Lo vi y al segundo había desaparecido. Ni siquiera estoy segura si era él o si realmente lo vi.
Nacho: No estás loca, ______. Sabes muy bien que lo viste, no hay razón para haberlo imaginado. Y restándole importancia no vas a lograr que ese capítulo de tu vida se borre (agregó levantando un poco el tono).
Tú: Lo sé (dije todavía bailando con mis manos alrededor de su cuello y las suyas en mi cintura), pero he estado tan bien desde el verano pasado. Ya va más de medio año desde eso y no quiero volver. Sabes lo que me costó recuperar la memoria, poder confiar en los demás, arreglar el desastre que era mi vida. He trabajado muy duro para tener lo que tengo ahora, y no voy a dejar que Andrés me lo quite.
Nacho: Andrés no te va a volver a hacer daño, te lo prometo (aseguró).
Tú: Pero si…
Nacho: No (me interrumpió). ______, tú eres la única que puede impedir que él entre en tu vida, y si estás dudando no va a funcionar. Si no quieres que vuelva, no lo va a hacer. Voy a averiguar en qué está, y si encuentro algo sospechoso te lo voy a hacer saber, ¿está bien?
Tú: Sí. Muchas gracias (lo abracé).
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
__________________________________________________________________________-
Narras Tú:
Nick no paraba de dar vueltas por la habitación. Iba de un extremo a otro, se detenía y desandaba lo caminado. Al principio no me importó, pero después de 10 minutos haciendo lo mismo comencé a desesperarme.
Tú: ¿Puedes quedarte quieto? (pregunté, sentada a los pies de la cama).
Nick: Lo siento (se detuvo). Es sólo que… ¿estás segura que era él, ______?
Tú: No… no lo sé (dudé). Había mucha gente en la calle, y todo pasó muy rápido. Me di vuelta, lo vi y al segundo había desaparecido.
El no poder asegurar que había visto a Andrés me hacía sentir insegura. Nick se sentó a mi lado y tomó mis manos.
Nick: Tranquila. Lo más importante es que conserves la calma (lo miré incrédula y a punto de reír). Está bien, acepto que no reaccioné de la mejor forma cuando me contaste (confesó).
Tú: ¡Estuviste andando por el cuarto como un loco! (reí).
Nick: Pero eso no es lo importante. Tenemos que decidir qué vamos a hacer (dijo serio).
Tú: ¿A qué te refieres?
Nick: ______, si Andrés volvió es por algo. Ese tipo está enfermo, todos lo sabemos.
Tú: Que lo haya visto no quiere decir que me esté siguiendo ni nada por el estilo. Él vive en San Francisco, Nick. Quizás estaba dando un paseo y me vio (dije no muy convencida).
Nick: Andrés te hizo mucho daño, linda. No olvides que fue él el que te dopó para llevarte a Los Ángeles e hizo que perdieras la memoria con las drogas que te dio.
Tú: Nunca podría olvidar eso (comenté seria), pero no fue su idea. Mi maléfica tía planeó todo, y si no hubiera sido porque Andrés estaba enamorado de mí no lo habría hecho.
Nick: ¡No importa! Es un sicópata, un acosador, está demente. Y no voy a dejar que se acerque a ti otra vez, tenga malas intenciones o no (aseguró).
Tú: ¿Y qué vas a hacer para impedir eso? (pregunté entre divertida e intrigada).
Nick: Vas a tener un guardaespaldas personal las 24 horas del día.
Tú: ¡¿QUÉ?! ¡No puedes hacer eso! (me paré indignada). ¡No quiero una niñera!
Nick: No es una niñera, y el que quieras o no da igual. Es por tu protección, ______. No quiero que algo malo te pase.
Tú: Sabes que odio los guardaespaldas. No quiero que alguien me esté vigilando y que me siga como un perro todo el día.
Tiró de mi brazo para que volviera a sentarme en la cama y enmarcó mi cara con sus manos.
Nick: No me perdonaría nunca si te sucediera algo. No sabes lo que sentí cuando me dijiste que viste a Andrés en la calle. No quiero perderte otra vez (me abrazó con fuerza).
Pasé mis brazos por su espalda y le devolví el gesto. Pude escuchar el pánico en su voz, lo que hizo que me recorriera un escalofrío y de verdad me preocupara. Nick no se dejaba espantar por cualquier cosa.
Tú: Está bien (accedí y me separé para mirarlo a los ojos), pero sólo un par de semanas, hasta que todo vuelva a la normalidad.
Nick: Gracias (acarició mi mejilla y me besó profundamente). Ahora creo que es mejor que descansemos. Fue un día largo para los dos.
Saqué mi pijama de la maleta y fui al baño para cambiarme.
A pesar de todo lo que había pasado con Nick, aún me ponía un poco nerviosa al dormir con él, en especial después de lo que había sucedido en antes de Navidad. Intenté no pensar en eso mientras me ponía un camisón de seda blanco que me llegaba hasta la mitad del muslo. Me lavé los dientes, cepillé mi cabello y abrí la puerta, para encontrarme con Nick en el umbral de ésta.
Nick: Acuéstate, enseguida te alcanzo (asentí le sonreí con timidez).
Haciendo lo que me había dicho, me acosté en la gran cama que tenía la habitación mientras mi novio estaba en el baño. Nick no había reparado en gastos para nuestro alojamiento en San Francisco. La suite era bastante grande. Tenía una sala de estar, cocina, la habitación principal y baño con jacuzzi, además de una hermosa vista al centro de la ciudad.
Nick salió del baño y se acercó hasta mí con una sonrisa. Se acostó a mi lado y me besó con ternura.
Nick: Te quiero mucho, ¿lo sabías? (dijo sin soltar mi barbilla).
Tú: Sí. Yo también te quiero mucho.
Despertar con el peso del brazo de Nick alrededor de mi cintura era una cosa que no tenía precio. Abrí los ojos despacio y me desperecé con cuidado para no despertarlo.
Sin poder evitarlo, una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro cuando volteé para verlo. Estaba con el abdomen contra el colchón y el otro brazo bajo la almohada. Tenía la boca ligeramente abierta y hacía un divertido ruidito cuando respiraba. Estiré la mano para acariciar sus ya casi inexistentes bucles, maravillada por lo afortunada que era al tenerlo como novio.
Nick: ¿Vas a quedarte mirándome todo el día? (murmuró con los ojos cerrados).
Tú: Lo siento (reí), pero te ves demasiado adorable cuando duermes.
Nick: ¡Oh, cállate! (rió y escondió mi cabeza en su pecho). ¿Qué hora es?
Tú: Casi las 9.
Nick: Tengo que ir al estudio (bostezó).
Tú: Esta bien (suspiré y lo escuché volver a roncar). Nick... tienes que ir al estudio (repetí lo que él había dicho hace unos segundos). Vas a llegar tarde (levanté la cabeza y lo zamarreé).
Nick: 5 minutos más (pidió).
Tú: Sólo 5 (sonreí y me recosté nuevamente en su pecho).
Nick prefirió que mientras él no estuviera me quedara en la suite, sólo por precaución. No quería que me encontrara de nuevo con Andrés, menos estando sola. Quedamos en almorzar en el restaurante del hotel, por lo que cuando Nick se fue a trabajar me tomé mi tiempo para ducharme, arreglar mis cosas y dedicarme al ocio.
El resto del día pasó sin complicaciones. Vimos una película abrazados en la cama, conversamos de su día y nos relajamos, olvidándonos de todo lo que nos esperaba de vuelta en casa, y en especial de Andrés.
Tú: Fran me envió un mensaje de texto (dije al ver la pantalla de mi celular). Dice que ella y Nacho nos invitan a cenar esta noche al restaurante “Gary Danko”.
Nick: ¿Y cómo consiguieron reservaciones? Ése es uno de los lugares más solicitados en San Francisco.
Tú: No lo sé, pero yo quiero conocerlo (sonreí).
“Gary Danko” era uno de los restaurantes más sofisticados y famosos de la ciudad. Como bien decía Nick, en general se esperaba más de medio año para conseguir una mesa allí, por lo que si teníamos la oportunidad no podíamos desaprovecharla.
No había llevado nada muy elegante a San Francisco, pero por suerte el día anterior Fran había insistido en que me comprara un vestido que habíamos visto cuando estuvimos de compras. Después de ducharme, maquillar mi rostro lo más natural posible y recoger mi cabello en un peinado simple, me puse el vestido strapless color dorado pálido, que acompañé con un brazalete, pendientes y zapatos a juego.
Nick: ¡Wow, te ves hermosa! (se acercó para observarme mejor cuando salí del baño).
Tú: Gracias (sonreí). Tú estás muy apuesto (se veía fantástico con un traje negro, camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados y sin corbata).
Nick: ¿Vamos? (tendió su mano para que la tomara).
Al llegar al restaurante no pude quedar menos que maravillada. Nunca había ido, pero mis altas expectativas se cumplieron con creces. Había un enorme candelabro de vidrio en la entrada, y todo estaba adecuadamente iluminado. Jazz suave sonaba por todas partes, invitándote a relajarte y disfrutar. Hablamos con el maître y nos guío hasta la mesa reservada a nombre de Ignacio McLogan.
Fran: ¡Que guapos se ven! (exclamó cuando estuvimos con ellos).
Tanto Fran como Nacho se pararon para saludarnos. Como habíamos visto a mi amiga el día anterior no fue tanta la efusividad, pero con Nacho fue distinto. Desde la fiesta de cumpleaños de Andre que no lo veía, y lo había extrañado. Nos abrazamos con fuerza y durante varios minutos. Después él le dio un amistoso abrazo a Nick y nos sentamos a la mesa.
Tú: ¿Qué hiciste para conseguir reservaciones aquí? (le pregunté intrigada a Nacho).
Fran: Nada indecente, lamentablemente (hizo una mueca y yo reí).
Nacho: Mis padres son amigos del dueño y hace tiempo que Fran me estaba pidiendo que viniéramos, así que se me ocurrió que sería buena idea venir, aprovechando que están en la ciudad.
Nick: Muchas gracias por la invitación.
Nacho: Para eso estamos los amigos (le hizo una seña al maître y éste trajo una botella de champagne). Ahora quiero que brindemos por nosotros, para que este año esté lleno de éxito y felicidad.
Vi como Nacho acariciaba la mano de Fran y le sonreía, dándole ánimo. Sabía que él había sido de mucha ayuda desde que Fran había terminado con Joe. Había estado con ella todo el tiempo, distrayéndola y apoyándola con el musical. Eso de algún modo me dejaba más tranquila, porque al no poder estar siempre que quería con mi amiga, sabía que había alguien más para consolarla cuando lo necesitara. Además nos conocíamos hacía muchísimos años, y siempre habíamos sido muy amigos los cuatro, con Andre.
Después de comer pusieron la música un poco más fuerte y bajaron las luces, invitando a los comensales a acercarse al centro del salón, donde sabía una pista de baile no muy grande. La música era lenta, pero eso no impidió que muchas parejas se pararan de sus mesas y fueran a bailar. Fran fue tan insistente con Nacho que finalmente él accedió y se unieron a las otras personas. Yo sólo le sonreí a Nick y tomé su mano. Sabía que no era fanático del baile, menos en lugares públicos, por lo que no lo iba a obligar.
Nick: Gracias (susurró en mi oído y me besó la mejilla con dulzura).
Mientras Nick acariciaba mi espalda, me dediqué a mirar a las parejas que estaban bailando. Fran y Nacho eran los más animados de todos. Daban vueltas y se reían, mientras los demás sólo se dedicaban a moverse al lento ritmo de la música. No pude evitar sonreír al darme cuenta que Fran estaba cada vez mejor.
En un momento Fran y Nacho volvieron a la mesa y él extendió su mano hacia mí.
Nacho: ¿Quieres bailar? (sonrió).
Miré a Nick instintivamente y él asintió.
Fran: Anda, yo me quedo con el aburrido (rió y Nick la fulminó con la mirada, a lo que ella le respondió mostrando la lengua).
Después de estar unos minutos bailando en silencio, Nacho me miró intrigado.
Nacho: ¿Cuándo pretendías decírmelo?
Tú: ¿Qué cosa? (pregunté confundida).
Nacho: Ayer viste a Andrés en la calle (dijo serio).
Tú: ¿Có-cómo sabes? (titubeé. No es que no haya querido contarlo, simplemente quería verlo como un inesperado e indeseado accidente).
Nacho: Nick le dijo a Fran, y ella obviamente me contó (miré hacia la mesa donde estaban los traicioneros, pero estaba muy ocupados conversando). ¿Te das cuenta lo peligroso que puede ser esto?
Tú: ¿Ves? Ésa es una de las razones. Eres igual que Nick, haces una tormenta en un vaso de agua. Andrés ni siquiera me habló. Lo vi y al segundo había desaparecido. Ni siquiera estoy segura si era él o si realmente lo vi.
Nacho: No estás loca, ______. Sabes muy bien que lo viste, no hay razón para haberlo imaginado. Y restándole importancia no vas a lograr que ese capítulo de tu vida se borre (agregó levantando un poco el tono).
Tú: Lo sé (dije todavía bailando con mis manos alrededor de su cuello y las suyas en mi cintura), pero he estado tan bien desde el verano pasado. Ya va más de medio año desde eso y no quiero volver. Sabes lo que me costó recuperar la memoria, poder confiar en los demás, arreglar el desastre que era mi vida. He trabajado muy duro para tener lo que tengo ahora, y no voy a dejar que Andrés me lo quite.
Nacho: Andrés no te va a volver a hacer daño, te lo prometo (aseguró).
Tú: Pero si…
Nacho: No (me interrumpió). ______, tú eres la única que puede impedir que él entre en tu vida, y si estás dudando no va a funcionar. Si no quieres que vuelva, no lo va a hacer. Voy a averiguar en qué está, y si encuentro algo sospechoso te lo voy a hacer saber, ¿está bien?
Tú: Sí. Muchas gracias (lo abracé).
¡CHICASSSSSSS! Lo siento mucho por la demora, pero he estado ocupada con la Universidad. Muchísimas gracias por todos los comentarios. Acá les traigo nuevo cap, espero que les guste porque al final pasa algo GRANDE jajaja. Ya tengo la idea para el próximo capítulo, pero el tiempo no está conmigo, así que en cuanto lo pueda escribir y dependiendo de los comentarios lo subo :) un beso a todas, las adoro!
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
_________________________________________________________________
Narras Tú:
La semana estaba llegando a su fin, pero ni eso me relajaba. Estábamos en período de exámenes, lo que significaba que después de ir a clases teníamos que estudiar hasta que nos ardieran los ojos, sin contar que debíamos cumplir con nuestros compromisos de trabajo. Eran días locos y con poco tiempo libre, lo que también significaba que mis encuentros con Nick se reducían en una cantidad impresionante y que me disgustaba bastante. Por suerte, sólo era eso lo que me tenía de mal humor o preocupada. Cata ya casi cumplía su segunda semana en nuestro colegio y todo estaba saliendo mejor de lo que había planeado. Ella supo adaptarse perfectamente tanto dentro como fuera del establecimiento. Cada vez pasábamos más tiempo juntas, ya fuera estudiando o pasando el rato. Cata era una agradable compañía y tanto a Andre como a mí nos caía bastante bien.
Era jueves en la tarde y estaba terminando una guía de ejercicios de matemática cuando tocaron el timbre. Andre había acompañado a su mamá al supermercado y su papá estaba trabajando, por lo que estaba sola en la casa. Bajé las escaleras y abrí la puerta, no pudiendo evitar sorprenderme cuando vi a Nick al otro lado de ella.
Tú: Nick, ¿qué haces aquí? (pregunté extrañada al tiempo que le daba un pequeño beso en los labios y lo dejaba entrar). Pensé que habíamos quedado en juntarnos mañana.
Nick: Lo sé, pero no me pude aguantar las ganas verte (me abrazó por la cintura, mordiéndose el labio inferior). Te extrañé.
Tú: Yo también (sonreí acariciando su cabeza). Te cortaste el cabello (dije al no ver sus rizos tan característicos, y que por lo demás, tanto me gustaban).
Nick: Sí. Joe quería ir a la peluquería y me pidió que lo acompañara. Creí que me haría bien un cambio. Te gusta, ¿verdad? (se preocupó).
Tú: Claro que sí (reí). No voy a negar extraño tus rulos, pero el nuevo corte te hace ver más adulto, y eso me gusta (sonreí con picardía). ¿Quieres que vayamos a algún lugar? Estoy harta de estar encerrada aquí estudiando, necesito un descanso.
Nick: ¿Cuántos exámenes te quedan por rendir?
Tú: Sólo uno, la próxima semana. Es de matemática, y como eso se me hace fácil no estoy tan preocupada. Lo peor ya pasó (suspiré).
Nick: Perfecto, eso hace que no tengas motivos para rechazar mi propuesta (sonrió de medio lado).
Tú: ¿De qué estás hablando? (me intrigué).
Nick: ¿Recuerdas cuando te comenté que comenzaría a producir para otros artistas? (asentí). Bueno, tengo que ir a San Francisco por el fin de semana a unas reuniones sobre eso, y pensé que sería buena idea si me acompañaras. ¿Qué dices?
Tú: ¿¡Estás bromeando!? ¡Por supuesto que sí! (lo abracé con fuerza).
Nick: Y también aprovecharemos para pasar tiempo con Fran. He hablado últimamente con ella, y por más que suene bien por teléfono o se vea bien cuando hacemos videollamadas, sé que nos necesita.
Tú: Eres el mejor novio que alguien podría pedir, de verdad. Fran va a estar tan emocionada cuando se lo contemos.
Nick: Preferiría que fuera una sorpresa (pidió). Si es que no te molesta.
Tú: Claro que no. Este fin de semana va a ser fantástico (sonreí feliz).
El avión partió al mediodía y en un poco más de una hora ya estábamos en San Francisco. Por mucho que me gustara Los Ángeles, San Francisco era mi ciudad. Había nacido y vivido casi toda mi vida ahí, por lo que siempre era un agrado volver.
Según lo que habíamos averiguado, el ensayo de la obra musical en la que se definiría si Fran entraba a Juilliard estaba a punto de terminar, por lo que después de dejar las maletas en el hotel nos fuimos al teatro. La obra iba a ser presentada en uno de los escenarios más importantes de la ciudad, y era un gran evento, así que no me extrañé al ver la enorme producción. Escenografía, luces, vestuario, maquillaje, todo era asombroso. Uno de los chicos que también estaba postulando nos dijo que nuestra amiga estaba en el camarín de mujeres, y después de recibir las indicaciones correspondientes, nos dirigimos al lugar.
Tú: Toc, toc, ¿se puede? (abrí la puerta y le sonreí a Fran a través del espejo, ya que nos estaba dando la espalda).
Fran: ¡______! (se paró de un salto y corrió a abrazarme). ¡¿Qué estás haciendo aquí?! ¡Y Nick, con un nuevo corte de cabello! (gritó cuando vio a mi novio y lo saludó igual que a mí). A todo esto, te ves muy guapo.
Nick: ¡Sorpresa! (exclamó).
Fran: N-no entiendo. ¿Por qué están acá? (preguntó confundida). ¿Está todo bien en Los Ángeles? (se asustó).
Tú: Sí, no te preocupes. Todos están perfectamente (la tranquilicé).
Nick: Yo tenía que venir por trabajo y creí que sería una buena idea que ______ me acompañara.
Fran: ¡Qué bueno que están aquí! (nos abrazó otra vez). No saben lo que los he extrañado, a todos. Me hacen mucha falta. Mi vida es un caos ahora, no sé en qué pensaba cuando decidí entrar a Juilliard.
Nick: En seguir tus sueños, tontita (le dio un pequeño golpe en la cabeza a Fran y ella lo fulminó con la mirada).
Tú: ¿Por qué dices eso? ¿Hay problemas con el musical?
Fran: No, todo es genial (nos guió a unos sillones que estaban en la sala para que nos pusiéramos más cómodos). Amo a mi personaje y al director le encantaron las canciones que compuse.
Nick: Compusimos (la corrigió).
Fran: Como sea (le restó importancia). Además todos mis compañeros son muy agradables, sin embargo es mucha la presión. A veces no estoy segura si voy a poder con todo esto (suspiró).
Tú: Pero es lo que te hace feliz, ¿verdad? (Fran asintió). Entonces lo vas a hacer excelente. Doy por sentado que vas a ser la primera seleccionada para entrar a Juilliard. Eres linda, inteligente, talentosa y esto es tu pasión. No tienes que desanimarte.
Fran: ¡Son los mejores! (dijo emocionada). Muchas gracias, necesitaba tanto que alguien me dijera eso. No sé qué haría sin ustedes, chicos (sonrió).
Como ninguno había almorzado, fuimos juntos a comer a un restaurante cercano que Fran dijo era muy bueno. Durante la comida con habló más detalladamente acerca de los ensayos y los otros chicos que también estaban postulando. No quería dar mucha información sobre el tema del musical porque quería que fuera una sorpresa, por lo que lo único que dijo es que se trataba de una historia de amor sobre dos jóvenes, ella y su co-protagonista Ethan. Por lo que nos contó, el muchacho era muy profesional, comprometido y guapo, y era un placer trabajar con él.
Después de comer, Nick se fue porque tenía reuniones el resto de la tarde, así que con Fran fuimos de compras.
Tú: Y… ¿cómo has estado? (estuve conteniendo era pregunta muchas horas, pero llegó un momento en que no pude aguantarme más).
Fran: Sobreviviendo (suspiró. Supo enseguida a qué me refería). Al principio pensé que iba a ser mucho más fácil (dejó en su lugar un vestido que había estado viendo y levantó la mirada hacia mí). Con el musical en mi cabeza creí que podría concentrarme en otra cosa, pero todo me recuerda a Joe. Lugares, olores, colores… y cada vez que ensayamos la canción que compuse con él un nudo se apodera de mi garganta y mis ojos se llenan de lágrimas (sus ojos estaban llenos de tristeza). Todavía me duele mucho aquí (indicó su corazón), pero ya se me pasará. No saco nada estando apenada, eso no va a lograr que vuelva con Joe o que se solucionen nuestros problemas.
Tú: Él te extraña mucho (le comenté).
Fran: Si no lo hiciera me preocuparía (rió amargamente). Yo también lo extraño, muchísimo. Ya dejé de contar las veces que he estado a punto de llamarlo, de enviarle un mensaje de texto, sin embargo, dentro de todo lo malo, creo que esta separación nos está sirviendo a los dos. Por primera vez me estoy dando cuenta de los errores que cometí durante nuestra relación y de cuánto lo amo. Sé que en el momento indicado vamos a volver, pero no todavía (sonrió sinceramente).
Terminada la conversación no volvimos a tocar ése tema. Sabía que a Fran no le hacía muy bien hablar de Joe, y yo sólo quería saber cómo realmente se sentía, por lo que no la forcé a seguir hablando de ello.
Eran cerca de las ocho de la noche cuando nos subimos a un taxi, llenando el maletero de bolsas. Una de las cosas que había aprendido con el tiempo es que era imposible salir de una tienda sin haber comprado cuando salía con Fran.
Llegué a hotel, dejé las bolsas en la recepción y pedí que las subieran a la habitación. Nick me había pedido que le comprara nuevas cuerdas para su guitarra y lo había olvidado, por lo que enseguida me dirigí a una conocida tienda de instrumentos musicales que no estaba lejos del hotel.
Las calles seguían llenas de gente, lo que dificultaba un poco el paso, pero llegué a la tienda y compré sin problemas las cuerdas.
En el camino de vuelta me dediqué a observar a las personas pasar a mi lado. Había muchas familias, algunas jóvenes y otras con sus hijos más grandes. Instintivamente tomé el colgante en forma de corazón que me habían regalado mis padres. Los extrañaba mucho, pero sabía que ellos siempre estaban conmigo.
Estaba a unas cuadras del hotel cuando sentí que alguien me estaba observando. Giré y no vi a nada especial detrás de mío, así que seguí caminando, pero la sensación no se iba. Volteé otra vez y quedé helada al descubrir quién me había estado observando. Andrés, el hombre que me había raptado y había sido el culpable de que yo perdiera la memoria, estaba frente a mí.
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
_________________________________________________________________
Narras Tú:
La semana estaba llegando a su fin, pero ni eso me relajaba. Estábamos en período de exámenes, lo que significaba que después de ir a clases teníamos que estudiar hasta que nos ardieran los ojos, sin contar que debíamos cumplir con nuestros compromisos de trabajo. Eran días locos y con poco tiempo libre, lo que también significaba que mis encuentros con Nick se reducían en una cantidad impresionante y que me disgustaba bastante. Por suerte, sólo era eso lo que me tenía de mal humor o preocupada. Cata ya casi cumplía su segunda semana en nuestro colegio y todo estaba saliendo mejor de lo que había planeado. Ella supo adaptarse perfectamente tanto dentro como fuera del establecimiento. Cada vez pasábamos más tiempo juntas, ya fuera estudiando o pasando el rato. Cata era una agradable compañía y tanto a Andre como a mí nos caía bastante bien.
Era jueves en la tarde y estaba terminando una guía de ejercicios de matemática cuando tocaron el timbre. Andre había acompañado a su mamá al supermercado y su papá estaba trabajando, por lo que estaba sola en la casa. Bajé las escaleras y abrí la puerta, no pudiendo evitar sorprenderme cuando vi a Nick al otro lado de ella.
Tú: Nick, ¿qué haces aquí? (pregunté extrañada al tiempo que le daba un pequeño beso en los labios y lo dejaba entrar). Pensé que habíamos quedado en juntarnos mañana.
Nick: Lo sé, pero no me pude aguantar las ganas verte (me abrazó por la cintura, mordiéndose el labio inferior). Te extrañé.
Tú: Yo también (sonreí acariciando su cabeza). Te cortaste el cabello (dije al no ver sus rizos tan característicos, y que por lo demás, tanto me gustaban).
Nick: Sí. Joe quería ir a la peluquería y me pidió que lo acompañara. Creí que me haría bien un cambio. Te gusta, ¿verdad? (se preocupó).
Tú: Claro que sí (reí). No voy a negar extraño tus rulos, pero el nuevo corte te hace ver más adulto, y eso me gusta (sonreí con picardía). ¿Quieres que vayamos a algún lugar? Estoy harta de estar encerrada aquí estudiando, necesito un descanso.
Nick: ¿Cuántos exámenes te quedan por rendir?
Tú: Sólo uno, la próxima semana. Es de matemática, y como eso se me hace fácil no estoy tan preocupada. Lo peor ya pasó (suspiré).
Nick: Perfecto, eso hace que no tengas motivos para rechazar mi propuesta (sonrió de medio lado).
Tú: ¿De qué estás hablando? (me intrigué).
Nick: ¿Recuerdas cuando te comenté que comenzaría a producir para otros artistas? (asentí). Bueno, tengo que ir a San Francisco por el fin de semana a unas reuniones sobre eso, y pensé que sería buena idea si me acompañaras. ¿Qué dices?
Tú: ¿¡Estás bromeando!? ¡Por supuesto que sí! (lo abracé con fuerza).
Nick: Y también aprovecharemos para pasar tiempo con Fran. He hablado últimamente con ella, y por más que suene bien por teléfono o se vea bien cuando hacemos videollamadas, sé que nos necesita.
Tú: Eres el mejor novio que alguien podría pedir, de verdad. Fran va a estar tan emocionada cuando se lo contemos.
Nick: Preferiría que fuera una sorpresa (pidió). Si es que no te molesta.
Tú: Claro que no. Este fin de semana va a ser fantástico (sonreí feliz).
El avión partió al mediodía y en un poco más de una hora ya estábamos en San Francisco. Por mucho que me gustara Los Ángeles, San Francisco era mi ciudad. Había nacido y vivido casi toda mi vida ahí, por lo que siempre era un agrado volver.
Según lo que habíamos averiguado, el ensayo de la obra musical en la que se definiría si Fran entraba a Juilliard estaba a punto de terminar, por lo que después de dejar las maletas en el hotel nos fuimos al teatro. La obra iba a ser presentada en uno de los escenarios más importantes de la ciudad, y era un gran evento, así que no me extrañé al ver la enorme producción. Escenografía, luces, vestuario, maquillaje, todo era asombroso. Uno de los chicos que también estaba postulando nos dijo que nuestra amiga estaba en el camarín de mujeres, y después de recibir las indicaciones correspondientes, nos dirigimos al lugar.
Tú: Toc, toc, ¿se puede? (abrí la puerta y le sonreí a Fran a través del espejo, ya que nos estaba dando la espalda).
Fran: ¡______! (se paró de un salto y corrió a abrazarme). ¡¿Qué estás haciendo aquí?! ¡Y Nick, con un nuevo corte de cabello! (gritó cuando vio a mi novio y lo saludó igual que a mí). A todo esto, te ves muy guapo.
Nick: ¡Sorpresa! (exclamó).
Fran: N-no entiendo. ¿Por qué están acá? (preguntó confundida). ¿Está todo bien en Los Ángeles? (se asustó).
Tú: Sí, no te preocupes. Todos están perfectamente (la tranquilicé).
Nick: Yo tenía que venir por trabajo y creí que sería una buena idea que ______ me acompañara.
Fran: ¡Qué bueno que están aquí! (nos abrazó otra vez). No saben lo que los he extrañado, a todos. Me hacen mucha falta. Mi vida es un caos ahora, no sé en qué pensaba cuando decidí entrar a Juilliard.
Nick: En seguir tus sueños, tontita (le dio un pequeño golpe en la cabeza a Fran y ella lo fulminó con la mirada).
Tú: ¿Por qué dices eso? ¿Hay problemas con el musical?
Fran: No, todo es genial (nos guió a unos sillones que estaban en la sala para que nos pusiéramos más cómodos). Amo a mi personaje y al director le encantaron las canciones que compuse.
Nick: Compusimos (la corrigió).
Fran: Como sea (le restó importancia). Además todos mis compañeros son muy agradables, sin embargo es mucha la presión. A veces no estoy segura si voy a poder con todo esto (suspiró).
Tú: Pero es lo que te hace feliz, ¿verdad? (Fran asintió). Entonces lo vas a hacer excelente. Doy por sentado que vas a ser la primera seleccionada para entrar a Juilliard. Eres linda, inteligente, talentosa y esto es tu pasión. No tienes que desanimarte.
Fran: ¡Son los mejores! (dijo emocionada). Muchas gracias, necesitaba tanto que alguien me dijera eso. No sé qué haría sin ustedes, chicos (sonrió).
Como ninguno había almorzado, fuimos juntos a comer a un restaurante cercano que Fran dijo era muy bueno. Durante la comida con habló más detalladamente acerca de los ensayos y los otros chicos que también estaban postulando. No quería dar mucha información sobre el tema del musical porque quería que fuera una sorpresa, por lo que lo único que dijo es que se trataba de una historia de amor sobre dos jóvenes, ella y su co-protagonista Ethan. Por lo que nos contó, el muchacho era muy profesional, comprometido y guapo, y era un placer trabajar con él.
Después de comer, Nick se fue porque tenía reuniones el resto de la tarde, así que con Fran fuimos de compras.
Tú: Y… ¿cómo has estado? (estuve conteniendo era pregunta muchas horas, pero llegó un momento en que no pude aguantarme más).
Fran: Sobreviviendo (suspiró. Supo enseguida a qué me refería). Al principio pensé que iba a ser mucho más fácil (dejó en su lugar un vestido que había estado viendo y levantó la mirada hacia mí). Con el musical en mi cabeza creí que podría concentrarme en otra cosa, pero todo me recuerda a Joe. Lugares, olores, colores… y cada vez que ensayamos la canción que compuse con él un nudo se apodera de mi garganta y mis ojos se llenan de lágrimas (sus ojos estaban llenos de tristeza). Todavía me duele mucho aquí (indicó su corazón), pero ya se me pasará. No saco nada estando apenada, eso no va a lograr que vuelva con Joe o que se solucionen nuestros problemas.
Tú: Él te extraña mucho (le comenté).
Fran: Si no lo hiciera me preocuparía (rió amargamente). Yo también lo extraño, muchísimo. Ya dejé de contar las veces que he estado a punto de llamarlo, de enviarle un mensaje de texto, sin embargo, dentro de todo lo malo, creo que esta separación nos está sirviendo a los dos. Por primera vez me estoy dando cuenta de los errores que cometí durante nuestra relación y de cuánto lo amo. Sé que en el momento indicado vamos a volver, pero no todavía (sonrió sinceramente).
Terminada la conversación no volvimos a tocar ése tema. Sabía que a Fran no le hacía muy bien hablar de Joe, y yo sólo quería saber cómo realmente se sentía, por lo que no la forcé a seguir hablando de ello.
Eran cerca de las ocho de la noche cuando nos subimos a un taxi, llenando el maletero de bolsas. Una de las cosas que había aprendido con el tiempo es que era imposible salir de una tienda sin haber comprado cuando salía con Fran.
Llegué a hotel, dejé las bolsas en la recepción y pedí que las subieran a la habitación. Nick me había pedido que le comprara nuevas cuerdas para su guitarra y lo había olvidado, por lo que enseguida me dirigí a una conocida tienda de instrumentos musicales que no estaba lejos del hotel.
Las calles seguían llenas de gente, lo que dificultaba un poco el paso, pero llegué a la tienda y compré sin problemas las cuerdas.
En el camino de vuelta me dediqué a observar a las personas pasar a mi lado. Había muchas familias, algunas jóvenes y otras con sus hijos más grandes. Instintivamente tomé el colgante en forma de corazón que me habían regalado mis padres. Los extrañaba mucho, pero sabía que ellos siempre estaban conmigo.
Estaba a unas cuadras del hotel cuando sentí que alguien me estaba observando. Giré y no vi a nada especial detrás de mío, así que seguí caminando, pero la sensación no se iba. Volteé otra vez y quedé helada al descubrir quién me había estado observando. Andrés, el hombre que me había raptado y había sido el culpable de que yo perdiera la memoria, estaba frente a mí.
Chicas :D gracias por la paciencia! esta fue una semana de locos, tuve tres pruebas en la Universidad y estaba que moría, lo único que hacía era estudiar! pero ya es fin de semana y les traigo cap :) muchas gracias por los comentarios, no se imaginan lo feliz que me hacen! espero que les guste el cap y sigan leyendo y comentando! las adoro :*
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
____________________________________________________________
Narras Tú:
Estábamos bajando para ir a cenar cuando nos encontramos con Joe en la escalera. Era la primera vez que lo veía desde que había terminado con Fran, y por su aspecto parecía que no lo estaba sobrellevando muy bien. Estaba vestido con un pantalón de pijama y una camiseta blanca, se notaba que no se había afeitado en varios días, tenía unas ojeras muy marcadas, y los ojos hinchados y rojos.
Tú: Hola, Joe (no sabía si hablar con él o no).
Joe: Hola, ______ (esbozó una leve sonrisa). ¿Cómo estás?
Tú: Muy bien… ¿tú?
Joe: Con mucha hambre (se tocó el estómago). ¿Vamos a comer?
Asentí con la cabeza y caminamos en silencio hasta el comedor. Miré significativamente a Nick, quien hizo un gesto restándole importancia al estado de su hermano. Quizás ya se había acostumbrado a verlo así, pero a mí me sorprendió. Joe no había ido en todos esos días a trabajar, sin embargo, nunca pensé que podría estar tan mal. Me sentí una terrible amiga por no haberme preocupado antes de él.
Durante la cena todos conversamos animadamente, menos Joe. Él sólo se dedicó a comer y responder con monosílabos cuando hicieron vagos intentos por integrarlo a la charla.
Acabó la comida en su plato y enseguida Joe subió a su habitación. No pude evitar mirarlo con pena mientras se marchaba.
Kevin: No te preocupes, ______, no vale la pena.
Nick: Hemos intentado por todos los medios que hable con nosotros o con papá, pero es imposible. Creo que lo que necesita es tiempo.
Andre: Y una buena ducha (rió mientras se paraba de su asiento para ayudar a Denise y a Paul en la cocina con el postre).
Después de cenar Nick y su papá fueron hasta la oficina del último para hablar sobre algo de nuevo disco, y Andre y Kevin desaparecieron de nuestra vista, por lo que sólo quedamos Frankie, Denise y yo. Enseguida me ofrecí a lavar los platos, pero la mamá de los Jonas se negó rotundamente. Dijo que prefería que acompañara al menor de la familia a dormir, y eso fue lo que hice.
Esperé afuera del baño que compartía con Nick hasta que estuvo con su pijama puesto y los dientes lavados, y nos fuimos a la cama. Pensé en preguntarle si quería que le leyera un cuento, pero caí en la cuenta que ya no era tan pequeño como antes. Su habitación estaba llena de figuras de acción e historietas de superhéroes, lo que demostraba que sus gustos habían cambiado. Se acostó y yo me senté a los pies de la cama.
Frankie: ______, ¿te puedo pedir un favor? (preguntó con un poco de timidez).
Tú: Lo que quieras (sonreí).
Frankie: ¿Me cantas una canción?
Tú: ¿Qué? (su petición me confundió y avergonzó).
Frankie: Que si puedes cantarme una canción. Cualquiera.
Tú: Está bien.
Aunque mi trabajo era cantar, no acostumbraba hacerlo en casa y mucho menos a alguien, pero no me molestó hacer una excepción. Creí egocéntrico cantar una de mis canciones, por lo que comencé a tararear una que había escuchado en el auto ése día.
Esperé hasta que Frankie que quedó dormido para salir de la habitación, haciendo el menor ruido posible. Estaba yendo a las escaleras cuando me detuve frente a la puerta del cuarto de Joe. En un impulso toqué la puerta y esperé unos segundos hasta que la abrió.
Joe: ¿Sucede algo? (se pasó las manos por la cara, cegado por la luz del pasillo).
Tú: Sí… o sea no (dudé). ¿Podemos hablar?
Se hizo a un lado y me dejó entrar a su habitación. Al como supuse, estaba completamente a oscuras. Había un par de prendas de vestir tiradas en el suelo, la cama estaba deshecha y sobre ella había una guitarra y varios papeles desparramados, unos arrugados y otros no tanto.
Joe: Está un poco desordenado, lo siento (puso en su lugar un par de cosas rápidamente y estiró un poco las sábanas para que nos sentáramos en el borde de la cama).
Tú: No te preocupes. Yo… (comencé a retorcer mis dedos) quería asegurarme que estuvieras bien. Fue fuiste tan rápido después de la cena que, no lo sé…
Joe: Estoy bien (afirmó en tono neutro).
Tú: Me refiero a que si estás bien de verdad, Joe (lo miré directo a los ojos). Tengo que aceptar que no fui justa contigo. Por razones obvias me preocupé más por Fran, es decir, estaba quedándose en mi casa y la vi tan mal. Es una de mis mejores amigas, no podía dejarla de lado. Y cuando me dijeron que no estabas yendo a trabajar pensé que sólo querías un tiempo solo, procesar lo que había pasado, pero cuando te vi hoy me di cuenta que Fran no fue la única que lo pasó mal. Y estoy tan arrepentida por no haber venido a verte antes. Lo siento tanto…
Joe: Estoy bien (repitió en un tono más irritado).
Tú: Joe, por favor, no tiene que hacerte el fuerte conmigo. Sé por lo que estás pasando y desahogarte ayuda mucho. Puedes confiar en mí.
Acaricié su mano, alentándolo a hablar, mas la quitó y se paró, molesto.
Joe: No quiero hablar, ¿tanto te cuesta entenderlo, ______? Sólo quiero estar solo, pero al parecer eso es imposible en esta casa. Si no es mi mamá la que me mira como si tuviera una enfermedad terminal, es papá o alguno de mis hermanos, que insisten en que hable con ellos. ¿Acaso no pueden respetar mi intimidad? (preguntó con voz fuerte).
Tú: Estamos preocupados por ti, Joe (no iba a dejar que su tono me intimidara. Sabía que era sólo una coraza). No me gusta verte así.
Joe: ¿Y qué quieres que haga? La mujer que amo rompió conmigo y fue todo por mi culpa (su voz se quebró). Si no hubiera sido por mis malditos celos seguiríamos juntos y felices, pero no, tenía que arruinarlo. No confié en ella cuando me lo pidió y preferí creerle a un sitio de chismes que a mi propia novia. Estoy destrozado, ______. No puedo soportarlo, simplemente no puedo.
Dicho esto se desplomó a mi lado en la cama y lo abracé son fuerza. Era la primera vez que veía llorar a Joe, y eso me rompió el corazón. Me mantuve en silencio, esperando que se calmara un poco, mientras le acariciaba el cabello y la espalda.
Cuando los sollozos disminuyeron, es separó un poco de mí y limpió las lágrimas que bañaban sus mejillas.
Joe: Amo a Fran más que nada en el mundo, y la perdí para siempre (dijo con tristeza).
Tú: No digas eso (lo animé). Fran te ama, a todos nos consta eso. Necesitan un tiempo aparte, aclarar sus ideas y sentimientos, retomar la confianza. Eso les va a hacer bien y te aseguro que en un par de meses todo va a volver a ser como era antes (sonreí). Dudo que puedan estar mucho tiempo alejados.
Joe: No sé si… daría lo que fuera por volver con ella, pero si la hice sufrir una vez, ¿quién dice que no vuelva a hacerlo? (dudó apenado).
Tú: ¡No digas eso ni en broma! (lo regañé). No puedes darte por vencido, no sin haber luchado antes. Y si comienzas a confiar en ella y dejas que tenga amigos hombres, todo va a estar bien. Fran tiene que sentir que tú sabes que eres el único hombre en su vida. Todo va a salir bien (aseguré).
Joe: Muchas gracias, ______ (me abrazó con fuerza y yo respondí el gesto).
Tú: De nada (sonreí). Ahora por favor date una buena ducha y sácate el pijama. Vamos a ver una película.
Estábamos todos instalados frente a la gran pantalla en la sala de cine que tenían los Jonas en su casa, esperando a que empezara la película, cuando Nick, que abrazaba mis hombros con su brazo, se acercó a mi oreja.
Nick: ¿Cómo hiciste que Joe hablara contigo? (susurró).
Tú: Tengo mis técnicas y encantos (reí en voz baja, bromeando). No lo sé, sólo fui insistente y le hice ver que nos estaba preocupando a todos.
Nick: Eres la mejor novia del mundo. No sabes cuánto te quiero.
Tú: Yo te quiero más (acorté la poca distancia que nos separaba y lo besé).
Fran.~
http://twitter.com/fraani_/
____________________________________________________________
Narras Tú:
Estábamos bajando para ir a cenar cuando nos encontramos con Joe en la escalera. Era la primera vez que lo veía desde que había terminado con Fran, y por su aspecto parecía que no lo estaba sobrellevando muy bien. Estaba vestido con un pantalón de pijama y una camiseta blanca, se notaba que no se había afeitado en varios días, tenía unas ojeras muy marcadas, y los ojos hinchados y rojos.
Tú: Hola, Joe (no sabía si hablar con él o no).
Joe: Hola, ______ (esbozó una leve sonrisa). ¿Cómo estás?
Tú: Muy bien… ¿tú?
Joe: Con mucha hambre (se tocó el estómago). ¿Vamos a comer?
Asentí con la cabeza y caminamos en silencio hasta el comedor. Miré significativamente a Nick, quien hizo un gesto restándole importancia al estado de su hermano. Quizás ya se había acostumbrado a verlo así, pero a mí me sorprendió. Joe no había ido en todos esos días a trabajar, sin embargo, nunca pensé que podría estar tan mal. Me sentí una terrible amiga por no haberme preocupado antes de él.
Durante la cena todos conversamos animadamente, menos Joe. Él sólo se dedicó a comer y responder con monosílabos cuando hicieron vagos intentos por integrarlo a la charla.
Acabó la comida en su plato y enseguida Joe subió a su habitación. No pude evitar mirarlo con pena mientras se marchaba.
Kevin: No te preocupes, ______, no vale la pena.
Nick: Hemos intentado por todos los medios que hable con nosotros o con papá, pero es imposible. Creo que lo que necesita es tiempo.
Andre: Y una buena ducha (rió mientras se paraba de su asiento para ayudar a Denise y a Paul en la cocina con el postre).
Después de cenar Nick y su papá fueron hasta la oficina del último para hablar sobre algo de nuevo disco, y Andre y Kevin desaparecieron de nuestra vista, por lo que sólo quedamos Frankie, Denise y yo. Enseguida me ofrecí a lavar los platos, pero la mamá de los Jonas se negó rotundamente. Dijo que prefería que acompañara al menor de la familia a dormir, y eso fue lo que hice.
Esperé afuera del baño que compartía con Nick hasta que estuvo con su pijama puesto y los dientes lavados, y nos fuimos a la cama. Pensé en preguntarle si quería que le leyera un cuento, pero caí en la cuenta que ya no era tan pequeño como antes. Su habitación estaba llena de figuras de acción e historietas de superhéroes, lo que demostraba que sus gustos habían cambiado. Se acostó y yo me senté a los pies de la cama.
Frankie: ______, ¿te puedo pedir un favor? (preguntó con un poco de timidez).
Tú: Lo que quieras (sonreí).
Frankie: ¿Me cantas una canción?
Tú: ¿Qué? (su petición me confundió y avergonzó).
Frankie: Que si puedes cantarme una canción. Cualquiera.
Tú: Está bien.
Aunque mi trabajo era cantar, no acostumbraba hacerlo en casa y mucho menos a alguien, pero no me molestó hacer una excepción. Creí egocéntrico cantar una de mis canciones, por lo que comencé a tararear una que había escuchado en el auto ése día.
Esperé hasta que Frankie que quedó dormido para salir de la habitación, haciendo el menor ruido posible. Estaba yendo a las escaleras cuando me detuve frente a la puerta del cuarto de Joe. En un impulso toqué la puerta y esperé unos segundos hasta que la abrió.
Joe: ¿Sucede algo? (se pasó las manos por la cara, cegado por la luz del pasillo).
Tú: Sí… o sea no (dudé). ¿Podemos hablar?
Se hizo a un lado y me dejó entrar a su habitación. Al como supuse, estaba completamente a oscuras. Había un par de prendas de vestir tiradas en el suelo, la cama estaba deshecha y sobre ella había una guitarra y varios papeles desparramados, unos arrugados y otros no tanto.
Joe: Está un poco desordenado, lo siento (puso en su lugar un par de cosas rápidamente y estiró un poco las sábanas para que nos sentáramos en el borde de la cama).
Tú: No te preocupes. Yo… (comencé a retorcer mis dedos) quería asegurarme que estuvieras bien. Fue fuiste tan rápido después de la cena que, no lo sé…
Joe: Estoy bien (afirmó en tono neutro).
Tú: Me refiero a que si estás bien de verdad, Joe (lo miré directo a los ojos). Tengo que aceptar que no fui justa contigo. Por razones obvias me preocupé más por Fran, es decir, estaba quedándose en mi casa y la vi tan mal. Es una de mis mejores amigas, no podía dejarla de lado. Y cuando me dijeron que no estabas yendo a trabajar pensé que sólo querías un tiempo solo, procesar lo que había pasado, pero cuando te vi hoy me di cuenta que Fran no fue la única que lo pasó mal. Y estoy tan arrepentida por no haber venido a verte antes. Lo siento tanto…
Joe: Estoy bien (repitió en un tono más irritado).
Tú: Joe, por favor, no tiene que hacerte el fuerte conmigo. Sé por lo que estás pasando y desahogarte ayuda mucho. Puedes confiar en mí.
Acaricié su mano, alentándolo a hablar, mas la quitó y se paró, molesto.
Joe: No quiero hablar, ¿tanto te cuesta entenderlo, ______? Sólo quiero estar solo, pero al parecer eso es imposible en esta casa. Si no es mi mamá la que me mira como si tuviera una enfermedad terminal, es papá o alguno de mis hermanos, que insisten en que hable con ellos. ¿Acaso no pueden respetar mi intimidad? (preguntó con voz fuerte).
Tú: Estamos preocupados por ti, Joe (no iba a dejar que su tono me intimidara. Sabía que era sólo una coraza). No me gusta verte así.
Joe: ¿Y qué quieres que haga? La mujer que amo rompió conmigo y fue todo por mi culpa (su voz se quebró). Si no hubiera sido por mis malditos celos seguiríamos juntos y felices, pero no, tenía que arruinarlo. No confié en ella cuando me lo pidió y preferí creerle a un sitio de chismes que a mi propia novia. Estoy destrozado, ______. No puedo soportarlo, simplemente no puedo.
Dicho esto se desplomó a mi lado en la cama y lo abracé son fuerza. Era la primera vez que veía llorar a Joe, y eso me rompió el corazón. Me mantuve en silencio, esperando que se calmara un poco, mientras le acariciaba el cabello y la espalda.
Cuando los sollozos disminuyeron, es separó un poco de mí y limpió las lágrimas que bañaban sus mejillas.
Joe: Amo a Fran más que nada en el mundo, y la perdí para siempre (dijo con tristeza).
Tú: No digas eso (lo animé). Fran te ama, a todos nos consta eso. Necesitan un tiempo aparte, aclarar sus ideas y sentimientos, retomar la confianza. Eso les va a hacer bien y te aseguro que en un par de meses todo va a volver a ser como era antes (sonreí). Dudo que puedan estar mucho tiempo alejados.
Joe: No sé si… daría lo que fuera por volver con ella, pero si la hice sufrir una vez, ¿quién dice que no vuelva a hacerlo? (dudó apenado).
Tú: ¡No digas eso ni en broma! (lo regañé). No puedes darte por vencido, no sin haber luchado antes. Y si comienzas a confiar en ella y dejas que tenga amigos hombres, todo va a estar bien. Fran tiene que sentir que tú sabes que eres el único hombre en su vida. Todo va a salir bien (aseguré).
Joe: Muchas gracias, ______ (me abrazó con fuerza y yo respondí el gesto).
Tú: De nada (sonreí). Ahora por favor date una buena ducha y sácate el pijama. Vamos a ver una película.
Estábamos todos instalados frente a la gran pantalla en la sala de cine que tenían los Jonas en su casa, esperando a que empezara la película, cuando Nick, que abrazaba mis hombros con su brazo, se acercó a mi oreja.
Nick: ¿Cómo hiciste que Joe hablara contigo? (susurró).
Tú: Tengo mis técnicas y encantos (reí en voz baja, bromeando). No lo sé, sólo fui insistente y le hice ver que nos estaba preocupando a todos.
Nick: Eres la mejor novia del mundo. No sabes cuánto te quiero.
Tú: Yo te quiero más (acorté la poca distancia que nos separaba y lo besé).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
